Perder el balón dentro de los muros de Santa Clara fue el disgusto del día para muchas generaciones de pequeños pontevedreses. Muchísimos niños que jugaron a la pelota en la cercana plaza de Barcelos vieron finalizar el partido cuando un chute excesivo llevaba el balón por encima de los muros del convento, donde la bola desaparecía la mayoría de las veces "para siempre".

Recuperarlo en el momento siempre dependía de la buena voluntad de la monja clarisa que atendiese el timbre y de la determinación del dueño de la pelota.  

Ahora el recinto es municipal —el Concello de Pontevedra lo adquirió hace un año por 3,2 millones de euros— y los funcionarios han localizado dentro de las paredes del cenobio muchos tesoros, desde sarcófagos y anillos de oro medievales, hasta balones perdidos. Y el gobierno local quiere devolver la pelota a los niños y niñas de muchas generaciones que un día volvieron a casa sin juguete.

En las estanterías de Santa Clara hay ahora decenas de pelotas, de muchas épocas, algunas mejor conservadas que otras. También están las perdidas en los últimos días, cuyos propietarios tiene más reciente el recuerdo de cómo es su juguete. Al ser Barcelos una de las zonas de juego más populares de la ciudad, aun hoy siguen cayendo balones en el jardín del antiguo convento.

Contacto

Quienes quieran recuperar su pelota solo tendrán que ponerse en contacto con el ayuntamiento, a través de sus redes sociales o del correo comunicacion3@pontevedra.eu. Lo único que se pide es una breve descripción, lo más exacta posible, de la pelota, para que el personal pueda hacer una indagación entre las decenas de balones que se guardan en el convento.

El Concello está preparando incluso una exposición especial, que incluirá una cronología histórica a través de los balones que fueron cayendo en este jardín, ahora municipal, que servirá como repaso de las tendencias futbolísticas y deportivas de cada época, a través de sus balones.