Libres del «meigallo» por todo un año
«Ha venido más gente de la ciudad que nunca», constata Pablo Carro, integrante de Vaipolorío, a propósito de la salida organizada por el colectivo ecologista para divulgar las herbas de San Xoán, una actividad que atrajo a decenas de participantes, al igual que sucedió en la salida promovida por la Asociación «O Chedeiro» y en la que tuvieron especial protagonismo los más pequeños de la casa.

Participantes en la actividad organizada por Vaipolorío. / FdV
La tradición de las hierbas de San Xoán se pierde en la noche de los tiempos. «Su origen es toda una incógnita», constata Pablo Carro, que encabezó la actividad organizada por Vaipolorío para divulgar esta tradición cada vez más extendida pero siempre «rodeada de leyendas y mitos, que como sabemos no son verdad» sino historias que han pasado de generación en generación.
Así, cada parroquia gallega e incluso cada familia contaba con sus particulares tradiciones ligadas a las hierbas, como la de sumarle el agua de siete fuentes. «No se necesita tanto», explica en este punto Carro, «basta con la de una única fuente o procedente de un río o en general cualquier agua limpia de la que podamos disponer».
Las familias labriegas, que preservaron la tradición, recogían las hierbas del entorno cercano, el monte, prados o bosques, pero siempre salvajes. «Casi todas ellas tienen un uso medicinal, pero fundamentalmente lo que se buscaba es que fuesen aromáticas, que tengan arrecendo, es decir un olor muy agradable».
Lo ideal era recolectarlas a primera hora del mismo día 23, a fin de que conserven intactos los aceites esenciales o aromas. «Lo mejor es hacerse con ellas de mañana, para que aún tengan el rocío de la noche, y por la tarde ponerla en el cacho, que es como se llama el recipiente que las recibe».

Pablo Carro explica como elaborar el "cacho". / FdV
«Para aquellos que creen en los astros», añade Pablo Carro, también resulta central la luz de la luna, de modo que las hierbas se ponen toda la noche en su recipiente fuera de casa, en el jardín o, en el caso de muchos de los pontevedreses que participaron en la salida, en el balcón.
El rito concluyó ayer por la mañana. «Se mojan las manos, la cara o todo el cuerpo en el agua del cacho», señala Pablo Carro. A partir de ahí, no solo vamos a oler muy bien sino que la tradición cuenta que «espantamos a las brujas"
El rito concluyó ayer por la mañana. «Se mojan las manos, la cara o todo el cuerpo en el agua del cacho», señala Pablo Carro. A partir de ahí, no solo vamos a oler muy bien sino que la tradición cuenta que «espantamos a las brujas. Ahora nuestro cuerpo está desodorizado y alejamos durante todo un año al meigallo, los males del cuerpo y de la mente».
Todas estas tradiciones y mitos fueron las grandes protagonistas en la salida, que convocó a decenas de participantes. «Ha venido más gente de la ciudad de Pontevedra que nunca, mucha», señala el vocal de Vaipolorío. El elevado número de participantes hace imposible que todos los asistentes saliesen a recoger las hierbas.

Vecinos de todas las edades se sumaron a la salida programada por «O Chedeiro». / FdV
Así, las recolectaron tres o cuatro directivos de Vaipolorío conocedores de la flora de la comarca, que reunieron entre 20 y 25 plantas diferentes que la costumbre secular vincula al solsticio. «Muchas se recogen a kilómetros de distancia, hay que recorrer mucha distancia y se hace uso del coche», lo que sumado a que cada vez participan más personas en la actividad, impide organizar una salida colectiva.
Tras recoger las hierbas, éstas se expusieron en una mesa de piedra situada en un tramo del río de Os Gafos, donde fueron identificadas por sus nombres y Pablo Carro explicó las características de cada una.
«O Chedeiro» celebra por primera vez un concurso de «cachos máis fermosos»
Vaipolorío no fue la única asociación que constata el renovado auge de estas tradiciones. También en Cerponzóns vecinos de todas la edades, hasta un bebé en brazos de su madre, se sumaron a la salida organizada por la Asociación «O Chedeiro».

Vecinas de Cerponzóns durante la recogida de las hierbas. / FdV
En este caso todos caminaron buscando las hierbas y recorrieron distintos lugares de la parroquia como Tilve, Chan do Monte, Parréi o A Bouza. A mayores, se organizó por primera vez en el 45 aniversario de la asociación un concurso de los «cachos máis fermosos» hechos por cada vecino en su casa. Los interesados podrán remitir una fotografía de su ramo y se valorará la creatividad, variedad, belleza y respeto a la tradición.
Especialmente, «O Chedeiro» hizo un llamamiento a los niños para que se sumasen a la actividad. El secretario de la asociación, Juan José Esperón, incide en la especial importancia que los más pequeños se enreden entre la maleza «y guarden en el pecho este recuerdo, como guardamos las hierbas al finalizar». La sabiduría popular, recuerdan los vecinos, no se aprende en un móvil, sino andando por los caminos y «escuchando con ojos abiertos».
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