Es la noche más larga para muchos, y la más mágica para todos. El fuego iluminó la llegada del día de San Juan, en una celebración en la que participaron miles de personas para encender cientos de hogueras y “saltar” las cacharelas en barrio, playas, fiestas vecinales, celebraciones municipales y otros muchos fuegos hechos en familia. Uno de los focos de esta celebración se vivió anoche en las inmediaciones del albergue de peregrinos de Pontevedra, donde la asociación de vecinos Eduardo Pondal recuperaba una tradición que estuvo cuatro años en suspenso por el COVID y otras causas. Además de encender la monumental hoguera, se repartieron 200 kilos de sardinas y 150 de chorizos.

En Santa María de Xeve, su nueva directiva vecinal también organizó su propia hoguera con decenas de vecinos y en el barrio marinense de Cantodarea se mantuvo la tradición de prender dos cacharelas monumentales y muy elaboradas, que representan la “farola” de Marín y un tanque en referencia a la guerra de Ucrania.

Algúna se "coló" en las playas de Marín

En Marín estaban prohibidas las hogueras en las playas, aunque alguna sí se “coló”, pero sí se permitieron en Sanxenxo, aunque limitadas a 15 en Silgar, Caneliñas y Panadeira.

Pero si hay un municipio donde la tradición de San Xoán está muy arraigada es Poio, que de hecho celebra estos días sus fiestas patronales. En Poio pudieron encenderse hogueras en los arenales de Raxó, Laño, Ouriceira, O Padrón, Lourido y Campelo, pero el foco estuvo puesto en la gran cacharela de A Seca, uno de los actos centrales de las celebraciones festivas, que reunieron a cientos de personas en una noche especialmente propicia para disfrutar de una climatología muy favorable. El Concello reforzó la seguridad y habilitó un camión de bomberos de Protección Civil para atender posibles emergencias.

Más de 140 fuegos autorizados

En el Concello de Pontevedra contaban con autorización más de 140 hogueras para esa mágica noche. En su gran mayoría, las solicitudes procedían de particulares y muchas se celebraron en espacios privados, aunque también se sumaron asociaciones de vecinos, organizaciones culturales y agrupaciones deportivas como O Crabadoiro de Santo André de Xeve, la Recriativa de Xeve, Salcedo-Norte, Eduardo Pondal, Cultural e Deportiva de Mourente y Cultural da Piolla. Buena parte de ellas fueron inspeccionadas previamente por los Bomberos para comprobar que no había inconvenientes

Por su parte el Concello de Marín recibió la solicitud de 138 hogueras de San Xoán: 127 en emplazamientos privados y 11 en lugares públicos: Cantodarea (Praza do Regueiro), Searas (Loira), Casal (San Xulián), Lavadoiro de Loira, pista de la Virxe do Carme (barriada de suboficiales), bajada al pabellón del Sequelo, A Grela (San Xulián), entorno del Cementerio de Mogor, Souto da Moreira (San Xulián) y subida al Lavadoiro da Grela (San Xulián).

En Sanxenxo había un listado de 231 permisos para la celebración de las hogueras de San Juan. De ellas 13 en la playa de Caneliñas, 12 en Silgar, una en Panadeira, donde se prohibe el baño hasta las seis de la mañana. Había también nueve en otros espacios públicos y 196 en fincas privadas. También se puso en marcha un operativo especial de la Policía Local, Emergencias y el servicio de limpieza, con la instrucción de despejar las playas a las seis de la mañana para proceder a su adecentamiento.

No se permitía el uso de tiendas de campaña ni tampoco de farolillos tailandeses. Otras medidas preventivas fueron la colocación de vallas para delimitar los espacios autorizados y bidones para la recogida de ceniza. Entre los requisitos exigidos para poder realizar las hogueras en dichos arenales se encontraba la quema únicamente de leña limpia y en ningún caso de materiales plásticos, maderas pintadas o con clavos. Tampoco se podían llevar a la playa botellas o vasos de vidrio, ni reproducir música con un volumen que pudiera molestar a zonas de viviendas.