Medidores de emisiones repartidos en siete puntos urbanos controlarán la calidad del aire en Pontevedra

Se instalarán en Monte Porreiro, O Burgo y cinco espacios del centro

Ahora ya funcionan tres itinerantes con los que se obtendrá un primer mapa de contaminación

Se sumarán a 37 medidores para monitorizar el tráfico

Señal de Zona de Bajas Emisiones en la calle Blanco Amor.

Señal de Zona de Bajas Emisiones en la calle Blanco Amor. / FdV

El Concello instalará seis nuevos medidores de emisiones y ruido en otros tantos puntos de la ciudad, con la idea de controlar la calidad del aire en toda la Boa Vila y, llegado el caso, tomar decisiones –relativas por ejemplo a restricciones de tráfico– que permitan mejorar los ya excelentes datos de Pontevedra en estos índices clave para la salud de la población.

En estos momentos funciona un único medidor en Campolongo, al que se sumarán en los próximos meses otros seis en distintos barrios, lo que situará a Pontevedra de nuevo como referente. El alcalde, Miguel Fernández Lores, recordó que “Madrid tiene 27”, en alusión a la excelente posición de la Boa Vila, que el pasado año se situó, con Logroño, a la cabeza de las ciudades españolas con mejor calidad del aire, según los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los nuevos dispositivos se repartirán en los barrios de Monte Porreiro, O Burgo y en distintas zonas del centro. Permitirán realizar un mapa de contaminación de toda la ciudad durante los 365 días del año.

Actualmente ya están instalados tres medidores itinerantes (esta semana están operativos en Beiramar) con los que los técnicos trabajan en una fase inicial para probar cuáles serían las futuras posiciones idóneas para ubicar cada uno de estos dispositivos.

Mediante estos medidores se analizan parámetros como el monóxido de carbono el aire, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, ozono o compuestos orgánicos. Además, a través de un sensor óptico se determinarán las micropartículas presentes en el aire.

Otros datos que se conocerán a partir de estos medidores, que se instalarán en las farolas, son el nivel de ruido ambiental, la temperatura, la humedad relativa del aire y la presión atmosférica.

Mediante estos medidores se analizan parámetros como el monóxido de carbono el aire, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, ozono o compuestos orgánicos. Además, a través de un sensor óptico se determinarán las micropartículas presentes en el aire

Una vez que se disponga del primer mapa de contaminación, se decidirá en qué puntos sensibles de la ciudad se instalarán los medidores fijos. Se trata de aparatología “de la más alta tecnología”, señaló el regidor, “que permitirá tomar decisiones” sobre aquellos puntos en donde se detecten los peores parámetros “para reducir los índices de contaminación”.

El objetivo es ir desarrollando las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), que la legislación obliga a establecer a las ciudades de más de 50.000 habitantes.

Sensor de contaminación y ruido en una farola de la plaza de España.

Sensor de contaminación y ruido en una farola de la plaza de España. / Rafa Vázquez

Con este fin, el Concello adjudicó un proyecto de gestión inteligente, sostenible y segura de la movilidad por valor de casi un millón de euros, de los que la Unión Europea aporta 737.000 a través de fondos Next Generation y aproximadamente 253.000 saldrán de las arcas municipales.

A mayores de estos medidores, la red de gestión inteligente y seguridad ambiental y de movilidad incluirá otros 35 aparatos llamados ahorradores. Tanto éstos como los medidores se gestionarán a través de la central de Tráfico mediante un software que permitirá conocer en tiempo real numerosos datos relativos al tráfico y la calidad del aire.

En concreto, el regidor explicó que esta tecnología permitirá, por ejemplo, calcular los puntos por donde circulan más bicicletas y a dónde se dirigen, determinar el número de peatones y la tipología de vehículos, por ejemplo si son para carga o descarga o pequeños. “Incluso vamos a poder estudiar el origen y destino” de estos tránsitos para analizar si se trata de itinerarios que generan un tráfico excesivo.

Se controlará la calidad del aire en toda la ciudad. Fernández Lores indicó en este punto que para que las ZBE funcionen “tienen que ir mejorando año a año”. Con este objetivo, una vez conocido el plan de contaminación “tomaríamos medidas de tráfico para frenar pasos excesivos”.

Señaló a modo de ejemplo la avenida Reina Victoria, donde “pasaban 12.000 coches, mayoritariamente de paso, que generaban una contaminación excesiva”. Como respuesta “se modifican las direcciones para que no se pueda cruzar la ciudad” y evitar esos tráficos innecesarios.

Paneles informativos con datos como los aforos de los aparcamientos y que podrán consultarse en la red

Sumados a los sensores y ahorradores, también se instalarán paneles informativos que sustituirán a dispositivos que actualmente se utilizan para publicidad y que brindarán información sobre los aforos de los aparcamientos privados, los parkings de borde etc.

La tecnología facilitará datos sobre ocupación, incluso los tiempos de duración de los aparcamientos, si éstos son por unas horas o durante toda la jornada o si hay mucho recambio en la movilidad. Serán datos específicos “que podrán consultarse en tiempo real en la propia red”, destacó el alcalde.

El proyecto estará teóricamente concluido en febrero de 2025, si bien cuenta con una previsión de ampliación de plazo hasta julio, y se publicará en marzo. Está “muy avanzado”, indicó el regidor tras la reunión que celebró en la mañana de este miércoles la Xunta de Goberno, en la que se analizó la evolución de esta iniciativa y su estado actual, y la previsión es que “esté en funcionamiento a mediados del próximo año”.

Fernández Lores recordó que “hace tiempo que contamos con las ZBE pero queremos seguir trabajando y mejorando en ese sentido. Toda la ciudad compacta, junto con Monte Porreiro, tiene esa denominación”.

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