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Fiebre por los ukelele

La pandemia dispara la demanda del instrumento: Alba Solomúsica vendió más en estos 2 años que en los 45 anteriores

Aladino Barros, propietario de Alba Solomúsica, con parte del muestrario de ukeleles. | // GUSTAVO SANTOS

Pulga saltadora. Es el significado de la palabra ukelele en las islas Hawái, donde fue desarrollado por emigrantes portugueses. Éstos adaptaron a finales del siglo XIX un cavaquinho, instrumento luso de cuatro cuerdas pariente de la guitarra, y poco podían imaginar que su invento se convertiría en estos tiempos en una fiebre.

Tanto es el bum, que Alba Solomúsica ha vendido más ukeleles desde el arranque de la pandemia que en los 45 años anteriores. El pasado 24 de diciembre, día de Nochebuena, la tienda que encabeza Aladino Barros festejó su 47 aniversario. Lejos de ser minorista, importa de cuatro continentes, “vendemos en toda España, pero especialmente en Galicia, y en Portugal”, explica su responsable, Aladino Barros, uno de los que reconoce su asombro por el éxito del instrumento de cuerda polinésico.

“Antes de la pandemia los ukeleles ni se conocían”, recuerda el fundador de Alba Solomúsica, pero solo durante 2020 vendió más de 200 y el pasado año ha superado holgadamente los 350. “Los compran músicos aficionados y profesionales de todas las edades, desde niños a señores de más de 90 años que han empezado estos meses”.

“Antes de la pandemia los ukeleles ni se conocían”, recuerda Aladino Barros, responsable de Alba Solomúsica, pero solo durante 2020 vendió más de 200 y el pasado año ha superado holgadamente los 350

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"Ha habido jornadas en los que en Alba Solomúsica hemos vendido más de 27 instrumentos juntos; hay veces que me entran por la puerta y ya digo: ¿vienen a por un ukelele? Es asombroso lo que se venden”, destaca el profesional. Se trata de una demanda que también registran otras tiendas como Musical Pontevedra, cuyos portavoces explican a FARO que “con la pandemia muchos se han interesado por los ukeleles y xilófonos, porque no hay que soplar ni se emplean saliva o aire”.

Músico desde la infancia y graduado en Piano, Aladino Barros destaca que gran parte del éxito radica en que “es un instrumento fácil, pequeño, con cuatro cuerdas y con una sola cuerda ya se hace el acorde”. Los hay además “de todos los precios” (desde 26 euros a más de 500) y en una amplísima variedad de formatos (soprano, tenor, barítono, concierto con mayor cuerpo y profundidad... ) y colores.

La nueva fiebre no puede competir, con todo, con los más de 5.000 pianos que Alba Solomúsica ha vendido en este casi medio siglo. Se trata de su gran fuerte y dispone de un enorme stock en una nave de más de 1.500 metros cuadrados situada en Lugo y desde la que abastecen como mayoristas a clientes de toda la Península.

“Los compran músicos aficionados y profesionales de todas las edades, desde niños a señores de más de 90 años que han empezado estos meses”, indican los profesionales, y que disponen de un amplísimo abanico de precios, entre los 26 y más de 500 euros

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Por su parte, en Pontevedra cuentan actualmente con una tienda de más de 600 metros cuadrados que atiende sobre todo a clientes de Galicia y el norte de Portugal y ofrece un servicio único en España: un técnico se desplaza periódicamente desde Viena, en Austria, para regular y armonizar los pianos “y es por eso que los músicos notan que los nuestros aguantan más tiempo afinados o las teclas tienen la misma dureza”, señala el músico.

A punto de cumplir medio siglo de actividad, la celebración del 47 aniversario fue una oportunidad para repasar una historia de éxito de una marca que desde Pontevedra se ha convertido en referencia para los profesionales. La tienda arrancó en aquella Navidad de mediados de los setenta en unas pequeñas galerías de la calle San Antoniño, un local que “empezó a recibir gente de las cuatro provincias gallegas”, explica su propietario, de modo que después amplió con otros tres espacios anexos y posteriormente sumó una nueva sede en la esquina con la calle José Millán.

Altamira, Casimiro Gómez o Cobián Areal fueron otras de las calles en las que se abrieron tiendas de Alba Solomúsica, que llegó a tener una decena de locales en funcionamiento, a mayores de su propio edificio. Durante 9 años seguidos la empresa pontevedresa fue premiada como la más popular de su sector en España y se prepara ahora para conmemorar su 50 aniversario arropada del tono cálido y exótico del ukelele.

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