La circunvalación sobre la ría cumple 30 años como el segundo tramo más usado de la AP-9

Casi 50.000 vehículos cruzan al día el viaducto inaugurado en marzo de 1992, una intensidad circulatoria que solo se supera en la AP-9 en los accesos a Vigo | Las variantes de Santiago o el acceso de A Coruña, por debajo

Vista aérea del puente sobre la ría.

Vista aérea del puente sobre la ría. / RAFA VAZQUEZ

La circunvalación de Pontevedra sobre la ría, la única de la que dispone la ciudad a la espera de la A-57 entre Vilaboa y Curro, cumple treinta años desde su inauguración en marzo de 1992. Y lo hace además como uno de los tramos con más tráfico de la AP-9. De hecho, sería el punto con mayor densidad circulatoria de toda la Autopista del Atlántico si no se contaran los accesos a Vigo desde Rande.

Si en las próximidades a la ciudad olívica la autopista alcanza tráficos diarios de entre 57.203 y 65.507 coches, en Pontevedra cruzan el puente de la ría cada jornada casi 50.000 vehículos (48.469, según los últimos datos publicados por Audasa que corresponden al año 2019).

Así, la circunvalación pontevedresa por la AP-9 supera en tráfico diario a otros puntos de la autopista del Atlántico que recientemente han sido objeto de ampliación, como es el caso de la circunvalación de Santiago en donde la media diaria en sus cuatro tramos va de los 8.683 vehículos de Santiago Norte a los 40.919 de Santiago Este.

Tampoco los accesos a la ciudad de A Coruña por la AP-9 superan los tráficos que marca la circunvalación pontevedresa, con la zona de A Barcala como la más congestionada con 45.564 vehículos diarios. Si se tienen en cuenta las grandes ciudades que conecta la autopista, la conurbación de Ferrol-Narón tampoco alcanza el nivel de tránsito de este tramo de 3,7 kilómetros sobre el Lérez, al sumar una media de 28.416 vehículos por día.

Fue inaugurada con una previsión de tráficos de diez mil vehículos al día

Así pues, y a la espera de una A-57 que todavía tardará en llegar (tan solo está en marcha el primer tramo de obras entre Vilaboa y Marcón) este tramo con su viaducto sobre la ría se erige como la única para circunvalar la ciudad usando una vía de alta capacidad sin entrar en el casco urbano y a medida que pasan los años va incrementando sus niveles de tráfico. De hecho, en su inauguración fue construida con la previsión de que cruzaran la ría cada día unos diez mil vehículos. Tres décadas después la cifra se ha multiplicado por cuatro.

Y mientras que en otros puntos con un volumen circulatorio menor se han acometido importantes obras de mejora, como es el caso de la ampliación de capacidad y remodelación de conexiones en Santiago, Pontevedra permanece a la espera de reformas importantes como la del nudo de O Pino, que reordenará la actual caótica conexión de este tramo de la AP-9 con el entramado viario en el norte de de la ciudad. Se trata de una infraestructura que, treinta años después, también comienza a sufrir sus primeros achaques, e incluso los vecinos del barrio de Mollavao se han quejado en varias ocasiones del estado que presenta el viaducto del puente sobre la ría.

El viaducto de a la AP-9 presenta ya algunos signos de deterioro en el barrio de Mollavao con la caída de cascotes

Desconchados en el viaducto a su paso por Mollavao / Gustavo Santos

Caída de cascotes

El mal estado de las zonas bajo el puente es evidente e incluso hace meses se quejaron de desconchados en la infraestructura y de la caída de restos de hormigón a la vía pública que podían poner en peligro la integridad física de los vecinos.

Por último, los vecinos siguen sin ver cumplida su reclamación de que se instalen pantallas acústicas en este tramo de la circunvalación. Muchos de ellos deben sufrir el ruido del tráfico a apenas unos metros de distancia de sus viviendas, estruendo que se agrava con el sonido del paso de los vehículos, especialmente los de gran tonelaje, por las juntas de dilatación del viaducto.

Pruebas de carga realizadas en el viaducto en octubre de 1991.

Pruebas de carga realizadas en el viaducto en octubre de 1991. / Carlos García

Dos años y medio de obras que cambiaron el paisaje litoral

La circunvalación de Pontevedra por medio de este tramo de la AP-9 fue inagurado el 25 de marzo de 1992 por el entonces secretario para las Insfraestructuras del Ministerio de Obras Públicas, Emilio Pérez Touriño, acompañado por el entonces alcalde Javier Cobián. Se ponía fin a dos años y medio de obras en los que Pontevedra contaba al fin con una vía de alta capacidad que evitase cruzar el centro para esquivar la ciudad pero que también cambiaba para siempre el paisaje de la ría de Pontevedra y la desembocadura del Lérez. Estos 3,7 kilómetros serían además gratuitos para cumplir esa función de circunvalación de la ciudad. El viaducto, con su característico pilar central en forma de “V”, obligó a realizar rellenos en el río y a modificar el puente de A Barca eliminando algunos de los arcos del lado de Poio para dar paso a la autopista.

El viaducto toca tierra en el lado de Lourizán a finales de 1991.

El viaducto toca tierra en el lado de Lourizán a finales de 1991. / Pontevedra, autopista del Atlantico. El puente sobre el Lerez llega a tierra. foto Magar 10/6/1991 .pj

Las obras comenzaron a finales de 1989 y una vez abierto este tramo en 1992 se pudo dar continuidad al fin al tramo de autopista que unía Pontevedra y Vigo desde Salcedo, el único tramo de autopista existente hasta entonces en la ciudad del Lérez. Mesese más tarde, esta actuación se completó con la apertura del tramo entre Alba y Caldas, configurando finalmente la AP-9 tal y como la conocemos hoy día. Aquella inauguración se realizaba con una reivindicación que solo se cumplió a medias, que contase con un enlace directo hacia Poio y Sanxenxo que permitiese utilizar este puente para salvar la ría y descongestionar la zona de A Barca. Finalmente, esta reivindicación se cumplió solo a medias, dado que la incorporación a la AP-9 es posible directamente desde la zona de Portosanto hacia Vigo, pero para salir de la autopista como para ir hacia el norte de Galicia es necesario acudir al nudo de Bomberos.

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La primera gran actuación que se va a producir en esta circunvalación en sus 30 años de existencia está pendiente de ser publicada en el BOE. Se trata la remodelación del nudo de Bomberos, que el Gobierno aseguró hace tan solo unos meses que se licitaría en el boletín oficial “a principios de 2022”. Se trata de una actuación planificada ya hace una década pero que quedó en un cajón hasta que se desempolvó hace poco, entre otras cuestiones por la presión del gobierno local de Pontevedra para que se incluyese en el apoyo del BNG a la investidura de Pedro Sánchez. Los Presupuestos Generales del Estado prevén una partida de 2,3 millones de euros para este año con fondos públicos (la intención inicial de los gobiernos anteriores del PP es que fuera acometida por Audasa). El proyecto plantea la reordenación de todas las conexiones de la AP-9 en la zona norte de la ciudad con la carretera de Vilagarcía y especialmente con el puente de As Correntes. Una actuación que permitirá además duplicar la capacidad del tramo de la avenida de Domingo Fontán entre As Correntes y el parque de bomberos para evitar el actual cuello de botella que se forma en esa zona.

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