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Faro de Vigo

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Así trabaja la Brigada Provincial de la Policía Científica de Pontevedra

Los policías que encuentran la aguja en el pajar

La pericia de esta unidad integrada por siete agentes logró la identificación de cadáveres calcinados o con apenas restos, el esclarecimiento de homicidios o de grandes incendios

Un agente busca puntos de identificación entre dos huellas en el programa SAID para determinar si hay correspondencia entre las mismas. GUSTAVO SANTOS

La Comisaría General de la Policía Científica cumplió en 2019 25 años de existencia. Pero la base del trabajo de los agentes que forman parte de esta especialidad es de las más antiguas en la Policía Nacional, desde el empleo hace más de un siglo de la lofoscopia (la identificación por huellas dactilares) al trabajo criminalístico de campo (análisis de un escenario) que quizá son las bases de la especialidad. A lo largo de los años, los medios y las especialidades de los agentes de la Policía Científica han aumentado y evolucionado, pero la pericia y especialización de los funcionarios que llevan a cabo este tipo de investigaciones sigue siendo fundamental para encontrar lo que en muchas ocasiones es la pieza que culmina el puzzle (su trabajo es tranversal, insisten, el resto de las piezas del rompecabezas lo aporta el trabajo de los agentes de seguridad ciudadana o de la Policía Judicial que investiga el caso), la pista que encarrila una investigación, o la prueba definitiva que permite sustentar una acusación.

Una agente analiza la validez de un documento. Gustavo Santos

En Pontevedra son siete los agentes que forman la Brigada Provincial de Policía Científica, que cubren el territorio de Pontevedra y prestan apoyo a las Comisarías locales de Vilagarcía y Marín. Son los agentes que muchas veces sí logran encontrar la famosa aguja oculta en un pajar. Así trabajan:

Desapariciones.

El trabajo de la Policía Científica de Pontevedra a la hora de resolver desapariciones se canaliza por dos vías. La primera, la desaparición de una persona viva a la que hay que localizar. El segundo, a raíz del hallazgo de un cadáver sin identificar. En el primero de los casos, en cuanto se recibe la denuncia la Policía Judicial inicia sus indagaciones por su camino y la Científica lo hace por el suyo propio. La inclusión en las bases de datos de personas desaparecidas es uno de los primeros pasos.

Una grapa quirúrgica que fue encontrada en unos restos humanos en Bora permitió confirmar después con el ADN la identidad de un pontevedrés desaparecido

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Como dicen, su trabajo es transversal y esta aportación permite la detección en Pontevedra de una persona desaparecida en Málaga o viceversa. El “tríptico antemortem”, como se denomina, incluye cualquier información que pueda ser valiosa para la identificación del desaparecido: ropas, tatuajes, ficha dental, prótesis, se pide permiso a la familia para recabar muestras de ADN en cepillos dientes, cuchillas o de los propios familiares..., recopilar esos datos puede ser clave a la hora de resolver una desaparición. La segunda via es “postmortem”, esdecir, cuando se halla un cadáver sin identidad conocida. Toda la información de una investigación “antemortem” puede ser clave para cerrar una investigación “postmortem”. Ocurrió en 2012 con la aparición de unos restos óseos humanos mal conservados en Bora y sin identificar. En el análisis de los mismos se detectó na grapa de una intervención quirúrgica que había sufrido el paciente y que constaba en su historial, siendo un indicio que puso a estos agentes sobre la pista de quien podía ser el fallecido. Los agentes pontevedreses lograron extraer ADN de los restos humanos hallados en Bora y cotejarlos con los familiares del individuo hasta el que habían llegado gracias a los primeros indicios: Y la prueba fue definitiva para identificar a esta persona como un vecino de Estribela desaparecido en 2012.

Lograron reconstruir huellas de cadáveres casi momificados o incluso calcinados

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Un agente toma huellas dactilares en un vehículo y las fotografía junto a los testigos que muestran su tamaño. Gustavo Santos

En otro de los casos que se inició “postmortem”, con la aparición de un cadáver en las cocheras de Malvar, los agentes se encontraron con un fallecido del que, al contrario del primero, no había denuncia de desaparición. Por lo tanto, tampoco familiares para cotejar el ADN. Los agentes lograron “reconstruir” las huellas del cadáver pese a su estado e identificarlo. Aunque puede haber pruebas indiciarias que permitan identificar a la víctima, las huellas o el ADN son las que se califican como “concluyentes” por estos expertos.

Documentoscopia.

