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Memoria de un marino excepcional

En el bicentenario de su nacimiento, el Museo, el Instituto de Historia Naval y la Escuela Naval Militar dedican un seminario y una instalación temporal a Casto Méndez Núñez

En la instalación destaca la gran maqueta-prototipo de la fragata Numancia, el primer acorazado de la Armada.

En la instalación destaca la gran maqueta-prototipo de la fragata Numancia, el primer acorazado de la Armada. / Gustavo Santos

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Pontevedra

Marino excepcional (con solo 16 años era guardamarina y con 18 alférez de navío), gran aficionado al coleccionismo científico y un popular héroe de su época, Casto Méndez Núñez es el protagonista del seminario que celebró el Museo en colaboración con el Instituto de Historia y Cultura Naval y la Escuela Naval Militar. El ciclo científico se completó ayer con la inauguración de una instalación temporal en la que pueden contemplarse algunos de los extensísimos fondos que atesora la institución cultural pontevedresa ligados al navegante y a la fragata Numancia que capitaneó.

Perteneciente a una familia de larga tradición militar, Méndez Núñez nació en Vigo en 1824. Desde muy joven destacó en distintos puestos de la Marina, participó en la expedición a los Estados Pontificios y el Papa le concedió, al igual que a todos sus compañeros, la Cruz de Pío IX. Sería solo el inicio de una larga lista de misiones en la que mostró su pericia, como en el agotador encargo de encabezar la goleta Cruz en el transporte de unos pliegos a La Habana, un viaje en el que la tripulación apenas disponía de medios: el buque estaba muy dañado, las condiciones del mar eran tan malas que ni un solo día pudieron encender fuego y solo la experiencia del capitán hizo que llegase a puerto sin una avería grave.

Arriesgado y decidido, continuó demostrando su pericia en Filipinas, con decisiones clave para el éxito de la Armada española como cuando consiguió hacerse con una fortaleza que se consideraba inexpugnable. Optó por lanzar su goleta contra las murallas y en una maniobra que se recordaría durante décadas facilitó que sus hombres entrasen en la cota de Pagalungán, en la que se había hecho fuerte el rajá de Buayán.

La exposición exhibe objetos personajes del marino como un bicornio y sus prismáticos.

La exposición exhibe objetos personajes del marino como un bicornio y sus prismáticos. / Gustavo Santos

Tomás Fernández y Elena Tamaro recogen en “Biografía de Casto Méndez Núñez”. Biografías y Vidas que en 1865, al suicidarse el almirante Pareja, Méndez Núñez tomó el mando de las fuerzas navales del Pacífico “justo en el momento en que Perú declaraba la guerra a España y Chile se negaba a satisfacer las demandas españolas. Tras dirigir el combate de Abtao, el ministro de Marina, Bermúdez de Castro, le instó a actuar contundentemente, y Méndez Núñez le respondió con el famoso despacho del 24 de marzo de 1866 donde se declaraba dispuesto a correr todos los riesgos, porque “más vale honra sin barcos que barcos sin honra”, frase que habría de tener un trágico epilogo en 1898”.

Con solo 16 años era guardarmarina y con 18 fue ascendido a alférez de navío

De este modo, añaden los biógrafos, “presentó un ultimátum al gobierno chileno, y bombardeó Valparaíso con dos fragatas el 31 de marzo de 1866, al expirar el término del mismo”.

Fue su acción más polémica, y “ante las críticas despertadas por tal acción contra una ciudad casi indefensa, buscó reivindicarse con el ataque a el puerto de Lima, El Callao, formidablemente defendido, siendo jefe de una escuadra compuesta por las fragatas Almansa, Berenguela, Blanca, Resolución, Vencedora y Villa de Madrid, además de la Numancia”.

El bombardeo, “en el que fue herido por una granada y hubo doscientas bajas, tuvo lugar el 2 de mayo y fue considerado en España todo un éxito, que convirtió a Méndez Núñez en un héroe nacional.

La antropología fue otra de las grandes pasiones del navegante, y en la exposición aparecen objetos que recabó en América y Filipinas.

La antropología fue otra de las grandes pasiones del navegante, y en la exposición aparecen objetos que recabó en América y Filipinas. / Gustavo Santos

De hecho el marino “fue tan enormemente popular que incluso se pensó en él para ocupar el trono tras la Revolución de 1868, que había depuesto a Isabel II”, como reflejan los autores de su biografía.

El marino “fue tan enormemente popular que incluso se pensó en él para ocupar el trono tras la Revolución de 1868, que había depuesto a Isabel II”, reflejan sus biógrafos

Falleció en Pontevedra en agosto de 1869, en el pazo de los Cru y Montenegro donde vivía, en la plaza del centro histórico que seis años después de su muerte fue rebautizada con su nombre. Posteriormente sus restos fueron trasladados al Panteón de Marinos Ilustres.

En el bicentenario de su nacimiento, el Museo y el Instituto de Historia y Cultura Naval y la Escuela Naval Militar buscan recordar el legado del contralmirante con una instalación que podrá contemplarse en el claustro del Edificio Sarmiento hasta el 10 de noviembre.

El contraalmirante recabó objetos naturales, como piedras o conchas, procedentes de distintos puntos del mundo.

El contraalmirante recabó objetos naturales, como piedras o conchas, procedentes de distintos puntos del mundo. / Gustavo Santos

Los fondos proceden del extenso legado del marino que se exhibía en el edificio García Flórez del Museo. Reflejan la enorme fama que adquirió tras el bombardeo de El Callao, lienzos que hacen referencia a la batalla, documentos sobre la fragata, retratos y esculturas, todas ellas del siglo XIX.

Falleció en Pontevedra en agosto de 1869, en el pazo de los Cru y Montenegro donde vivía, en la plaza del centro histórico que seis años después de su muerte fue rebautizada con su nombre

En dos vitrinas se exhiben el diario de navegación de la fragata y diarios de bordo de dos vapores (el Isabel II y el París) que comandó, así como documentos de interés como el plan de combate, la relación de oficiales y tripulaciones etc.

También un álbum fotográfico, objetos personajes y testimonios de otras de sus grandes pasiones, la antropología y la naturaleza, por ejemplo con una caja que llegó al Museo llena de algas y musgos, que se supone que el propio Méndez Núñez retiró de la Numancia.

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