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Faro de Vigo

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La Fiscalía pide 27 años de cárcel para un acusado de violar a su mujer y a su hija

A las agresiones sexuales, que habrían sido continuadas, se suma también un supuesto delito de maltrato a su esposa | Los hechos ocurrieron en el partido judicial de Caldas

El acusado, en el banquillo, durante el juicio celebrado ayer en Pontevedra. | // RAFA VÁZQUEZ

Un total de 27 años de prisión. Esta es la pena a la que se enfrenta un vecino de la comarca del Umia acusado de tres delitos de suma gravedad: las agresiones sexuales reiteradas a su propia hija –que se iniciaron cuando esta apenas tenía cinco años de edad–, la violación de su propia mujer y un delito de violencia psíquica habitual sobre su esposa en el ámbito de la violencia de género. La Fiscalía pide 15 años por el primero de los ilícitos, 9 por el segundo y tres por el tercero. Las peticiones de condena son más elevadas por parte de la acusación particular que ejercen las dos víctimas.

El juicio quedó visto para sentencia tras una única sesión celebrada ayer en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra. Tanto la declaración del acusado como la de su ahora exmujer (ambos están ya divorciados) se desarrollaron en audiencia pública. No así la de la hija del procesado, que se celebró a puerta cerrada para proteger su intimidad. Los hechos se produjeron en el domicilio familiar, ubicado en un municipio del partido judicial de Caldas.

Durante su interrogatorio, el acusado negó a preguntas del fiscal que mantuviese relaciones sexuales con su hija en la habitación de la menor desde que ella tenía cinco años. “Todo eso es mentira”, afirmó. Aseguró que nunca se metió en la cama de su hija desnudo, como posteriormente relató la madre. También negó las agresiones sexuales a su esposa a la que supuestamente obligaba a mantener relaciones por la fuerza.

La mujer afirmó que cuando echaba a su marido desnudo de la cama de la menor, él se dirigía a su hija diciéndole: “mamá ten celos de ti”

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Por último, rechazó que menospreciase con constantes insultos a su esposa, incluso delante de sus hijos, y negó que le dispensase un trato degradante: “Mi respeto por las personas es sagrado”, repitió dos veces.

Luego llegó la declaración de su esposa. Lo hizo muy afectada y protegida por un biombo para no mantener contacto visual con su presunto agresor y el de su hija. Le costó tranquilizarse para, entre lloros, poder relatar como quien entonces era su marido y padre de su hija se metía en la cama de la menor desnudo y le tocaba. “Se tapaba hasta la cabeza” y veía los “movimientos de su cuerpo”, extraños. “Escuchaba que la niña lloraba”. “Yo sospechaba, pero mi cabeza no lo creía”, añadió. Cuando lo echaba de allí, afirma que su marido desnudo se dirigía a su hija diciéndole: “mamá ten celos de ti”.

Aseguró que sentía “miedo” hacia su marido, de ahí que no denunciase porque “me amenazaba con quitarme a mis hijos”. “Yo no tenía familia, me había apartado”, incluso dice que la obligaba a estar en casa, “calladita”, esperando a que él llegase. Su propia hermana le contó que había intentado abusar de ella cuando la cuñada del acusado convivió con ellos.

Ella no le denunció porque sentía "miedo" hacia él, que la amenazaba "con quitarme a mis hijos" y de quien dependía económicamente. Llegó a dormir con un cuchillo bajo la almohada

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“Siempre me trató con un desprecio total”, dijo, “yo no salía de casa y no me daba ni un duro”. La víctima aseguró que, al mismo tiempo que la forzaba sexualmente contra su voluntad, también la despreciaba y la echó de cama para que no durmiera con él. “Ya antes era horrible, pero los últimos años aún peor”, explicó al tribunal mientras decía que llegó a dormir con un cuchillo bajo su almohada por temor a su marido. Al término del juicio, tras escuchara los testigos, la Fiscalía mantuvo su dura petición de condena.

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