La Brigada de la Policía Científica de Pontevedra también cuenta entre sus filas con una perito especialista en documentoscopia. Aquí es donde también aparece otra de las labores de la Brigada menos conocida. Su aportación puede ser clave a la hora de detectar cualquier tipo de documento falso. Analizan casi a diario múltiples objetos, que pueden ir desde pasaportes de los más diversos países (de los que tienen que conocer los elementos de seguridad que contienen), hasta carcasas de móviles o marcas de ropa para verificar incumplimientos en materia de propiedad industrial, marcas y patentes (Esta última se podría definir como una subespecialidad de la documentoscopia). Detalles como la costura de un pasaporte le permite identificar si es verdadero o falso. También es experta en el análisis de falsedades en documentos escritos. Una firma, por ejemplo. Buscar analogías y discrepancias en la rúbrica les lleva a resolver un caso de falsedad.

Detalles como la costura de un pasaporte les puede permitir saber si es verdadero o falso

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Balística.

La amplitud de cada uno de los campos en los que trabajan estos agentes daría para una entrega por fascículos. En balística también. Pero se podría resumir en dos ámbitos. El primero, estudiar el arma para ver si está capacitada o no para disparar proyectiles. Los agentes de Pontevedra se han encontrado por ejemplo con pistolas detonadoras (de fogueo) modificadas para disparar fuego real. O ensambladas con distintas piezas para tratar de dificultar su trazabilidad o identificación. La segunda parte consiste en la recuperación de los proyectiles que dispara el arma. La Comisaría de Pontevedra dispone de un sistema que les permite accionar un arma a distancia para recuperar el proyectil en perfecto estado y enviar, tanto la bala como la vaina, para su análisis a los servicios centrales de Madrid. El estudio de las trazas que deja el arma permitirá determinar su relación con un crimen que se esté investigando o si ya se utilizó en algún otro ilícito investigado en toda España. El estudio de trazas de balística, en el que se utilizan microscopios de alta resolución y precisión, puede ser clave también la resolución de robos con fuerza al detectar la utilización de determinadas herramientas.

Aplicación de reactivo para buscar huellas sobre una superficie Gustavo Santos

Lofoscopia.

La palabra puede resultar desconocida para muchos lectores pero básicamente se refiere a una de las bases del trabajo de la Policía Científica, el estudio de las huellas dactilares. Hay 7.900 millones de personas en el mundo y, como explican estos expertos, cada una tiene una huella distinta. Como ya se dijo, esta técnica puede ser clave en la identificación de cadáveres. Un caso relevante fue el que permitió la reconstrucción de las huellas de una persona que falleció calcinada en un incendio urbano. En este caso, el experto de la Comisaría de Pontevedra logró la “recuperación” mediante una fotografía dado que era imposible por el método habitual de entintado debido a lo dañada que estaba la piel. Esto evitó una identificación más rápida para los familiares y evitar el proceso –más largo y costoso– de recurrir al ADN.

Un programa informático proporciona a los agentes "candidatos" compatibles con las huellas que recogen pero siempre es el agente el que debe certificar la identidad con, al menos, doce puntos coincidentes de la huella dactilar

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Su otra gran utilidad es la ya conocida de ubicar a sospechosos de ilícitos en los escenarios de los delitos. Las Fuerzas de Seguridad cuentan a día de hoy con el llamado SAID (Sistema Automático de Identificación Dactilar) que registra las huellas de todos los detenidos en España. El programa informático permite al agente disponer de una serie de “candidatos” que pudieran corresponder con la huella que introducen, pero es el policía especialista en lofoscopia el encargado de realizar siempre de determinar la identificación fehaciente de la huella, lo que se denomina como “match”. Explican que en España los requisitos de identificación son más garantistas que en otros países y (aunque se podrían dar identificaciones con ocho coincidencias si estas son estadísticamente poco comunes), el funcionario tiene que localizar al menos 12 puntos de conexión entre la huella encontrada en un escenario con el que figura en la base de datos (que viene marcada por un número y sin identificar con nombres y apellidos) para dar la identificación como concluyente. Si en el registro no hay coincidencias con la huella dubitada recuperada del escenario de un delito, se sube a la base de datos por si pudiera aparecer otra que la relacionase en su momento. Lo mismo ocurre con el banco de ADN de los restos biológicos encontrados en escenarios delictivos. Estas búsquedas se pueden ampliar a nivel internacional a través de Interpol, Europol, Sirene y Prum. A día de hoy, el nombre SAID ha cambiado por el de ABIS (Automatic Biometric Identification System) que incluye un nuevo proyecto de reconocimiento facial.

Un agente toma las huellas a una persona en la Comisaría. Gustavo Santos

Los componentes de la Brigada Provincial de la Policía Científica insisten que su trabajo es parte de un engranaje que forma toda la Comisaría y que comienza con la labor de protección de la escena que realizan los efectivos de Seguridad Ciudadana cuando llegan al lugar de un crimen o delito.

