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Faro de Vigo

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Una ría para sentarse a verla

Los municipios de la comarca se llenan de bancos desde los que se puede disfrutar de las mejores vistas panorámicas

Una mujer y su perro disfrutan de las vistas desde un banco en la avenida de Marín. | // GUSTAVO SANTOS

Es casi una competición entre los municipios de la comarca en los últimos años: conseguir tener el banco con mejores vistas panorámicas. Desde que el de Loiba, en Ortigueira (A Coruña), se pusiera de moda, han sido muchos los concellos que no han querido ser menos y han instalado en ubicaciones privilegiadas bancos para que los visitantes disfruten de las mejores vistas posibles. Gran cantidad de estos se encuentran ya en las Rías Baixas.

Una pareja en un banco en Montalvo (Sanxenxo).

Sin ir más lejos, en la Avenida de Marín se instalaron recientemente tres bancos desde los que se puede divisar con detalle la ría de Pontevedra, con la ensenada de Lourizán y, ya al fondo, forzando un poco, la isla de Tambo.

Banco con la inscripción “Grazas pola vida” en la playa de Pragueira (Sanxenxo).

Continuando el camino hacia Marín, son muchos los miradores a la ría que se ofrecen desde diferentes playas del municipio. Pero de entre todas las opciones que hay por la zona, la que destaca especialmente está en los montes de Ardán, concretamente en el alto de Pastoriza, a 400 metros de altitud. Una vez en la cima, podemos ver a vista de pájaro Marín, la isla de Tambo, Sanxenxo y Poio, al otro de la ría.

Mirador en Marín.

Precisamente Poio no tiene un balcón sobre la ría, sino toda una ruta. Se trata de la Ruta dos Miradoiros, a los que se llega a través de la PO-308 entre Pontevedra y Sanxenxo, alcanzando los enclaves de Loureiro, Campanario, Tartaruga y Samieira, antes de llegar a la cima del Monte Castrove, desde donde se puede llegar a ver tanto la ría de Pontevedra como la de Arousa. También en diferentes playas del municipio se han instalado algunos bancos, como por ejemplo en O Laño y Samieira, con unas vistas espectaculares de la ría, con la isla de Tambo.

Tres personas en un banco en el alto de Pastoriza, en Marín.

La desembocadura del Lérez en el mar y los pueblos que jalonan la costa de Pontevedra tiene otros miradores más accesibles para quien quiera ver la ría de un vistazo, como el de A Granxa, en Sanxenxo, al que se llega desde la PO-308, a cinco minutos del muelle de Raxó.

Una pareja en un banco en la playa de Bascuas (Sanxenxo).

También la zona de O Salnés tiene toda una ruta de senderismo que discurre por diferentes playas, principalmente de Sanxenxo, pero también llegando a O Grove. En casi todos estos arenales se puede descansar unos minutos disfrutando de unas vistas incomparables. Desde Noalla, pasando por Pragueira, Montalvo e incluso en la playa nudista de Bascuas. Hoy en día casi no hay playa que se precie que no disponga de su propio “mejor banco del mundo”.

El paisaje que los rodea es el verdadero atractivo de estos asientos, pero también se han convertido en todo un reclamo turístico para los más jóvenes –y no tan jóvenes–, que posan con su mejor perfil para después compartir sus fotos en diferentes redes sociales, especialmente Instagram. De ahí que los concellos no quieran dejar pasar la oportunidad de contar con un banco panorámico que atraiga, aún más, a los visitantes.

Mirador en Samieira desde el que se ve la isla de Tambo GUSTAVO SANTOS

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