Condenado un menor por amenazar a un compañero de su instituto: “Te rajo entero. Y no estoy de coña”

La Audiencia ratifica la pena de 10 meses de libertad vigilada y tratamiento ambulatorio sobre consumo de tóxicos al acusado, que tenía 14 años en el momento de los hechos, en el año 2021

La Audiencia confirmó la sentencia inicial del Juzgado de Menores.

La Audiencia confirmó la sentencia inicial del Juzgado de Menores. / Rafa Vázquez

N. D.

Un joven alumnos de un instituto pontevedrés ha sido condenado por el Juzgado de Menores número 1, y después por la Audiencia Provincial, por amenazar, incluso con una navaja en la mano, a un compañero de estudios. El menor, que en el momento de los hechos (a lo largo de 2021) tenía 14 años, llegó a esgrimir una arma blanca contra la víctima, de 15 años, y decirle que “te voy a rajar a puñaladas. Y no estoy de coña”.

El menor fue condenado en mayo pasado por el Juzgado de Menores número 1 de Pontevedra a diez meses de libertad vigilada con obligación de tratamiento ambulatorio sobre consumo de tóxicos y realización de un taller de resolución de conflictos y habilidades sociales. Todo ello por un delito de amenazas repetido en el tiempo, ya que se considera probado que la primero ocurrió a principios de 2021 y la última se produjo en diciembre de ese mismo año.

Tras la condena inicial, la representación del menor recurrió el fallo ante la Audiencia, que acaba de dictar sentencia, en la que ratifica la pena en su totalidad y asume como hechos probados que el menor expedientado, nacido en 2007 y alumno de un IES pontevedrés, “por motivos que se desconocen a principios del año 2021 llamó desde su móvil a otro menor nacido en 2006 “con el fin de amedrentarle, diciéndole que le iba a rajar a puñaladas a él y a su familia”, a lo que la víctima “reaccionó colgándole el teléfono”. Se añade que “el día 30 de abril, con idéntico propósito, se comunicó (con la víctima), en esta ocasión por Whatsapp, mandándole un mensaje en el que le decía “deja de tocarle los huevos (a otro compañero) o te rajo entero entendido? Y no estoy de coña”.

En fechas posteriores, la víctima estaba en el patio del instituto donde estudia cuando “fue abordado nuevamente por el expedientado, quien en esta ocasión portaba una navaja, con la que amedrentó (al joven acosado) y ello con ocasión de que éste relatara a sus progenitores los hechos expuestos”. Por último, “sobre las 18.00 horas del 11 de diciembre de 2021 en las proximidades de un campo de fútbol, el expedientado se encontró (con el afectado) y tras verlo, se aproximó a él, arrinconándolo contra un portal, poniéndole nuevamente una navaja en el cuello, al tiempo que le decía que le iba a rajar y que no lo repetía más”.

La representación del acusado recurrió la primera sentencia con el argumento de que se había producido un error en la valoración de la prueba y solicitaba reducir la condena ya que, a su juicio, solo se podía probar un delito leve. La Audiencia desestima esta petición “teniendo en cuenta que las amenazas se prolongaron en el tiempo y que el menor utilizó una navaja para atentar contra al integridad del denunciante, de manera que no puede entenderse que estemos en presencia de un delito leve”.

En cuanto a los episodios en el patio del IES y del campo de fútbol, en ambos casos portando una navaja, “el recurrente niega estos hechos y en su escrito de recurso de apelación alega la existencia de un informe del centro escolar en el que se dice que “después de celebradas dos reuniones con el alumno y con su familia, no tenemos constancia de que en el instituto se hayan producido los hechos denunciados”. Del contenido literal del citado informe no se desprende que los hechos no hayan ocurrido, sino que los profesores en cuestión no han tenido noticia del mismo”, apunta la Audiencia.

En esta segunda resolución se explica que “el recurrente termina solicitando que para el supuesto de que no se estime la revisión del relato de hechos probados de la sentencia y se confirme su redacción, considera que procedería imponer al menor la medida reformadora propuesta por parte del equipo técnico en su informe de 30 de junio de 2022, propuesta modificada en el acto del juicio oral. Es decir, seis meses de libertad vigilada con la única obligación de acudir a un taller de resolución de conflictos y habilidades sociales, dejando sin efecto la obligación de acudir a tratamiento ambulatorio encaminado al abordaje del consumo de sustancias”. Pero el tribunal dice que “esta petición tampoco puede estimarse toda vez que los hechos son muy graves, se perpetraron en un lapso prolongado de tiempo llegando incluso a amenazar al denunciante con una navaja, lo que le causó una situación de miedo y temor”.

Por ello, “la medida impuesta aún cuando sea superior a la propuesta por el equipo técnico (proposición en modo alguno vincula al Ministerio Fiscal ni a la juzgadora), no solo es acorde a las circunstancias personales, sociofamiliares, educativas y psicológicas del menor, sino también a la entidad y gravedad de los hechos”, concluye la sentencia, que no es firme y puede ser recurrida.

Ocho meses de libertad vigilada para otro joven por acosar a dos alumnas

La condena a otro menor, esta vez por acosar a dos alumnas, pone de manifiesto que este tipo de comportamientos no son infrecuentes en los centros escolares. En este segundo caso, el Juzgado de Menores número 1 de Pontevedra ha impuesto una pena de ocho meses de libertad vigilada con obligación de participar en un programa para prevenir el acoso escolar por dos delitos de acoso y dos delitos leves de malos tratos. La sentencia de este juzgado, de febrero de este año, ratificada después por la Audiencia, detalla que el acusado “conjuntamente con otro alumno del mismo colegio contra el que se han archivado las diligencias por ser menor de 14 años, con el ánimo de alterar la paz y la tranquilidad de las dos compañeras (de 14 y 17 años en el momento de los hechos, el curso 2020-2021) y humillarlas ante los demás alumnos, las sometían a continuos menosprecios y maltratos. En los cambios de clase, las insultaban llamándolas gordas, feas, tontas, estúpidas, les decían que no sabían hacer nada, en varias ocasiones las empujaban en los pasillos, les ponían la zancadilla, diciéndoles que no se lo dijeran a los profesores porque de lo contrario las iban a seguir molestando e iba a ser peor. También a sus amigas les decían que por qué estaban con ellas si eran unas estúpidas”. Las víctimas formularon denuncia por estos hechos a principios del mes de junio de 2021 y el centro escolar abrió también los protocolos de acoso. Se detalla que en cursos anteriores ya se habían producido episodios similares, pero el asunto había sido archivado por ser el acusado entonces menor de 14 años. Pero se repitieron después, incluso con agresiones físicas como patadas, que llevaron a las dos alumnos a “un profundo temor y gran ansiedad” y llegaron a “dejar de asistir al centro escolar para evitar la confrontación con el menor, poniendo diversas excusas ante su familia para no asistir”.

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