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Faro de Vigo

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Crece la demanda de viviendas con piscina en la ciudad pero su valor las hace inaccesibles

Según la zona, chalés y pisos con este equipamiento son entre un 70 y un 400 por ciento más caros ELa oferta es muy reducida y se centra sobre todo en Mollabao, Tafisa y A Caeira

Una vecina de Pontevedra limpia su piscina particular, en la parroquia de Marcón. | // RAFA VÁZQUEZ

La demanda de pisos y casas con piscina en Pontevedra ha aumentado considerablemente en los últimos meses, provocada posiblemente por la persistente ola de calor que está afectando al país desde hace semanas, algo similar a lo que sucedió con las viviendas unifamiliares o con terraza a raíz de la pandemia de COVID. Los profesionales del sector perciben un mayor interés de la población por este tipo de equipamientos, pero apuntan que sus precios son inaccesibles para la gran mayoría, lo que provoca que se acaben decantando por otro tipo de casas o pisos.

La oferta en la ciudad es muy reducida, de ahí que las casas o pisos con piscina, o incluso que están en una urbanización con piscina comunitaria, son entre un 70 y un 400 por ciento más caros que los que no cuentan con este equipamiento. En diferentes portales de internet se anuncian todo tipo de viviendas en Pontevedra y su entorno. Disponibles en el mercado para su venta hay alrededor de 750 opciones, de las cuales solo diez tienen piscina, particular o compartida, un 1,33 por ciento del total.

La oferta en la ciudad se centra sobre todo en Mollabao y los antiguos terrenos de Tafisa, mientras que en el entorno más cercano destaca la zona de A Caeira, en Poio; solo allí se concentran alrededor de 80 viviendas disponibles, teniendo piscina aproximadamente una veintena, la cuarta parte del total (un 25 por ciento).

“Se está apreciando una reactivación de la demanda de vivienda, tanto usada como nueva, y hay más interés en chalés y casas con piscina que en años anteriores, el problema es que económicamente no son accesibles para todo el mundo. Los clientes tienen que encajar lo que sería su casa ideal con la realidad”, explica el Javier Tovar, gerente de la inmobiliaria del mismo nombre, que apunta que, “por eso la piscina no se ha convertido en un elemento prioritario, la gente tiende más a la demanda tradicional: que el piso esté bien situado, que sea exterior, en buen estado...”.

Este profesional comenta también que la Boa Vila cuenta con “pocas urbanizaciones con piscina”, aunque apunta que a corto plazo “está previsto que se inicien algunos proyectos”. Esto se debe a que en los últimos años ha habido poca construcción nueva en la ciudad.

Así, en los terrenos de Tafisa hay opciones para comprar pisos con piscina con precios que oscilan entre los 260.000 y los 350.000 euros. En Mollabao la cifra es un poco más alta, con una media que ronda los 500.000 euros y alguna excepción que roza los dos millones (1.800.000 euros), todo lo contrario que en Conde de Bugallal, donde se oferta un ático por 150.000 euros. Sin piscina la historia cambia, encontrándose pisos y casas por unos 200.000 euros en Mollabao y por unos 165.000 euros de media en el entorno de Barcelos.

Los alquileres se disparan y la gente prefiere pagar una hipoteca como inversión

Los precios de los alquileres continúan al alza en Pontevedra debido a la limitadísima oferta existente. Así, los profesionales del sector apuntan que los clientes optan cada vez más por comprar e intentar ajustar las cuotas de la hipoteca antes que alquilar a precios desorbitados.

Mientras la oferta de pisos y casas para comprar está en torno a los 750 en la ciudad, las opciones para alquilar apenas superan el centenar. Si, además, se tiene en cuenta la piscina, las opciones se reducen a menos de cinco. Un piso o casa con piscina en Pontevedra cuesta entre 1.300 y 2.000 euros al mes, mientras que sin piscina está entre los 450 y los 850 euros mensuales, todo esto dependiendo de la zona en la que se encuentre el inmueble y sus características y equipamientos.

“Los alquileres siguen al alza porque hay muy poca oferta. La gente apuesta más por comprar, pero muchas veces no llega solo con la hipoteca, sino que tienen que tener también recursos propios”, señala Javier Tovar.

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