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El San Benito más familiar

La emblemática imagen procesionó en su tradicional romería “de invierno”

Procesión de San Benito, al que de nuevo ofrendaron numerosos exvotos de cera.

Procesión de San Benito, al que de nuevo ofrendaron numerosos exvotos de cera. / Gustavo Santos

Susana Regueira

Pontevedra

Un día veraniego recibió esta mañana, en el segundo día de la primavera, al San Benito “de invierno”. Se trata de la primera romería del año dedicada a la emblemática advocación, que viviría su “día grande” en julio, una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional y que convoca a miles de fieles procedentes de distintos puntos de Galicia.

Lejos de las concentraciones multitudinarias del verano, la romería “de invierno” revalida año a año su carácter más familiar, de modo que los fieles, en su gran mayoría de la comarca de Pontevedra, pudieron acudir a renovar con comodidad las tradiciones ligadas al “máis milagreiro”.

El monasterio del Divino Salvador de Lérez fue escenario desde primera hora de distintos oficios religiosos y a mediodía se celebró la tradicional procesión con la imagen del santo. El pequeño fraile recorrió las inmediaciones del templo a hombros de los fieles y rodeado de sus vecinos.

A fin de familiar la asistencia, también se están celebrando oficios a lo largo de la tarde de este jueves.

Una romera compra un envase del “aceite del santo”.

Una romera compra un envase del “aceite del santo”. / Gustavo Santos

Además de asistir a las misas, los romeros cumplen otras tradiciones ligadas a San Benito. La más repetida es la de llevarse el “aceite del santo” que, según la tradición, constituye un gran remedio para numerosas afecciones, especialmente las de la piel y dentro de ellas para las molestas verrugas.

Además de asistir a las misas, los romeros cumplen otras tradiciones ligadas a San Benito. La más repetida es la de llevarse el “aceite del santo” que, según la tradición, constituye un gran remedio para numerosas afecciones, especialmente las de la piel. Las limitaciones sanitarias obligan a que el reparto se realice en envases

Inicialmente los fieles acudían al santuario con sus propios envases para hacerse con el ungüento, una receta a base de aceite, generalmente el ofrendado por los romeros, quemado con “mariposas” (pequeños trozos de corcho que incorporan una mecha) en una lámpara de cobre. Recibía la bendición del cura y se entregaba a los devotos.

Entre los ritos, pasar una estampita por la imagen del santo.

Entre los ritos, pasar una estampita por la imagen del santo. / Gustavo Santos

En la actualidad las limitaciones sanitarias obligan a que sea distribuido en envases, que de nuevo los fieles pueden llevarse a sus casas para aplicarlo varios días.

Los fieles también pueden llevarse recuerdos, como libros o rosarios.

Los fieles también pueden llevarse recuerdos, como libros o rosarios. / Gustavo Santos

Los romeros cumplen con otros ritos como los de pasar estampitas por la imagen del santo y ofrendaron a San Benito exvotos que reproducen en cera distintas partes del cuerpo y productos como huevos. También aves de corral que son posteriormente subastadas.

Y con las tradiciones religiosas, renovaron otras como las de hacerse con sabrosas rosquillas o compartir el vermú con los vecinos.

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