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Arrollador «Thanks Giving» de Virgen del Camino

La fiesta organizada por la Parroquia Virgen del Camino se lleva de calle a los vecinos una vez más, que sin dudarlo y a pesar del calor, celebran este encuentro solidario entre amigos y familia, donde todo lo recaudado va para Cáritas.

Loreto reparte paella a Carlos, Tomás, Pablo y Michu, desde el puesto de arroces.

Loreto reparte paella a Carlos, Tomás, Pablo y Michu, desde el puesto de arroces. / FdV

Pontevedra

Cuando una parroquia tiene al frente a un sacerdote que atrae a la gente, se nota. El barrio cambia, la ciudad de se mueve y los vecinos empiezan a compartir su tiempo en todas sus formas desinteresadas. Como dando clases de refuerzo a niños con problemas, gestionando colectas de juguetes u organizando, durante meses, una de las fechas más importantes de primavera. Es el «Thanks Giving» o una particular idea del día de acción de gracias en el que la comida, la música y los juegos con fines solidarios, no fallan.

Esto lo consigue como nadie el Padre Alberto Domínguez, cabeza de la Parroquia Virgen del Camino y un verdadero «influencer». Su carisma se gana al sector más duro de la comunidad: los jóvenes. A quienes se mete en el bolsillo inculcándoles la Palabra como una manera de vivir. Una vida que él entiende dedicada a los demás, con toda la alegría de un corazón que muestra en su cara, pues es de esos que no saben caminar sin sonrisa, que miran a los ojos y que entiende que el ser humano no es perfecto, pero puede ser mejor.

Las mesas de amigos, parte esencial de la fiesta

Las mesas de amigos, parte esencial de la fiesta / FdV

La de ayer fue la segunda sesión de un fin de semana dedicado a la reunión de familias y amigos que, a través de sus tickets de comida, bebida y dulces para canjear en los puestos, recaudaron dinero para Cáritas Virgen del Camino. Un encuentro en el que participaron cientos de personas y que sirvió para celebrar las cosas buenas de la vida, como estar en compañía de buenos amigos o jugar con los niños, algo que carga las pilas.

Los hinchables fueron los grandes aliados de los padres con niños pequeños.

Los hinchables fueron los grandes aliados de los padres con niños pequeños. / FdV

Después de las misas de mediodía, el aparcamiento situado tras la iglesia se transformó en una gran verbena. Amenizada por «Somoza Trío» y sus versiones de éxitos de música de los 80, 90 y 2000. Sonó desde Eros Ramazzotti a Hombres G, pasando por algunos de los temas más conocidos de rock en inglés, que hicieron cantar y saltar a la gente. Los padres bailaban y charlaban. Los niños jugaban al baloncesto o daban volteretas en alguno de los tres hinchables instalados. Todo bajo un sol espléndido, sobre el que corre el rumor de que «el Padre Alberto tiene mano», porque no hay fiesta que haga, que le llueva.

Y por la tarde, chocolatada y rosca para una sesión de bingo en compañía de los mayores de las residencias de la ciudad.

Marta posa con su familia mientras sus hermanos juegan.

Marta posa con su familia mientras sus hermanos están jugando. / FdV

Voluntarios: Una legión implicada con su sacerdote y con su barrio

«Los mojitos volaron el sábado», decía Almudena tras el mostrador de las bebidas. El calor hizo mella y la gente quiso refrescarse, muchos con la versión sin alcohol, porque «está riquísimo». Esta es la fiesta solidaria del Padre Alberto en cifras: medio centenar de voluntarios organizando todo lo necesario para sacarla adelante todos los lunes de los dos últimos meses y el día de ayer. Vecinas haciendo el día antes en sus casas las 43 tortillas caseras y empanadas que se repartieron en la fiesta.

La gente acudía a por más papeletas de comida y agua cada ratito, por el calor y lo rica que estaba la comida casera.

La gente acudía a por más papeletas de comida y agua cada ratito, por el calor y lo rica que estaba la comida casera. / FdV

Empresas como Gaseosas Barros Bugarin que ofrecieron (a precio irrisorio) los cerca de mil litros de cerveza, siendo su responsable, Serafín, también uno de los voluntarios que servían a todos. Algo similar a los 30 litros de «Pirracas Vermouth» ofrecido por Pablo Piñón. Además de las 300 raciones de callos caseros y las 500 de paella de verduras y carne. Esta última hecha por Michu y la más exitosa, en parte, por el «chorizo picante» que «sin querer» aderezó el sofrito.

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