La Unidad Militar de emergencias (UME) ha sido movilizada para intervenir en el incendio forestal que arrasa desde las 19.30 horas del viernes los montes de A Fracha, en Pontevedra y Ponte Caldelas, según ha informado el alcalde de este último municipio, Andrés Díaz. La última medición de Medio Rural ya sitúa la superficie afectada en 350 hectáreas.

El incendio comenzó a última hora del viernes y llegó a aproximarse a zonas habitadas de Xustáns, en Ponte Caldelas y, sobre todo de A Canicouva, en Pontevedra, de ahí que se declarase el nivel 2 de emergencia. La gran humareda que generó esta tragedia era visible desde varios puntos de la comarca y desde toda la ciudad de Pontevedra.

Ha sido una noche en vela y de gran tensión entre los vecinos por el temor a ver afectadas sus casas y por el intenso trabajo de extinción, en el que participan seis técnicos, 14 agentes, 49 brigadas, 38 motobombas, cinco palas, ocho aviones y ocho helicópteros, según el despliegue descrito por la Consellería de Medio Rural. Los medios aéreos no dejaban de amerizar en las rías de Pontevedra y Vigo para recoger agua.

Por el momento el fuego sigue activo, aunque la amenaza a las casas se ha suavizado en las últimas horas, aunque el impacto sobre el territorio es "tremendo", según ha destacado la concejala de Seguridade Cidadá de Pontevedra, Eva Villaverde.

La edil calificó de "muy tensa" la madrugada para los vecinos y mostró la "gran preocupación" municipal por este incendio, que afecta incluso al parque forestal de A Fracha, creado por el Concello hace unos años para el ocio ciudadano en el monte.

Además de la UME y los medios desplegados por Medio Rural, participan en el control de las llamas agentes de la Policía Local, que señalizan los accesos, y los Bomberos de Pontevedra, para proteger las viviendas, así como efectivos de Protección Civil de Poio y Soutomaior, entre otros.

En la zona de Ponte Caldelas, el fuego afectó a la zona de Baltar y de Cristo Rei, con el propio Andrés Díaz trabajando en el monte. En su caso, se llegó a cortar el suministro eléctrico en la zona para facilitar las tareas, mientras que a Canicouva estuvo toda la noche sin luz y sus vecinos en la calle, muy pendientes de la evolución del fuego.