Benigno Redondo | Asociación de Empresarios de Estaciones de Servicio

“La gente se da cuenta de que el coche eléctrico no sirve para todas las situaciones, que necesita otro”

“Cada vez hay más estaciones low cost; pues oye, creo que el consumidor final es el que tiene que decidir qué modelo quiere”

Benigno Redondo.

Benigno Redondo. / Gustavo Santos

Las 725 estaciones de servicio que hay en Galicia (219 en la provincia de Pontevedra) dan empleo a 3.557 trabajadores. De este sector viven además 258 familias de autónomos gallegos. Sobre su situación se habló ayer en unas jornadas profesionales celebradas en Pontevedra. Benigno Redondo es el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Estaciones de Servicio de Pontevedra (Aeesp).

– ¿Qué momento vive el sector y cuáles son sus retos?

– La situación que vive ahora mismo el sector es de incertidumbre. Y la incertidumbre se corrige con decisiones concretas. Ahora mismo hay un montón de combustibles sobre la mesa, pero la Unión Europea, y España, no tienen una hoja de ruta demasiado clara; y esto hace que tanto el consumidor final, como nosotros, que somos los proveedores de esa energía (una energía que es necesaria), como los fabricantes de automóvil, nos encontremos con un batiburrillo de medidas y que no se sabe muy bien hacia dónde ir. Ante esto, nosotros, a nuestros asociados, les tenemos que poner el foco en lo que creemos que va a ocurrir, que en realidad nadie lo sabe muy bien, por lo que ese es el reto principal del sector: saber hacia dónde vamos.

– ¿Qué necesitan los distribuidores de la política de la Unión Europea, o de la española, qué herramientas demandan?

– Pues yo diría así, a grandes rasgos, que un poco de sentido común. Es decir, no se puede subvencionar todo y tampoco se puede poner la ecología por encima de todo. Todo el mundo tenemos estar comprometidos con el medio ambiente, por supuesto, pero eso no puede ser la primera premisa para que un vehículo o una tecnología funcione en detrimento de otras. Y creo además que las subvenciones no son buenas.

– Tras la gran caída del consumo de combustibles provocada por la pandemia, ¿se ha recuperado el sector?

– Se recuperó bastante, pero no del todo. Desde la pandemia hasta aquí el consumo bajó un 20% aproximadamente y se mantiene en esos niveles desde hace tiempo.

– ¿Y los precios?

– Los precios están más o menos como hace un año, o incluso un poquito menos. El barril de petróleo se mantiene y los precios del combustible también.

– ¿Cómo valora la implantación del vehículo eléctrico?

– De esto hablábamos ahora en este debate. Decíamos que ese proceso va muy lento, porque la gente se está dando cuenta de que el coche eléctrico no sirve para todas las situaciones, es como que se necesita un segundo vehículo, porque solamente un único vehículo eléctrico hoy no sirve para todas las necesidades, como por ejemplo para un viaje un poco largo. También porque los tiempos de espera son bastante largos, siempre superiores a lo que dice el fabricante. Depende de si va cargado, si vas a una velocidad superior, si vas con aire acondicionado, o con calefacción… Es decir, el rendimiento de la batería, o el número de kilómetros que se puede hacer, no es el que el conductor necesita ni el que el fabricante anuncia. Luego está la cuestión de los puntos de recarga, que aunque cada vez hay más, muchos presentan problemas técnicos, o no están operativos. Entonces, por este tipo de cuestiones la implantación del vehículo eléctrico va muy lenta.

– ¿Por qué en Portugal hay tantos puntos de recarga y aquí tan pocos?

– Portugal lo ha hecho mejor. Entre otras cosas ha unificado un sistema de pago de recargas, mientras que en España hay como unas veinte. Entonces, aquí la gente se ha encontrado con más problemas. En general, en Portugal han hecho mejor la implantación de estos nuevos sistemas.

– Las que sí proliferan son las gasolineras low cost (o bajo coste).

– Sí, cada vez hay más, hay un montón de estaciones low cost, pues oye, creo que el consumidor final es el que tiene que decidir cuál es el modelo que quiere. Normalmente estas estaciones suelen ser autoservicio, entonces, el modelo tradicional de servicio atendido tiene un coste importante. Precisamente el principal argumento para bajar los precios en este tipo de estaciones es ese, que no tienen personal, que es nuestro principal coste, nuestra principal cuenta de explotación. Ellos no tienen empleados, o casi no los tienen, y juegan con esa baza, la del servicio totalmente automático. El consumidor tendría que valorar, por una parte, el empleo, y por otra, el servicio. Es decir, si quiere que le suministren en un día de lluvia y tener que bajarse del coche, pues ese tipo de cuestiones también hay que valorarlas.

– ¿Y el combustible? ¿Es el mismo?

– También hay diferencias claro. Como en todo hay calidades. Los aditivos son diferentes de unas compañías a otras. Eso también hay que valorarlo.

– ¿Cuál sería una conclusión general de este encuentro?

– Así en general, que tenemos que estar muy atentos a todas las nuevas tecnologías y que tenemos que tener muy presentes a los proveedores que nos ayudan, porque hay que darse cuenta de que nuestro negocio no solo es la venta de combustible, sino muchos otros servicios que van parejos y que están siempre alrededor de la gasolinera. Más ahora, que vemos que el consumo de combustible baja y sigue bajando, por lo cual, los distintos servicios que podemos dar alrededor de una estación de servicio son ahora complementos casi imprescindibles para mantenernos a flote.

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