La acusada de vaciar la cuenta de su pareja fallecida alega que él se lo autorizó justo antes de morirse

El hombre había nombrado a su sobrina como heredera que ahora solicita cuatro años de cárcel por apropiación indebida y estafa

La acusada en el juicio. |   // C. G.

La acusada en el juicio. | // C. G. / Carlos García

A José M. P., un vecino de Cambados, lo trasladaron en una ambulancia mediatizada en la mañana del 21 de octubre al hospital de O Salnes. Allí, el personal médico comunicó a la familia de quien había sido su pareja durante al menos las últimas cuatro décadas que sufría un ictus isquémico y que el pronóstico no era nada favorable.

Esa misma mañana, poco antes del cierre de las oficinas bancarias, la pareja de este hombre, que figuraba como persona autorizada en una cuenta de la que él era único titular, realizó una transferencia de dinero de 65.000 euros a otra cuenta de su titularidad. Una operación que repitió mientras José continuaba ingresado, con una segunda retirada de 790 euros cuando fue trasladado a paliativos y. Finalmente, ya el 6 de diciembre de 2019, con posterioridad al fallecimiento de este hombre, retiró en efectivo la cantidad de 1.400 euros que habían sido ingresados recientemente por el pago de la pensión de su pareja.

Estos hechos parece que, a grandes rasgos (salvo las dos últimas retiradas de dinero, sobre las que hay matices) no son rechazados por ninguna de las partes personadas en el juicio que ayer se celebró en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra en la que la persona a la que había nombrado heredera años antes este vecino de Cambados, su sobrina, reclama la propiedad de ese dinero unos 67.000 euros en total, y pide la condena de la acusada a cuatro años de prisión por estafa y apropiación indebida. Una acusación a la que se suma la Fiscalía de Pontevedra, aunque reclamando solo tres años de cárcel por apropiación indebida.

¿Qué alega la acusada para justificar estos movimientos? Que José le autorizó cuando todavía estaba vivo para realizar ese movimiento de dinero hacia su cuenta. Asegura que nada más ser ingresado en el hospital “que lo sacara de su cuenta y lo metiera en la suya”, ya que quería que fueran para ella, quien había sido su pareja, aunque no formalizasen el matrimonio, durante décadas. En el juicio declararon como testigos la nuera de esta mujer y su nieta, quienes aseguraron ser testigos de esta autorización por parte de José a la acusada para que hiciera estos movimientos de cuenta. También otro vecino aseguró que José le dijo que ese era su deseo, aunque existen discrepancias sobre el momento en el que se lo dijo, ya que en su caso afirma que fue en días posteriores a ese primero del ingreso, cuando se realizó el gran traspaso de 65.000 euros de una cuenta a otra.

Cuando la fiscal preguntó a la mujer si consideraba ese dinero de su propiedad ella respondió: "¿Y de quién van a ser después de vivir 40 años juntos?"

Tanto la Fiscalía como la acusación particular ponen en duda esta versión. En primer lugar, por los informes médicos que obran en la causa y que, según explica el Ministerio Público, indican que José ingresó en el hospital de O Salnés ya en estado muy grave, entre otros síntomas, con “afasia” que dificultaba enormemente que este se pudiera comunicar mediante el habla. Frente a ellos, los tres testigos de la defensa insisten en que, aún con dificultad, hablaba.

La Fiscalía también insiste en las contradicciones de la acusada, que en instrucción no había dado esta versión de los hechos sino que indicó que retiró el dinero para el pago de un coche. También hizo hincapié en el interrogatorio a los testigos que esta era la primera vez que mencionaban esa supuesta autorización que les dio José antes de morir para realizar las transferencias, a pesar de poder haberlo hecho durante toda la fase de instrucción del procedimiento. Así, insiste en que la única voluntad del fallecido que consta por escrito es la de legar este dinero a su sobrina que lo habría cuidado durante unos 6 meses cuando la acusada lo denunció por violencia de género. Un hecho que motivó una orden de alejamiento aunque posteriormente volvieron a retomar la convivencia. Cuando la fiscal preguntó a la acusada si consideraba si este dinero era suyo, ella respondió “¿Y de quien van a ser después de vivir juntos más de 40 años?”. El Ministerio Público considera, que pese a la convivencia de pareja, ambos tenían perfectamente separadas sus cuentas bancarias e ingresos.

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