La “nueva” estación de buses se estrena en junio: 30 meses de obras y 740.000 euros de sobrecoste

La Consellería de Infraestructuras confirma que la reforma concluirá “en unas semanas” E El plazo se duplicó por la crisis de materiales y otros obstáculos E El nuevo ramal de acceso y destapar Os Gafos, hitos del proyecto

La explanada habilitada ante la terminal, que se usa desde hace unas semanas como aparcamiento.

La explanada habilitada ante la terminal, que se usa desde hace unas semanas como aparcamiento. / Gustavo Santos

Más de dos años de obras y un presupuesto que pasó de 5,3 a casi 6,1 millones de euros, pero finalmente la “nueva” estación de autobuses de Pontevedra ya tiene fecha de reestreno: finales del próximo mes de junio. “Terminados en unas semanas”, confirmó ayer la Consellería de Infraestruturas”, que comenzaba estas obras en enero de 2020 con el objetivo de concluirlas en un año, pero que se demoraron 18 meses más. La crisis de materiales, que provocó paralizaciones de los trabajos, el COVID y otros obstáculos han duplicado los plazos de ejecución, y elevaron el presupuesto en un 14% aproximadamente, en unos 740.000 euros.

La obra exterior, la más llamativa y concluida hace tiempo, se adjudicó por 2,4 millones, y hubo que aprobar un modificado de 384.000 euros más, mientras que la interior, donde se dan los últimos retoques, se adjudicó por algo menos de tres millones de euros y se elevó en 355.000 euros más. Al margen de la remodelación de un edificio que mostraba un notable deterioro, dos actuaciones en su exterior conforman dos hitos del proyecto: la apertura, en septiembre de 2021, de un ramal de acceso desde la calle Josefina Arruti que retiró los autobuses de la fachada de la terminal, en la Rúa da Estación; y la retirada de la cubierta en el tramo del río de Os Gafos que discurre por la estación.

El proyecto de rehabilitación completa de la vieja terminal tenía como premisas básicas ordenar interiormente un edificio que el propio proyecto original calificaba de “deslavazado”, y dotar de mayor luz natural a un inmueble que supera las tres décadas y que apenas ha recibido mejoras en estos años. El recinto ocupa una parcela de 17.636 metros cuadrados, aunque la superficie construida apenas supera los 5.000. Se actuó en la “reordenación de los locales comerciales y eliminación de los inutilizados; eliminación de la división zonas de espera en primera planta; ampliación del vestíbulo de planta baja; dotación de mobiliario y luminarias; renovación de carpinterías; mejora de la acústica y la iluminación en las zonas de espera; y acondicionamiento y adaptación de la accesibilidad de los aseos”.

También se actuó en la “mejora estética de la fachada; renovación de la cubierta del edificio y de su evacuación de pluviales; reparación de humedades y desperfectos en los elementos constructivos del edificio; acondicionamiento térmico del edificio; adaptación a la normativa vigente de la señalización y los paneles informativos; y cierre perimetral de la estación”. Además, se recupera “la cubierta del proyecto original, eliminando la cubierta de chapa que se ha realizado en reformas posteriores y está previsto un acabado “con grava blanca, obteniendo una imagen limpia y agradable”. Asimismo “recuperan los lucernarios del proyecto original, que dan cierto juego a la cubierta, entendida como una quinta fachada, lo que además permitirá dotar de luz natural al interior del edificio”.

Uno de los apartados más llamativos del nuevo aspecto del inmueble es habilitar una “segunda piel” para el edificio hacia las dársenas “a base de chapa de acero microperforada, que da una imagen unitaria al inmueble, tapando las instalaciones vistas y todos los recovecos y salientes de la fachada actual”. Esta “segunda piel”, además de dotar a la terminal “de un volumen más limpio, permite generar una protección” frente al sol.

Otro apartado de las obras que ha supuesto un cambio más radicar en el aspecto exterior de la estación es el aplicado en la explanada principal, a las puertas de la terminal. En ella se habilitó una amplia plaza peatonal, adosada a una zona de aparcamiento, que se ideó para pequeñas paradas, pero que se está utilizando como estacionamiento permanente. Desde ella sale una pérgola hacia la estación del tren, como símbolo de la “intermodalidad” entre ambas terminales.

Nueva pasarela sobre Os Gafos, que aún no se puede utilizar.   | // G. SANTOS

Nueva pasarela sobre Os Gafos, que aún no se puede utilizar. | // G. SANTOS / Nicolás Davila

El paseo de Os Gafos, pendiente de su arreglo

La remodelación de la estación de autobuses, tanto dentro como fuera, ha permitido sacar a la luz un pequeño tramo del río de Os Gafos que discurría bajo la dársena y uno de los viales de los vehículos. Este tramo era el único que carecía de un paseo fluvial propio, con el que ya cuenta. Sin embargo, el resto de la senda en las inmediaciones presenta diversos desperfectos y no es posible transitar desde O Gorgullón y Ponte Boleira hasta la calle Josefina Arruti, puesto que la pasarela bajo la Rúa da Estación permanece cortada debido a los notables desperfectos de la madera. Cuando se repare, una tarea que la Xunta adjudica al Concello, será posible transitar por completo por la orilla del río desde la calle Alcalde Hevia, en Campolongo, hasta el nudo de O Pino, ya que la calle Josefina Arruti dispone de su propio paseo fluvial, reabierto hace unos meses después de que concluyera la ejecución del ramal de entrada y salida de los autobuses, que salva este pase con un puente. Mientras no se arregle, los usuarios se ven obligados a dar un pequeño rodeo para seguir su recorrido.

Suscríbete para seguir leyendo