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Faro de Vigo

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La proliferación de algas se une a la toxina para hundir aún más el marisqueo en la ría

Una anterior retirada de algas en los bancos de la ría, mediante tractores. Rafa Vázquez

El sector marisquero del fondo de la ría vive, sin duda, el peor verano de los últimos años. Al impacto de las toxinas, que mantiene cerrados los bancos de almejas y berberechos prácticamente desde junio, se suma un segundo problema que ya es habitual desde hace unos años pero que en esta ocasión se ha intensificado: la proliferación de algas, que ahogan al marisco, e incluso la aparición de nuevas especies, foráneas. El sector atribuye este fenómeno al aumento de la temperatura del agua durante este verano, ya que lo ideal para los bivalvos ronda los 16 o 17 grados y ahora son habituales las jornadas con 20 grados en el mar, una situación que afecta de forma absoluta al marisco, ya que no soporta esos índices y además aumenta la cantidad de las algas.

Esta proliferación obliga a las cofradías del fondo de la ría a trabajar todos los días en la retirada de las algas, en ocasiones en tierra y a menudo desde el mar. Cada jornada se extraen varias toneladas de las zonas del mar de poco calado, donde se localizan los bancos, y se trasladan a áreas más profundas, de al menos diez metros.

Además, ya se investiga la presencia de una especie nueva, que se considera invasora y que se ha detectado al menos en bancos de Lourido, en Poio. Se trata de dictaminar cómo llegó a la ría y si es más perjudicial que las autóctonas para el marisco.

Se investiga la presencia de una especie nueva, que se considera invasora y que se ha detectado al menos en bancos de Lourido, en Poio. Se trata de dictaminar cómo llegó a la ría y si es más perjudicial que las autóctonas para el marisco.

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Este problema, que va camino de convertirse en crónico, no hace más que acentuar la crisis que atraviesa el sector desde hace más de un mes debido a la persistencia de las toxinas en la ría. Las zonas IV y V de marisqueo, que corresponden al fondo de la ría donde faenan las cofradías de Lourizán, San Telmo y Raxó, se acercan ya, a estas alturas del año, al mismo número de días de clausura de todo 2021. En el caso del área V, son ya 35 días, correspondientes a julio y agosto, mientras que el pasado ejercicio se sumaron 40 en total. Desde el inicio de este verano, los mariscadores apenan han podido acudir cinco días a los bancos. La situación es peor en las bateas, cerradas desde finales de junio.

El declive de la actividad este año también se constata en las subastas de la lonja de Campelo, donde se centralizan las ventas del marisqueo en esta parte de la ría. Entre el 1 de enero y el pasado viernes, se movieron en esta rula 241.000 kilos de productos del mar, en especial almejas. El pasado año, en el mismo periodo, se sumaron 317.000 kilos. La diferencia es aún mayor en el apartado económico. Este año se alcanzan los 2.504.000 euros, frente a los 4.022.000 euros de enero a agosto de 2021.

Malestar en el sector a flote por la falta de ayudas

Pese a que suman mes y medio sin salir a faenar, los mariscadores no pueden dejar de abonar los gastos que le corresponden, desde las cuotas de la Seguridad Social, los trimestres y el seguro del paro. Todo ello, sin ingresos en el mar y con los precios de los carburantes por las nubes, unos problemas que afecta especialmente al sector de a flote. Hace unos días, sus representantes en el fondo de la ría se reunieron en Campelo para analizar la situación y reclamar ayudas.

Solicitan en especial que el Instituto Social de la Marina les reconozca la prestación por desempleo. Desde el ISM se argumenta, para denegar estos abonos que sí obtiene el sector a pie, que los trabajadores del marisqueo a flote puede extraer otras especies, una razón que rechazan los afectados porque esas otras especies no son rentables en verano o están en veda. Tampoco se les reconoce prestación alguna si cuentan con algún trabajo complementario en otro tipo de actividad. Ante esta situación, no descartan convocar protestas y movilizaciones, al tiempo que reclaman la mediación de la Consellería do Mar.

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