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Felipe Castro | Investigador del Oso de Salcedo

“Es probable que el origen del Oso de Salcedo se remonte a la prehistoria”

Esta mascarada ancestral será una de las protagonistas de las Xornadas sobre o Entroido

Felipe Castro.   | // FDV

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“O Oso de Salcedo: contextualización cultural e social”, es el título de la conferencia con la que Felipe Castro, estudioso de esta mascarada tradicional, clausurará Xornadas sobre o Entroido de Galiza. Éstas tendrán lugar en el convento de Santa Clara a partir de mañana y serán una oportunidad para aproximarse a varios de los Entroidos ancestrales de Galicia. En este caso, invita a conocer una tradición muy especial, protagonizada por un hombre atlético y de gran envergadura (siempre anónimo) que cada año encarna al animal en esta parroquia de A Pobra do Brollón.

–¿Qué es O Oso?

–Fundamentalmente es una mascarada ritual. Una mascarada ritual quiere decir que no es exactamente un espectáculo, no es un disfraz al uso y, con seguridad, en sus inicios y durante mucho tiempo no tenía nada que ver con el Entroido.

–¿Cuál fue su origen?

–El origen es bastante probable que se remonte a tiempos de la prehistoria. Aquella primera humanidad, los primeros humanos, mujeres y hombres, tenían necesidad de cubrir ciertos aspectos de su vida. Uno de ellos era el de sentirse de algún modo protegidos y receptores de ciertas cuestiones fundamentales para la vida. Intentaron encontrar, o de algún modo encontraron, aquello que los iba a representar, que era un semidiós, que en su momento fue el oso por ser el animal más poderoso, el más fuerte, con el que más tenían que luchar. Lo convirtieron en un ser semidivino que pretendían que les otorgase aquellas cosas que ellos necesitaban.

–¿Cómo evolucionó a partir de ese nacimiento prehistórico esta manifestación cultural?

–Fue pasando el tiempo, fue evolucionando y reconvirtiéndose ese rito, hasta que llegó un momento dado en el que por presiones, fundamentalmente de los poderosos, en primer lugar de la religión, se comenzó a perseguir. En ese momento se empieza a intentar deshacerse de ese elemento que competía de algún modo con esa otro creencia, porque no dejan de ser creencias diferentes, aquella era el culto al oso y más tarde o actualmente el culto es a los diferentes dioses de las religiones.

Aquellos primeros humanos convirtieron al oso en un ser semidivino que pretendían que les otorgase cosas que ellos necesitaban

–¿Cómo se vinculó este rito al Entroido?

–No se sabe exactamente bien, se supone que por las connotaciones de mascarada. Sí es cierto que con esas prohibiciones y con esas dificultades que se fueron encontrando probablemente en primer lugar tuvieron que camuflarlo de algún modo y, por otra parte, también –y es lo más importante– ese rito fue perdiendo características, hasta que llegó un punto en que pasó a ser un espectáculo en muchos territorios. En otros no sucedió, pero en muchos pasó a ser más un espectáculo que otra cosa; y más que una mascarada que estaba destinada única y exclusivamente al pueblo, porque hacia él se dirigía esa labor protectora, fue perdiendo esos aspectos de ritual y se fue convirtiendo en una mascarada más festiva. Entonces supongo que por esos dos motivos en un momento se encuadró dentro de lo que es el Entroido.

–¿Existe esta mascarada ritual en otros puntos de Europa?

–Sí, el oso como mascarada ritual existe en prácticamente la totalidad de Europa, o por lo menos existió en la totalidad del hemisferio norte, y hoy se conserva en muchos países, fundamentalmente de la UE. Fundamentalmente fue así porque era en el hemisferio norte donde existía el oso como animal salvaje, con el que esos humanos tuvieron que competir y pelear y al que eligieron en un momento dado como ser protector por la fortaleza que tenía y por entrar en conflicto con los humanos.

El oso como mascarada ritual existe en prácticamente en la totalidad de Europa, o por lo menos existió en la totalidad del hemisferio norte, y hoy se conserva en muchos países

–¿En Galicia solo se conservó en Salcedo?

–Sí, en Salcedo fundamentalmente, aunque también hay otro Oso que todavía se conserva, aunque en un estado ya más de abandono o en un segundo plano de la mascarada tradicional de esas zonas, y es en O Bolo, en Ourense.

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