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El arrestado por el crimen de las ciudadanas chinas se ocultó en su país, que rechazó la extradición

Huyó a China en 2009, tras ser localizados los cadáveres, antes de ser detenido

Comienzan los trámites para su traslado a España

Detención en Panamá del sospechoso del doble crimen de las mujeres chinas perpetrado en Pontevedra hace 16 años

Policía de Panamá

Pontevedra

El ciudadano chino Wen Bin Sun, el principal sospechoso de asesinar a dos mujeres compatriotas en 2009 en Pontevedra, ya está en manos de la Interpol y se tramita su traslado a España para ser sometido a juicio. Este hombre fue detenido el pasado lunes en Panamá 16 años después del conocido como el «crimen de las chinas» en una vivienda de la calle Amado Carballo.

Durante todo este tiempo permaneció oculto en su país, al que huyó antes de ser detenido en Pontevedra, y el gobierno asiático siempre rechazó su extradición a España. Solo podía ser arrestado si abandonaba China, algo que ocurrió esta semana, ya que sobre él pesaba una orden internacional de detención.

El hombre será extraditado cuando Panamá confirme que mantiene la prisión preventiva. Así lo detallaron fuentes judiciales consultadas por Europa Press, que explican que el país americano comunicó la detección al Juzgado de Instrucción número 2 de Pontevedra. Ahora, el juzgado está pendiente de que Panamá confirme que mantiene la prisión preventiva del arrestado por agentes de la Interpol, el lunes cuando viaja procedente de París en un vuelo en tránsito desde China. De esta forma, tras recibir la correspondiente confirmación comenzarán los trámites para ser extraditado.

Cuando ya se daba por cerrado un caso que había quedado sin resolver, la justicia pontevedresa reabre ahora un asesinato que conmocionó a la ciudad cuando se localizaron los cadáveres de Kung Yon, de 43 años, y Guang Qu, de 45.

La Audiencia Provincial de Pontevedra juzgó en 2014 a otro ciudadano chino, Zhang Hai Jie, que fue condenado a 14 años por el jurado popular, pero después fue absuelto por el Tribunal Superior de Xustiza. La Policía sabía que había otro implicado, plenamente identificado. Se trataba de Wen Bin Sun, que logró huir a su país de origen cuando estaba a punto de caer en manos de los agentes. Nunca se renunció a su captura. El juzgado que instruyó el caso no escatimó en esfuerzos para intentar traerlo a España y movió la lenta y compleja maquinaria diplomática para reclamarlo como presunto autor de este crimen. Se solicitó formalmente su extradición al país asiático pero China negó la entrega de esta persona. Es habitual que los países -incluido España- nieguen la extradición a otros estados de sus nacionales.

El otro detenido y posteriormente absuelto, Zhang Hai reconoció que el 26 de abril de 2009 (fecha en la que los forenses sitúan finalmente la muerte de las dos mujeres) él estuvo en el piso de Amado Carballo en el que residían las víctimas, ya que una huella dactilar así lo confirma. Sin embargo, insistió siempre en que él no acabó con la vida de sus dos compatriotas sino que abandonó el piso cuando ambas estaban todavía vivas. En el interior del inmueble quedaba Wen Bin Sun practicando sexo con una de ellas cuando él bajó a la calle a fumarse un pitillo y esperar a que su compañero bajase. Declaró que cuando apareció, ambos se fueron en un taxi a Ourense y desde allí a Madrid. Desconoce lo que ocurrió en el piso de Amado Carballo mientras él no estuvo. Una de las mujeres murió asfixiada con una cinta americana y la otra fue estrangulada.

Según la versión de los hechos que siempre defendió Zhang Hai, él llegó a Pontevedra por la mañana el 26 de abril de 2009 en compañía de Wen Bin Sun. Éste último le habría pedido que realizase una transferencia de dinero a China utilizando su pasaporte y a cambio podría quedarse con un 10% del total de la transferencia. En un momento dado, acudieron al piso de las dos víctimas, entraron ambos y Zhang tomó un vaso de agua y luego se fue al baño a orinar (momento en el que su huella dactilar, luego encontrada por la Policía, quedaría impresa en el baño de las víctimas). Asegura que mientras su compañero mantenía una relación sexual con una de las dos víctimas (Kung Yon), él decidió esperarlo abajo, fuera del edificio, mientras se fumaba un cigarrillo. Luego su compañero bajó y ambos se marcharon de Pontevedra en un taxi que tomaron sobre las 18.00 horas en Loureiro Crespo y que les llevó hasta Ourense, tal y como corroboró un taxista pontevedrés.

Entre los numerosos restos biológicos hallados en el escenario del crimen no se encontraron rastros del acusado. Los investigadores recogieron restos de semen en distintos puntos de la vivienda y también otras muestras biológicas en las cuerdas con las que se maniató a una de las víctimas. En ambos casos se obtuvo un mismo perfil genético que no coincide con el del único juzgado y que su defensa siempre atribuyó al verdadero homicida, supuestamente su acompañante Wen Bin. El juzgado pidió a China que le enviase muestras de ADN de esta persona para cotejarlas con las halladas en el domicilio, pero sin respuesta.

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