La incomparecencia de una testigo que, según la Fiscalía y la acusación particular es fundamental para la causa, obligó a la Audiencia de Pontevedra a suspender el juicio contra los dos responsables de un club de Meis acusados de trata de seres humanos. Según la acusación, obligaban a varias mujeres, que captaban en Venezuela, a prostituirse en su establecimiento.

La vista señalada para ayer no llegó a celebrarse y los dos acusados, un hombre de nacionalidad brasileña que administraba la sociedad que explotaba el club Pigalle en 2018 y una mujer de origen rumana que lo dirigía junto a él, no declararon ante el tribunal.

La Fiscalía pidió la suspensión tras advertir que no fue posible localizar a esta mujer, a pesar de que se solicitó la colaboración de la Interpol para averiguar su paradero.

El fiscal mantiene su petición de 23 años de cárcel para el administrador del club y de 22 años para su colaboradora por trata de seres humanos con fines de explotación sexual, favorecimiento de inmigración clandestina con ánimo de lucro y prostitución coactiva. La Audiencia ha acordado aplazar el juicio pero por ahora no ha fijado una nueva fecha para su celebración, a expensas de que pueda aparecer esta testigo.