El comercio local se resiste a las rebajas hasta julio

Las tiendas mantienen el calendario clásico a pesar de la presión de las cadenas

Mari Eli, de la tienda Ma petit, en la calle García Camba.  | // RAFA VÁZQUEZ

Mari Eli, de la tienda Ma petit, en la calle García Camba. | // RAFA VÁZQUEZ

Gala Dacosta

Gala Dacosta

Entre los pequeños comercios de Pontevedra parece haber quórum sobre qué hacer frente a las rebajas de verano. Mientras algunos negocios de moda y complementos cuelgan sus carteles con descuentos tentadores, la mayoría opta por mantener el calendario tradicional, esperando hasta el 1 de julio para dar inicio oficial a la temporada de descuentos.

Colección de verano en la tienda Wanderlust.  | // RAFA VÁZQUEZ

Colección de verano en la tienda Wanderlust. | // RAFA VÁZQUEZ / Gala Dacosta

En contraste con las estrategias agresivas de las grandes cadenas y el avance imparable del comercio electrónico, los comerciantes locales prefieren mantener una postura cautelosa. La economía doméstica tambaleante y la transformación en los hábitos de consumo han reducido el fervor por las rebajas estacionales, que solían atraer multitudes ansiosas por aprovechar descuentos significativos.

La dependienta de Alma Gemela enseñando unos vestidos.  | // G. SANTOS

La dependienta de Alma Gemela enseñando unos vestidos. | // G. SANTOS / Gala Dacosta

Mari Eli, propietaria de la boutique Ma Petit especializada en moda infantil, explica cómo las marcas con las que trabaja inician sus rebajas online a finales de junio, antes de permitir a las tiendas físicas unirse a la promoción. Aunque tiene la opción de adelantarse, Mari Eli se aferra al 1 de julio por la fidelidad a sus clientes locales, consciente de que las grandes cadenas ya ofrecen descuentos a lo largo del año con ventas privadas y ofertas intermedias: “Se adelanta todo. Si no, al final la gente se acostumbra. Ya hay bastantes descuentos todo el año en las cadenas con el mid season y las ventas privadas, que al cabo de un mes que ponen la colección ya tienen rebajas”.

Desde su tienda Alma Gemela en la Rúa Soportais, Sara Magariños observa con preocupación cómo año tras año se vuelve más complicado competir como negocio local contra un consumo de moda ultra acelerado: “Sobre todo desde la pandemia están adelantando fechas y especialmente desde que no hay una legislación clara de en qué fechas tienen que ser las rebajas. Antes estaba controlado y ahora ya no porque hay continuamente descuentos en las grandes cadenas”.

En una situación similar, Iria Castro de Wanderlust, situada cerca de la Fonte dos Nenos, lamenta un inicio tardío de la temporada de verano debido al mal tiempo. Con las bermudas apenas comenzando a atraer clientes, decide adelantar las rebajas aunque en ningún caso tan pronto como las grandes superficies: “Excepto un par de semanas que hizo bueno, no paró de llover. Las bermudas se están empezando a vender ahora, la campaña de verano empezó muy tarde este año, poner rebajas ya sería echarla a perder”, indica Iria Castro. Por ese motivo, esta tienda comenzará las rebajas de verano de hasta un 30% el día 27 de junio, un poquito antes de la fecha usual, para ir animando a la clientela.

En cualquier caso, a pesar de los desafíos, el turismo estacional y el aumento de actividad en la ciudad durante el verano ofrecen un rayo de esperanza. Sin embargo, los comerciantes como Castro siguen siendo cautelosos en estos tiempos inciertos, priorizando la experiencia personalizada que ofrecen en sus tiendas físicas sobre la competencia en línea.

“Galicia pasa de invierno a verano muy rápido”

“El verano en Galicia no llegó aún”, sentencia la comerciante Sara Magariños. De hecho, asegura que “pasamos muy rápido de invierno a verano y no hay prácticamente intermedio. Por eso hasta ahora no pudo venderse temporada de verano”. La situación descrita por Magariños es compartida por muchos pequeños comerciantes de la región. Iria Castro, de la tienda Wanderlust, también se enfrenta a este desafío. “Este mes todavía estamos recibiendo mercancía de la temporada de verano”, comenta Castro, quien aún está colocando la ropa de verano en los estantes. Esto se debe a que hasta hace poco “casi no se veía a nadie con ropa de verano porque no hacía tiempo”. Esta problemática se suma a un invierno que ya de por sí fue “flojito” en cuanto a ventas. Los comerciantes se encuentran en una situación difícil, ya que no consideran justo tener que poner rebajas a mediados de junio cuando apenas están empezando a recibir y exhibir los productos de verano. “Nosotros apenas hemos comenzado a colocar la ropa de verano en los estantes y ya nos están pidiendo que hagamos rebajas. Es algo que no tiene sentido”, explica Magariños, visiblemente preocupada por el impacto en sus ingresos. En cuanto a las expectativas para las rebajas, tanto Magariños como Castro ven todavía difícil hacer cualquier predicción, “y más en Pontevedra”.