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Bares con peor caja que en 2024 por el «tiempo infernal» de Semana Santa

Adega dos Avós: «Que los hoteles estuvieran al 90% no significa que la hostelería vaya igual» | Los turistas buscaron restaurantes de marisco, pulpo y con interior acogedor

Turistas en las terrazas de los bares de la Praza da Leña el pasado Miércoles Santo.

Turistas en las terrazas de los bares de la Praza da Leña el pasado Miércoles Santo. / Rafa Vázquez

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Pontevedra

La Semana Santa ha sido moderada en cuanto a facturación en los locales de hostelería de la ciudad. Si bien es cierto que suele haber variaciones entre unos establecimientos y otros, marcadas en gran medida por su repercusión, tipo de producto que ofrecen o instalaciones. En general el sector hostelero local refiere una Semana Santa «más floja» que otros años y sin ir más lejos, en relación con 2024. Especialmente en los días clave, Viernes y Sábado Santos y Domingo de Resurrección, que coinciden con el azote de fuertes lluvias que impidieron cualquier paseo de disfrute por la ciudad.

«La caja ha sido más floja que otras en Semana Santa. En el centro la cosa estuvo muy tranquila, no como otros años que parecía una semana de verano y se veía a mucha gente por todas partes. La lluvia y que las procesiones se cancelaran no ayudó», cuentan desde la Tapería As Greas. «Es una Semana Santa regular por el mal tiempo respecto a otros años. Que los hoteles estén al 90% no significa que toda la hostelería vaya a estar igual. Ellos lo tienen vendido con antelación, pero cerca del 80% de nuestro servicio depende del día a día, la gente viene en el momento. Y el viernes hizo un día tremendo de lluvia. Eso y que se cancelaran la salida de las cofradías hizo que mucha gente prefiera no salir de su hotel, para comer o cenar allí. Como ejemplo, si la caja del Viernes Santo de 2024 fuera de 2.500 euros, en la de 2025 se habrá facturado 800 euros. Respecto a 2024 la facturación de todas las vacaciones bajó más de un 20%», explican desde Adega dos Avós.

«Siempre trabajamos bien, pero esta Semana Santa tuvimos una caja un 20% más baja que el año anterior. Pero vemos que es la estela dejada por 2024. Este año el problema fue la lluvia; hizo tan malo que no vino tanto turista. Y el pasado hizo tan bueno que la gente se fue a la costa», comentan desde Bocaíto. «Nos fue bien, pero un poquito peor el viernes y el sábado por el tiempo. Entre semana no solemos llenar, pero esos primeros días de Semana Santa sí, luego vino la lluvia. Aunque ya empieza a notarse la llegada de peregrinos que suelen venir desde primavera hasta final del verano», cuentan desde Eirado da Leña.

Del otro lado y los menos, establecimientos como Casa Román o Casa Fidel, recalcan lo bien que les ha ido. «Estuvimos a tope. A nosotros el mal tiempo no nos afecta porque las mesas están en el interior. Y quien viene a Pontevedra busca pasear y comer bien. La gente lo que quiere es la tapa típica y somos un referente en pulpo», señala Luisa de Casa Fidel apuntando la mayor afluencia que se siente desde el lunes. «Nos fue muy bien llenamos todos los días, especialmente las noches, que entre semana el resto del año a veces cuesta, pero no esta Semana Santa», reconocen desde Casa Román.

Ganan los bares de pulpo e interior

La llegada del sol impulsa la llegada de más visitantes y desde el lunes es fácil encontrarse por la calle y en bares a extranjeros en mallas o pantalones cortos y botas de senderismo. Como las dos inglesas de unos 60 años que el martes fumaban sentadas en el escalón de acceso a su vivienda de alquiler vacacional cerca del Pitillo y el grupo de matrimonios griegos que cenaban en el Borona o la pareja que ayer había comprado fruta en Alimentación Isabel, de Riestra.

Respecto al perfil del turista que ha visitado la ciudad en Semana Santa, a falta de datos oficiales por el momento, desde los restaurantes refuerzan la impresión de que se trata principalmente de caminantes. «Son peregrinos del Camino de Santiago y la mayoría de ellos extranjeros. Tuvimos ingleses, alemanes e italianos. Y el otro día, asiáticos, pero no sé de dónde», cuentan desde As Greas. Algo similar refiere Luisa, de Casa Fidel. «En nuestro caso eran turistas del sur de España, Cataluña y Madrid. También grupos de ingleses y alemanes, suelen tener más de 50 años», remarcan desde Adega dos Avós. «Vino un poco de todo, españoles e ingleses y japoneses. Los turistas vienen porque buscan marisco», cuentan en Casa Román. «Nosotros tenemos el problema de que el local no se ve mucho, viene quien lo conoce. Tuvimos a gente que vuelve de vacaciones o pontevedreses que viven fuera», marcan desde la Vinoteca Bagos. Además, el mal tiempo benefició a quienes tienen interiores acogedores frente a terrazas.

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