Entrevista | Mattie Monese Artista callejero

“Lo mejor de mi forma de vida es poder elegir donde estar en cualquier momento”

El artista italiano, actualmente en Pontevedra, vive viajando desde hace 7 años

Mattie Monese, con dibujos que vende en Pontevedra.

Mattie Monese, con dibujos que vende en Pontevedra. / S.R.

Los aficionados al dibujo que esta semana atravesaron la confluencia de las calles Daniel de la Sota, Peregrina y Andrés Muruais se sorprendían al contemplar las singulares serpientes, tortugas o pájaros que retrata Mattie Monese, que recala en Pontevedra en el marco de un largo viaje por el mundo en el que ha empleado los últimos 7 años.

–¿De dónde es usted?

–Del norte de Italia, un pueblo de los lagos del norte de Italia.

–Es usted un artista multidisciplinar

Para vivir lo que hago es dibujar, es mi arte, y la música es algo a lo que estoy llegando, pero poco a poco. Todavía no me siento al nivel para actuar en la calle, para cantar yo si, pero hacerlo pidiendo dinero no, no creo que tenga el nivel para poder hacerlo.

–Dibujando sí que ha conseguido el aplauso del público ¿cómo son sus trabajos?

–Estoy haciendo distintos experimentos, pero lo de los animales es un poco mi proyecto de viaje, algo que yo desarrollo para explicar mi motivación y llevar un mensaje a la calle, a todos los sitios a donde voy, por eso esta serie de animales. Intento explicar que los animales cogen solo lo que necesitan para vivir, de esta forma protegen el equilibrio de los ecosistemas, y mi viaje va buscando un lugar donde vivir, un sitio en la naturaleza, intentando ser lo más autosuficiente posible, creo que es la única forma de cambiar algo.

–¿Salir del sistema?

–Más que salir, que también, crear. Hay otra forma de vivir. Es mi visión del mundo, el que me gustaría ver, más conectado con la naturaleza, más cuidando el sitio que nos permite vivir y necesitando menos también.

–¿Cómo ha llegado a Pontevedra?

–Viajando, viajé hasta España en enero, estuve en Andalucía y luego con un amigo viajamos juntos, pasando por Portugal, hasta Galicia. Llevo en Pontevedra solo una semana.

Intento explicar que los animales cogen solo lo que necesitan para vivir, de esta forma protegen el equilibrio de los ecosistemas, y mi viaje va buscando un lugar donde vivir, un sitio en la naturaleza, intentando ser lo más autosuficiente posible, creo que es la única forma de cambiar algo

–¿Cómo ha sido la acogida?

–Muy buena, de entre todos los sitios donde he estado es en el que más me he sentido acogido. Aquí la gente es muy maja.

–¿Por qué decidió empezar a viajar?

–En mi pueblo no encontraba nada que me llenase y aunque he trabajado, como todos, un poquito aquí y allí, pensaba que me habría encantado vivir del arte y poco a poco entré en contacto con proyectos alternativos, como ecoaldeas y bioconstrucción, y ahí fue como la puerta para ver que hay otras realidades y otra forma de vivir. Hasta que llegó el día en que no podía hacer más, hice la mochila y salí. Y todo ha sido el proceso, también el hecho de vivir de los dibujos ha llegado con el tiempo, no ha sido la primera cosa que he intentado.

–¿Qué otras cosas probó?

–Hice esculturas de arena, al principio, era en octubre, y al llegar el invierno… (risas) Aunque estuve en Almería hace tiempo, no iba a funcionar. Luego encontré un chico que hacía malabares, hice malabares y desde ahí poco a poco empecé con los dibujos, a llevarlos a la calle, a ver la reacción de la gente.

–¿Qué es lo mejor de su forma de vida?

–Todo, lo mejor de mi forma de vida es la libertad de poder elegir donde estar en cualquier momento, de poder moverme o pararme y dedicar el tiempo que quiera o lo que necesito a lo que me gusta. Hoy me apetece tocar la guitarra, y puedo tocarla todo el día. Un día me apetece dibujar y lo hago. En realidad voy buscando algo que me permita no tanto vivir en las ciudades sino trabajar y viajar al mismo tiempo.

–¿Y el más grande desafío de su día a día?

Es un arma de doble filo: el hecho de que nunca sabes lo que va a pasar. A lo mejor tienes que trabajar y no consigues encontrar un sitio donde puedas estar en la calle. Me encanta porque todo es muy creativo en realidad, hay situaciones diferentes y entonces las soluciones son diferentes; si en un sitio no puedes estar en la calle tienes que encontrar otra forma de ganar algo para seguir viajando, cada día es diferente. Y el otro lado es que nunca tienes una seguridad para estar tranquilo: el mes que viene tengo que pagar el seguro de la furgo y tengo que juntar 600 euros, y a ver…

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