“Intentamos darle sentido a lo que nos traen y nos muestran los investigadores de la Policía Judicial, les explicamos qué pudo ocurrir o qué es lo que han encontrado y son ellos los que después tienen que seguir la investigación”

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Luego, otra de sus funciones es analizar los vestigios que encuentran los investigadores: “Intentamos darle sentido a lo que nos traen y nos muestran los investigadores de la Policía Judicial, les explicamos qué pudo ocurrir o qué es lo que han encontrado y son ellos los que después tienen que seguir la investigación para determinar qué ha sucedido”. Su intervención va más allá de los delitos que más trascienden (por ejemplo, lograron hallar ADN de la víctima en las ropas del autor del asesinato de Concepción Reguera en Pontesampaio en 2015). También, por ejemplo, hacen trabajos de restauración de números de bastidores borrados, como recientemente hicieron con un patinete robado que permitió resolver este pequeño delito. 

Resolución de incendios: cuando la pista clave mide centímetros y está bajo un edificio colapsado en A Ferrería

La investigación de incendios industriales y urbanos es otra de las labores de los agentes de la Policía Científica que tiene dos agentes especializados en Pontevedra (aunque todos los integrantes tienen conocimientos para realizar una primera inspección y labores de apoyo). Lo cierto es que en los últimos años han tenido que intervenir en múltiples sucesos de este tipo: la antigua casa de Filgueira Valverde, el Liceo de Estribela, el astillero de Placeres..., pero sin duda el más conocido y complicado para resolver fue el del edificio de A Ferrería. Aquí se trató de un trabajo de campo pero también de investigación que permitió reconstruir la distribución original del edificio gracias a la obtención de fotos realizadas por un particular de un edificio del que ni había planos (databa del siglo XIX). Así también se pudo conocer el estado de las instalaciones. Ya sobre el terreno, los agentes siguieron la pista que dejó el fuego sobre las paredes de granito que quedaron en pie del edificio hasta un punto concreto, cubierto por metros de escombros procedentes del colapso de toda la estructura. Con la paciencia de un arqueólogo y la precisión de un cirujano hubo que ir retirando escombros hasta que se encontró la pieza clave que ratificaba tanto el origen del fuego como la causa eléctrica del incendio: una perlita de cobre apenas unos centímetros de tamaño.

Identificación de las víctimas de Angrois

La pericia de la Policía Científica es también muy útil para identificar víctimas en caso de grandes catástrofes. Los agentes de la Brigada de Pontevedra se sumaron en 2013 a las labores de identificación de las 80 personas fallecidas en la tragedia ferroviaria de Angrois. En estos casos, los policías sí pueden tener acceso a los expedientes de huellas de los registros de ciudadanos particulares como es el DNI. España es uno de los países más rápidos en estos procesos de identificación gracias a este tipo de unidades.

Custodios de algunas piezas de Museo de la historia policial de Pontevedra

Las dependencias de la Brigada de la Policía Científica de Pontevedra albergan decenas de aparatos, equipos y artefactos que hacen pensar al profano en la materia que se encuentra más en un laboratorio (y así es, en cierta medida)que en una Comisaría de las Fuerzas de Seguridad.

No obstante, en medio de microscopios, ordenadores o máquinas de recuperación balísticas hay también un hueco para preservar la historia de la Brigada y de esta disciplina policial.

Primeros registros de huellas dactilares a detenidos de la Policía en Pontevedra. El más antiguo data de 1921 Gustavo Santos

En una vitrina los agentes guardan como oro en paño, transmitido de sus antecesores, objetos que son casi de museo, como es el caso de las primeras anotaciones de registros dactilares que se realizaron a detenidos en Pontevedra y que cumplieron justo el año pasado un siglo de antigüedad. Y es que la primera anotación es de 1921. Los libros realizan todavía una separación de los detenidos entre hombres y mujeres. Los agentes de la Brigada actual señalan que la profesionalidad de sus antecesores hace un siglo permitiría hoy en día identificar a esas mismas personas si estuviesen vivas a partir de sus huellas dactilares.

Otra curiosidad que guardan es la mesa original de trabajo en la que se tomaban huellas a los detenidos y que data, como mínimo, de los años cuarenta, tal y como se recoge en una fotografía tomada en esa época y que fue localizada en el archivo del Museo. Esta institución les cedió una copia en la que se ve la sala en la que trabajaban sus antecesores, imagen que ahora está enmarcada en sus dependencias, junto a la propia mesa de metal que custodian en estas instalaciones.

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