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El “Pino Manso” de Caldas busca su lugar en la historia

El Concello acondiciona el entorno del ejemplar y solicitará su inclusión en el catálogo de Árbores Senlleiras de Galicia

El árbol está a la entrada de la iglesia de San Andrés de Cesar. FdV

El Concello de Caldas de Reis pretende “poner en valor” uno de los símbolos vegetales del municipio, el conocido popularmente como “Pino Manso”, según el concejal de Medio Ambiente y Obras, Manuel González, cuyo departamento realiza tareas de mejora en este árbol del pinar de Reirís, un ejemplar histórico situado a la entrada de la iglesia de San Andrés de Cesar.

Se trata de un árbol que rondaría los 140 años, y con una altura de más de 40 metros, muy visible desde la carretera N-640 que une Caldas y Cuntis. Se encuentra en una parcela municipal donde se ha construido un mirador con balaustrada semicircular, que actualmente se encuentra en proceso de desbroce y limpieza.

El “Pino Manso” fue plantado en el último tercio del siglo XIX por Rosalío Gontad Ferro junto con otros dos ejemplares que no se han conservado. Este árbol fue dañado por los efectos del Ciclón Hortensia de 1984, en el que perdió media copa, pero mantuvo su vitalidad y hoy “sigue presentando una indiscutible notoriedad, fruto de su gran estatura y elevación”, según subraya el gobierno local.

Pino Manso de Caldas

El Concello acondicionará todo el entorno de este árbol histórico, restaurará el mirador y retirará la señalización que afea al conjunto. También promoverá un estudio de la caracterización global del árbol y su estado de conservación, así como sus condiciones biomecánicas y vitales. A partir de los resultados de este estudio, el Concello evaluará la solicitud de incorporación al Catálogo de Árboles Senlleiras de Galicia, que ya incluye la Araucaria angustifolia y la Cunninghamia lanceolata del Jardín Botánico, así como todo el conjunto de A Carballeira.

Manuel González destaca que “estas obras forman parte del programa de conservación del patrimonio natural y protección de los árboles históricos de Caldas, evitando su pérdida o degradación por falta de sensibilidad o podas excesivas y sin base científica. El año pasado estudiamos los dos magnolios del Paseo Román López y los árboles singulares del Jardín y A Carballeira, y seguiremos repasando los árboles que documentó Carlos Rodríguez Dacal en un libro editado por el Concello en 2002”.

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