El rey emérito sale a navegar y valora su visita: “Está siendo muy buena, ya lo veis”

El rey emérito Juan Carlos I a bordo del Bribón 500, ayer, en la ría de Pontevedra. |   // GUSTAVO SANTOS

El rey emérito Juan Carlos I a bordo del Bribón 500, ayer, en la ría de Pontevedra. | // GUSTAVO SANTOS / F. Martínez

La estancia del rey emérito, Juan Carlos I, este fin de semana en Sanxenxo “está siendo muy buena, ya lo veis”, dijo el monarca al regresar a puerto, tras navegar a bordo del “Bribón 500” por la ría de Pontevedra. El rey se quedó sin competir en la segunda jornada del Trofeo Viajes InterRías por falta de viento. En cambio sí salió capitaneando su velero por aguas de la ría, para poder volver a practicar uno de sus deportes favoritos.

Comenzó esta segunda jornada de regatas poco antes de las once de la mañana en el Real Club Náutico, a donde llegó de nuevo en el vehículo de su amigo personal y presidente del Club, Pedro Campos. Minutos antes, al salir de la casa de Campos, el exmonarca declaró a la prensa que “todo muy bien, muchas gracias por lo que estáis haciendo”.

Su amigo y anfitrión manifestó posteriormente a los periodistas que el rey emérito había descansado muy bien esta noche después de una cena tranquila entre amigos y que tenía muchas ganas de navegar ayer. Y lo hizo finalmente, aunque sin competir.

De hecho, al poco de llegar al Club Náutico el rey embarcó en el “Bribón 500” con la intención de participar en esta segunda jornada de regatas, pero pocos minutos después de preparar los aparejos para la prueba, la organización hizo sonar el bocinazo que indicaba que no había viento suficiente, por lo que la prueba se aplazó durante todo el día, hasta que a media tarde se suspendió finalmente.

Una jornada más, desde el espigón del puerto de Sanxenxo un grupo de ciudadanos seguía con interés la actividad del rey emérito, algunos incluso haciendo ondear la bandera de España para saludar al monarca.

En medio de la ría, don Juan Carlos, como el resto de los regatistas, aprovechó para entrenar entre la costa de Sanxenxo a un lado y las de Marín y Bueu al otro.

En la ría destacaba la visita del Sea Cloud Spirit, un gigante del mar de 137 metros de eslora construido en el astillero gallego Metalships, que se acercó a la zona para seguir una regata que finalmente no se celebró.

El número de curiosos observando la escena era por la tarde superior al de la mañana y, con ello, también fueron más intensos los vítores hacia su persona, que incluyeron invitaciones a quedarse en Galicia en vez de regresar a los Emiratos Árabes.

Tras casi ocho horas navegando, el exmonarca desembarcó en el pantalán sobre las 18.15 horas, ayudado por sus asistentes y tripulación. Durante el recorrido en coche de los algo más de 300 metros que separan el muelle del club náutico, el emérito ha vuelto a saludar a periodistas y curiosos congregados, asintiendo con la cabeza y sonriendo con la ventanilla ligeramente bajada. Allí estaban de nuevo los medios de comunicación, que en esta ocasión han podido acercarse hasta la ventanilla del copiloto, donde estaba sentado el emérito con la luna bajada. Aparte de reconocer que está “muy bien” a pesar de la suspensión de la regata, ha bromeado con subir la ventanilla y quedarse con el micrófono de una de las periodistas que intentaba hacerle una pregunta.

Hoy, en el último día de competición del Trofeo Viajes InterRías, con el reglamento en la mano y si las condiciones lo permiten, podrían disputarse hasta tres pruebas a partir de las 13.00 horas. La hora límite de salida es las 15.30, lo que significa que después de ese momento el Comité de Regatas no podrá iniciar ninguna prueba.

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