Patricia Simón | Periodista especializada en cobertura de conflictos

“En Sudán se está haciendo una limpieza étnica a ojos del mundo”

“Es una guerra atroz, sin ningún tipo de límite”, constata la profesional a propósito de un conflicto “absolutamente olvidado”

La periodista y escritora Patricia Simón.

La periodista y escritora Patricia Simón. / Manuel Pavía Simón

Invitada por Amnistía Internacional, la periodista Patricia Simón participará el próximo viernes a partir de las 19 horas en la Biblioteca Pública en el coloquio “Sudán y otros conflictos ignorados”, un encuentro en el que conversará con Natalia Puga, representante del Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia.

–¿Cómo fue su acercamiento a la realidad de Sudán?

–Soy periodista especializada en cobertura de crisis humanitarias y conflictos y la guerra de Sudán es ahora mismo la que está causando un mayor número de víctimas y, por otra parte, la que ha generado la crisis humanitaria más grave: hay más de 11 millones de personas desplazadas y refugiadas. Es una guerra que acaba de cumplir un año pero sin apenas cobertura porque los grupos armados, el ejército y los paramilitares, no permiten el acceso a la prensa, y por tanto está pasando muy desapercibida.

–Se desplazó al país

–La idea era intentar aprovechar el gancho, como decimos los periodistas, de que se cumplía un año para recordar al mundo que la crisis humanitaria que ha provocado está guerra está generando también una hambruna desconocida desde la década de los 90, y sin embargo no se están enviando medios para paliarla porque es una crisis, una guerra, absolutamente olvidada.

–¿Cuándo volvió de Sudán?

Hace tres semanas regresé de la frontera de Sudán, estuve en Chad, en la frontera de Darfur durante 6 semanas intentando entrar en Sudán, sin éxito porque no dejan entrar a la prensa.

Los paramilitares de las fuerzas de apoyo rápido en la región de Darfur están asesinando masivamente a la etnia masalit. Yo entrevisté a decenas de mujeres que hablaban de la violencia sexual que habían sufrido, cómo habían visto como violaban delante de ellas a sus hijas, a sus madres… Está habiendo un exterminio masivo de los hombres de esa etnia

–¿Qué provocó el conflicto?

La guerra se produce entre el ejército que ya había dado un golpe de estado previamente, y una parte del ejército que son las Fuerzas de Apoyo Rápido, una milicia paramilitar, por el poder, por hacerse con los recursos naturales y el territorio. Están enfrentados, intentando conseguir hacerse con la mayoría del territorio, pero la mayor complejidad deriva de que hay muchos otros actores internacionales que apoyan a cada uno de los bandos, lo que hace más difícil que llegue una solución. Por una parte, Rusia está apoyando a los paramilitares, Ucrania apoya al ejército, la Libia gobernada por Hafter apoya a los paramilitares, Egipto apoya al ejército… Y así muchos países que en realidad están librando sus propios conflictos en territorio sudanés a costa de la población civil. Hay que tener en cuenta que es uno de los países con mayor reserva de oro, de petróleo y otros recursos naturales que lo hacen muy apetitoso, pero lo importante sería que la comunidad internacional fomentase las negociaciones de paz y, por otra parte, que intentase dar respuesta a esa hambruna que se está produciendo.

Por una parte, Rusia está apoyando a los paramilitares, Ucrania apoya al ejército, la Libia gobernada por Hafter apoya a los paramilitares, Egipto apoya al ejército… Y así muchos países que en realidad están librando sus propios conflictos en territorio sudanés a costa de la población civil

–¿Cómo está impactando la guerra en la población?

Estamos hablando de un número que no es conocido de muertos, la última cifra que dio The New York Times en base a diferentes investigaciones habla de 150.000 víctimas civiles, a partir de datos del Departamento de Estado, pero lo que está habiendo es una limpieza étnica. Los paramilitares de las fuerzas de apoyo rápido en la región de Darfur están asesinando masivamente a la etnia masalit. Yo entrevisté a decenas de mujeres que hablaban de la violencia sexual que habían sufrido, cómo habían visto como violaban delante de ellas a sus hijas, a sus madres… Está habiendo un exterminio masivo de los hombres de esa etnia, que ya estaban enfrentados desde hace décadas. Y luego lo que hay es un desplazamiento masivo, los echan de sus casas y tienen que buscar un sitio donde estar seguros, donde no tienen apenas acceso ni a agua ni a comida. Y por otra parte lo que hemos vivido también en las últimas semanas son ataques sistemáticos por parte del ejército y de los paramilitares a los hospitales, que estaban siendo asistidos fundamentalmente por la ONG Médicos sin Fronteras y que ha tenido que retirarse de muchos, dejando sin asistencia sanitaria a la población porque no es seguro, porque han asesinado a sanitarios. La de Sudán es una guerra atroz, sin ningún tipo de límite, donde se está haciendo una limpieza étnica a ojos del mundo.

–¿Por qué no se le presta atención?

–Se vincula la región de Sudán a algo así como un pueblo destinado al exterminio y al hambre, por eso no le prestamos atención. Hay que recordar, y esto me parece importante, que en 2019 la ciudadanía sudanesa se levantó en protestas durante 8 meses y consiguió lo que ni siquiera logró la Corte Penal Internacional, que es el fin del régimen de Omar al-Bashir. Lo hizo una ciudadanía organizada, joven, entusiasta por el proceso democrático y muy valiente, porque asesinaron a miles de personas. Y sin embargo la comunidad internacional de nuevo abandonó a este pueblo, no lo acompañó en esta transición democrática y al fin los poderosos vinculados con el ejército volvieron a dar un golpe de estado y a secuestrar a ese país.

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