Pontevedra da el último adiós a Ravachol

Una procesión de viudas y deudos enlutados despide al emblema del Carnaval mientras responsabiliza de la muerte del loro al “abandono por parte de la sanidad”

Ravachol arde en la plaza de A Ferrería.

Ravachol arde en la plaza de A Ferrería. / Rafa Vázquez

Tras ocho intensos días de fiesta, los pontevedreses despidieron enlutados a Ravachol y, con él, al Carnaval 2023, que recuperó los grandes formatos y la plena presencialidad, además de apostar por la extensión de las actividades a otros puntos de la Boa Vila, como la Pasarela 12 de Novembro.

Las “viudas” lloran por el fallecimiento.   | // RAFA VÁZQUEZ

Velatorio en la plaza de A Verdura / Rafa Vázquez

Vestidos de riguroso negro como exigía la convocatoria, cientos de viudas y deudos pasaron durante la tarde por la plaza de A Verdura, donde tuvo lugar el velatorio, para despedir al loro.

Parte del cortejo fúnebre.   | // RAFA VÁZQUEZ

Parte del cortejo fúnebre. / R. V.

Con anterioridad, los integrantes del Aula de Teatro Municipal recrearon la botica de don Perfecto Feijoo, un espectáculo al que pusieron música Lajhareu y Os Alegres. Dio paso a una sesión vermú con las murgas PTV, Os do Val do Lérez, Equipo Ja y Murga do Naveiro, que presentaron sus divertidas composiciones en actuaciones improvisadas que se incorporaron este año al programa festivo.

Velatorio por el loro en A Verdura.   | // RAFA VÁZQUEZ

Velatorio por el loro en A Verdura. | // RAFA VÁZQUEZ / Susana Regueira

Horas después las comparsas Las Flores del Carnaval, Os Solfamidas, Os Paparrulos, Os 100 Tolos y Vamos a Todo acompañaron al extenso cortejo fúnebre de Ravachol, que recorrió una decena de calles y plazas del centro histórico hasta desembocar en A Ferrería, donde tuvo lugar el “velorio infausto” de despedida al loro.

Este espectáculo necrológico incluyó la lectura de una elegía y la interpretación de la danza de la muerte a cargo del grupo Celme. Os do Val do Lérez añadió una saeta a la banda sonora y, finalmente, se procedió a incineración.

Como fin de fiesta, Os Canecos, Os Miúdos, As Sonecas e Os da Caña realizaron pasacalles para animar a los desconsolados allegados que despedían al emblema del Entroido, en un largo epílogo al Entroido que se prolongó hasta la madrugada en el centro histórico, mientras que al otro lado del Lérez, en el Centro Cultural O Burgo, se celebró un baile de disfraces.

La Boa Vila decía así adiós a una semana en la que se han sucedido las grandes citas del Carnaval, a la cabeza el desfile de comparsas y grupos, pero también propuestas gastronómicas, humorísticas o actividades para los más pequeños de la casa. Tampoco faltaron las alternativas culturales, en este caso con las Xornadas sobre o Entroido de Galiza. Éstas también se despidieron ayer, poniendo fin a su undécima edición con las conferencias sobre “Mascaradas do Entroido galego” a cargo de Xosé Manuel Seixas Ares, y “O Oso de Salcedo: contextualización cultural e social”, que ofreció Felipe Castro.