La Asociación Vecinal “A Fonte” Cantodarea de Marín, rechaza el sistema elegido por el Concello para resolver el problema de malos olores que padece el barrio desde hace meses y exige un “estudio técnico riguroso, serio y con transparencia en el que se busquen soluciones reales y viables”.

El colectivo considera “un esperpento” el “diario de olores” propuesto por la empresa encargada por el Concello para localizar el origen, ya que los vecinos “no tenemos por qué saber de química, eso es cosa de los técnicos”. En ese “diario de olores” debe anotar el día, la hora y las sensaciones e intensidad del hedor cada vez que lo noten.

Además, “A Fonte” tiene claro donde está es el origen: “el cuarto de bombeo instalado a la altura del inicio de Cantodarea con el nuevo colector de la Avenida de Ourense”.

En un comunicado, la presidenta del colectivo, Teresa Landín Carragal recuerda que “durante los últimos doce meses hemos hecho llegar a los responsables políticos de Marín nuestro malestar porque, día sí y día también, estamos padeciendo la continua presencia de gases y desagradables olores”, hasta que el pasado 26 de septiembre se celebró una reunión en el Concello para analizar este problema.

“Esperábamos que esa reunión sirviera para informar y proponer actuaciones que condujeran a la solución del problema de salud pública que representa la emisión de diferentes gases nocivos con niveles superiores a los permitidos, pero la propuesta final se puede calificar de esperpento o burlesca: “El diario de olores”.

“A Ponte” rechaza “que se nos pretenda utilizar para dividir al movimiento vecinal” y “emplearnos como mano de obra barata realizando tareas que requieren formación específica, tiempo, medios y técnicos cualificados”.

Por ello, los vecinos exigen “un estudio técnico riguroso, serio y con transparencia en el que se busquen soluciones reales y viables, que se instalen tanto en la estación de bombeo, su entorno como en las calles y plazas más afectadas medidores de gases tóxicos, se potencien las infraestructuras de eliminación o reducción de gases y olores” y, sobre todo, “una solución rápida y poniendo los medios necesarios para atajar el tema lo más rápido posible”.

Emplazan al gobierno local a “que asuma sus responsabilidades y no se escude en actuaciones vagas o caducas de otros gobiernos” y que “se realicen las inversiones necesarias para atajar el problema sin escudarse en el hipotético coste de las soluciones porque la salud de los vecinos no se mide en euros”.