El proyecto eólico del Castrove resurge y se enfrenta de nuevo con una fuerte oposición

Los Ayuntamientos de Poio y Barro y numerosos vecinos ya han manifestado que están en contra del parque en el monte, y la plataforma ciudadana inicia una recogida de firmas

Participantes en la “andaina” de protesta contra el parque eólico del Castrove, en 2021.

Participantes en la “andaina” de protesta contra el parque eólico del Castrove, en 2021. / Gustavo Santos

El proyecto de construcción de un parque eólico en el monte Castrove ha revivido. Tanto es así que la Consellería de Economía e Industria someterá a información pública durante un mes el estudio de impacto ambiental y la solicitud de construcción del parque. Pero, tal y como ya había sucedido en 2021, los promotores se encontrarán con una fuerte oposición a su proyecto. Los Ayuntamientos de Poio y Barro ya han manifestado públicamente que están en contra de la instalación, y la plataforma ciudadana Non ao Parque Eólico do Castrove ha iniciado una recogida de firmas.

En líneas generales, el proyecto es muy similar al que se había presentado a finales de julio de 2021, y que pasó después muchos meses dormido en los cajones de la Xunta. Así, se instalarán cuatro aerogeneradores tripala de 115 metros de altura y 170 de diámetro de rotor (la distancia que “barren” las palas).

El proyecto de 2021 lo presentó una sociedad llamada Cadaval y Ventoso, formada por dos socios, uno de ellos estrechamente vinculado a la compañía eléctrica Iberdrola. Estos dos inversores terminaron renunciando finalmente al proyecto, pero otros empresarios se han hecho con Cadaval y Ventoso, y han decidido retomar la instalación industrial del Castrove.

El proyecto afecta a los municipios de Meis, Poio, Barro y Pontevedra, y dos de ellos ya se han pronunciado públicamente en contra del parque. El de Poio, que gobierna Ángel Moldes (PP), ha manifestado que presentará alegaciones al proyecto, con las que “manifestará el rechazo del Concello a una actuación que conllevaría un importante impacto medio ambiental en la zona”. Además, ha anunciado la convocatoria de una junta de portavoces de los demás partidos políticos, “para avanzar en el documento de forma consensuada y mostrar una imagen común, de unidad y consenso frente a este proyecto”.

Mientras, el de Barro, que dirige Xosé Manuel Fernández Abraldes (BNG), también ha anunciado la presentación de alegaciones, y advierte de que el parque, “causaría grandes afecciones en la parroquia de Curro”. Concretamente, los vecinos de esta parroquia se verían afectados por la línea de alta tensión que habría que crear para transportar la energía eléctrica producida en la montaña hasta la subestación del polígono de Outeda.

“Esta línea de alta tensión produciría un enorme impacto en la parroquia de Curro, afectando a distintos núcleos de población”, avanza el Concello en un comunicado. Abraldes también ha convocado a los partidos políticos de Barro a una reunión, “con el objetivo de hacer un frente común y decidir el rechazo unánime contra esta línea de alta tensión propuesta en el proyecto”.

Mientras, en Meis, el Ayuntamiento ha convocado a una reunión a las cinco comunidades de montes de su municipio que confluyen en la parte alta del Castrove, y que son las de San Vicente, San Salvador, San Tomé, Silván y Armenteira. El encuentro será este lunes, 10 de junio, a última hora de la tarde, en el Concello.

En la reunión, el Ayuntamiento explicará a los comuneros lo que se sabe del plan industrial y escuchará las propuestas de los vecinos. Esa reunión será importante para definir la postura municipal hacia el parque, que en 2021 había sido de clara beligerancia.

La alcaldesa, Marta Giráldez, ha señalado que, “este proceso de exposición pública supone volver al punto de partida”, y que si bien han cambiado los empresarios (aunque el nombre de la promotora sigue siendo el mismo), “el proyecto en esencia es el mismo”.

Eso sí, ahora está mucho más detallado, porque se sabe por ejemplo por donde irán las líneas eléctricas y el cableado soterrado. En esto, el municipio más afectado es el de Barro. En lo que respecta a la ubicación de las torres, dos van en Meis, hay una tercera en Poio, y la cuarta se ubica en la parroquia pontevedresa de Campañó.

En lo que respecta a la línea de evacuación aero-subterránea de alta tensión, tendrá una longitud de seis kilómetros, de los cuales 3,5 discurren con cableado aéreo, y los 2,5 restantes son de trazado subterráneo. Esta línea sale del parque mismo, y finaliza en una subestación transformadora en Barro. Los tramos aéreos de la línea constan de 19 apoyos.

Alertan de daños para A Escusa y varios bienes culturales

La plataforma Non ao Parque Eólico do Castrove se ha puesto en marcha rápidamente, y ha repartido impresos para participar en una alegación colectiva por una decena de establecimientos de Poio, situados en Combarro, Samieira o A Seca. La entidad señala que también se pueden presentar alegaciones de forma individual, tanto de acudiendo en persona a la Xunta, como de forma telemática, y que los documentos se pueden descargar de su página de Facebook. “La plataforma quiere recalcar la importancia de participar en este momento y de que se sepa el impacto real y la problemática de este parque eólico tan cerca de la población, especialmente del pueblo de A Escusa, que quedaría dentro de la poligonal”, sostiene el colectivo. A mayores, afirman que el proyecto industrial amenazaría varios bienes culturales, como petroglifos o las ruinas de la antigua capilla de Santa Mariña. El anuncio de la información pública del proyecto sale publicado en la edición de ayer del Diario Oficial de Galicia (DOG). Ahí, se apunta que las personas o colectivos que deseen consultar el proyecto pueden hacerlo presencialmente en las oficinas de los cuatro municipios afectados, o en la delegación de Pontevedra de la Consellería de Economía e Industria. Asimismo, está publicado en la página web de la referida Consellería, y se pueden realizar consultas breves telefónicas en el número 986 80 52 11, en horario de mañana, y de lunes a viernes. En su momento, el proyecto eólico del monte Castrove había sido muy contestado, hasta el extremo de que se creó una plataforma ciudadana en contra del mismo. Varias comunidades de montes y Ayuntamientos se posicionaron abiertamente en contra de la instalación, y se organizaron concentraciones de protesta y hasta “andainas” hasta la cima del monte. Otras comunidades, sin embargo, optaron por ocultar sus cartas y guardaron silencio.

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