Seis meses de cierre de los bancos marisqueros: la facturación de la lonja de Campelo cae un 95%

En los seis primeros meses de este año, desde que se suspendió la captura de bivalvos por la mortandad, solo se han movido 190.000 euros, sobre todo por la navaja | Son 3,1 millones menos de los ingresos de hace un año

Una subasta de almejas en Campelo en diciembre pasado, poco antes del cierre de los bancos.

Una subasta de almejas en Campelo en diciembre pasado, poco antes del cierre de los bancos. / RAFA VAZQUEZ

El próximo 22 de julio, si no hay sorpresas, el marisqueo volverá al fondo de la ría. Hace seis meses que apenas se recogen almejas en esos bancos ya que desde enero no hay actividad por su alta mortandad. Solo se acude a sembrar cría y airear la arena, además de eliminar algas y depredadores. Por la lonja de Campelo, en Poio, no ha pasado casi nada de producto en este medio año y todos aguardan como “agua de mayo” el regreso de dentro de quince días. Y es que la rula poiense, la más potente de la ría hasta el año pasado, vive sus horas más bajas.

Un vistazo a las estadísticas provisionales del portal pescadegalicia de la Consellería do Mar permite vislumbrar el negro panorama que atraviesa desde enero. Apenas han pasado en este periodo por sus instalaciones unos 15.500 kilos de productos del mar, en su inmensa mayoría navajas. Esto ha supuesto una facturación de apenas 191.000 euros, es decir, menos de 32.000 euros al mes. Si se compara con la actividad económica de los primeros seis meses de 2023, la diferencia es abismal.

Entre enero y junio del pasado año pasaron por la lonja de Campelo 244.000 kilos de mercancía, en especial almeja, que ahora apenas existe, y se movieron cerca de 3,3 millones de euros. El balance es desolador. La facturación ha caído un 95%, con una pérdida de 3,1 millones aproximadamente, más de medio millón menos cada mes. No extraña que los profesionales del sector apunten, a estas alturas que “El marisqueo tiene que abrirse y la actividad tiene que retomarse”.

Son seis meses con el fondo de la ría de Pontevedra cerrado debido a los problemas de mortandad de la almeja por el exceso de agua dulce y a la lentitud en su crecimiento. Y son seis meses con unos ingresos mínimos, a base de ayudas.

El desplome de la lonja de Campelo, donde incluso fue necesario aplicar un Expediente de Regulación de Empleo temporal (Erte) a parte de sus trabajadores, ha situado su actividad en la cola de la ría, frente a la pujanza de antaño sobre Marín y Portonovo. En este último caso, la rula del municipio de Sanxenxo ha movido 245.000 kilos de pescado y más de 600.000 euros. Curiosamente, es bastante mas mercancía que en el primer semestre de 2023 (195.000 kilos entonces) pero menos dinero, ya que hace un año se rozaban los 775.000 euros.

Marín y Portonovo suman en estos seis meses más de 2,2 millones de euros

En Marín también se constata un descenso, pero la caída de Campelo ha situado la lonja del Puerto a la cabeza de la ría, con más de medio millón de toneladas y 1,6 millones de euros. Entre enero y junio de 2023 se llegó a 686.000 kilos y 1,9 millones de euros. Ahora ambas cifras son menores, pero nunca comparables al agujero negro en el que está Campelo.

Las esperanzas del sector marisquero están puestas en el regreso de este mes, para tratar de aprovechar la campaña de verano. Muchos cruzan los dedos por encontrar unos bancos recuperados, al menos en parte, y que no llegue la toxina. Pero no las tienen todas consigo. De hecho, solo regresará el marisqueo a pie ya que los de a flote han decidido no acudir a los bancos del fondo de la ría hasta noviembre. Al contar con embarcaciones y permisos para faenar con otras especies, cuentan con un “colchón” al que aferrarse, alternativo a la almeja. Pero no es lo mismo.

Durante estos meses de parón forzoso, las cofradías han trabajado para regenerar las zonas de siempre de almeja. Se llevaron a cabo labores de traslado de unas áreas más productivas a otras que siguen más inactivas, pero también se realizaron “sachados” y se removió el sustrato, tanto a mano como desde embarcación. Los ánimos en el sector decayeron en los últimos meses, hasta el punto de que un número importante de mariscadores se manifestó el 30 de abril para reclamar a las Administraciones públicas que se impliquen con el problema. Los convocantes aseguraron que era una convocatoria apolítica y lograron la asistencia de alrededor de 400 personas. Secundaron la protesta profesionales del marisqueo de las rías de Pontevedra, Arousa y Vigo.

Mar activa el plan de competitividad y sostenibilidad del sector en Galicia

El conselleiro del Mar, Alfonso Villares presentó esta semana el Plan de Competitividad y Sostenibilidad del Marisqueo en Galicia 2024-2025, que permitirá movilizar 123 millones de euros para reactivar el sector, recuperando su productividad y garantizando su rentabilidad. El titular de Mar destacó que se trata de un documento vivo y que será adaptado en función de las necesidades que pueda tener el colectivo en el futuro. Según la Xunta, este instrumento “permite hacer frente a la situación excepcional acontecida en el último trimestre de 2023 a causa de las intensas lluvias y temperaturas anómalas que provocaron una importante salinidad de las aguas y, en consecuencia, que la mortandad de moluscos llegara al 80% en algunos bancos marisqueros y especies, y que la caída de la facturación se situara en el 57% con respeto al mismo período del ejercicio anterior”.

A garantizar la sostenibilidad del sector se destinan 63 millones de euros. Este apartado incluye el análisis de soluciones técnicas que contribuyan a desarrollar soluciones ante la caída de la producción y el impacto del cambio climático en las rías, además de medidas que permitan la conservación y restauración de la biodiversidad y de los ecosistemas marinos, como la vigilancia de los bancos marisqueros o la contratación de asistencia técnica para su protección y recuperación que contemple la recogida de la basura marina.

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