Martín Sánchez, argentino de nacimiento, está haciendo la variante espiritual del Camiño Portugués hacia Santiago. Recorre la ruta con un grupo de ocho amigos, un plan que organizaron con seis años de antelación. Pero la mala suerte hizo que el fin de semana anterior de iniciar la aventura se lesionase jugando al fútbol y se rompiese un menisco de la pierna derecha. Esto supuso un cambio de planes radical en su caso, de modo que como no quería renunciar a hacer el Camiño con este grupo tan especial, decidió hacerlo en taxi.

“El médico me dijo que no podía caminar. Me hizo una resonancia magnética y una infiltración, así que con eso me puse en marcha y hago cada etapa en taxi”, resume.

Sus compañeros iniciaron la ruta en Oporto, mientras que él, desde A Ramallosa, en Nigrán. 

Por el momento, los viajes en taxi le están saliendo a una media de entre 15 y 20 euros, “pero no me quería perder esta experiencia por nada del mundo, es una inversión para estar con amigos y para desestresarme”, confiesa ilusionado.