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Juan José López Peña | Director de la residencia de Campolongo

“Hay que cambiar el planteamiento: esto no es la última estación, es un lugar de vida”

“Esta generación es impresionante”, afirma sobre los mayores del centro público en Pontevedra

Juan José López, director de la residencia de Campolongo. Rafa Vázquez

Juan José López Peña tomó el pasado verano las riendas de la residencia de mayores de Campolongo, la única de carácter público de la ciudad de Pontevedra y dependiente de la Consellería de Política Social de la Xunta de Galicia. Tiene la cabeza llena de proyectos para llenar de vida el centro, muchos de ellos todavía en el horno debido a la pandemia del COVID. “Hay que insuflar actividad y un montón de pequeños escenarios para que cada uno vaya eligiendo”, asegura en una entrevista con FARO.

– Lleva desde mediados de julio al frente de la residencia, ¿cómo llega hasta aquí?

– Yo había trabajado en el ámbito de infancia y menores durante más de 20 años. Estuve otros 15 en la Consellería de Emprego y en julio de 2021 me propusieron venirme y no me lo pensé mucho, porque me apetecía, la verdad, y estoy absolutamente feliz.

– Y en un momento en el que nuestros mayores han sido nuestro tesoro a proteger durante toda la pandemia...

– Esta generación es una generación impresionante. Cuando llegué y vi cómo habían aguantado en sus habitaciones sin salir durante meses me di cuenta de que son especiales y de que no va a haber otros como ellos. Ahora lo piensas y te das cuenta de que superaron una guerra, una posguerra, cuatro crisis graves, la emigración... Así es que muchos me decían “esto no es lo peor que nos ha pasado”. Resulta que eran ellos los que me tranquilizaban a mí. Esto es más un colegio mayor que una residencia. Para mí son los chicos, con todo el respeto del mundo. Hay que cambiar el planteamiento: esto no es la última estación, es un lugar de vida. Hay que insuflar actividad y un montón de pequeños escenarios para que cada uno vaya eligiendo. Hay que volver a ponerlos a ellos en el centro. Ellos seremos nosotros. Esto no son centros de enfermos, son centros sociales.

– ¿Cuál es el papel de los trabajadores en todo esto?

– El trabajo de verdad lo hacen ellos. Tú puedes coordinar, pero el nivel de entrega que tienen los profesionales es el matiz que hay que destacar, es de nueve para arriba. Esto no sería posible sin su preocupación por hacerse las pruebas, estar pendientes, no salir si tienen que venir a trabajar, tener todo el cuidado del mundo, de enfadarse porque no quieren dejar de hacer el mucho trabajo que les encargas... No podría haber elegido una plantilla mejor. Aquí la convivencia es muy intensa. Las alegrías son enormes y las tristezas también.

El nivel de entrega que tienen los profesionales es el matiz que hay que destacar, es de nueve para arriba

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– ¿Cómo asumieron los residentes su llegada?

– Con la expectativa de que esta es su casa, no la nuestra. Me han acogido y me han adoptado. Cada uno tiene su forma especial de ser y yo soy abierto, cuando a ellos les gusta la cercanía y el cariño. Están muy necesitados de cariño porque, en general, no tenemos saturación de visitas. Me gustaría que tuviésemos un colapso en este sentido todos los fines de semana.

– ¿Cómo han sido las fiestas navideñas?

– Maravillosas. Las cenas de Nochebuena y Nochevieja fueron fantásticas con un nivel de colaboración de todos impresionante. Servimos todos la cena y ellos lo pasaron bien. Son días tristes porque echan de menos todo. Me los llevé un día al trenecito del Concello y nos fuimos una tarde todos de fiesta. Vamos a hacer muchas más cosas. En Pontevedra dentro de diez años el 30% de su población va a ser mayor de 65 años y hay que empezar a construir la ciudad que seremos, no la que queremos. Quiero que seamos una referencia interna y externa para muchas cosas. Los mayores son una parte fundamental. Hay que darles voz, espacio, servicio... En la próxima década habrá que cambiar las aceras por plataforma única porque los andadores no van a ser una anécdota, sino una categoría. Habrá que poner muchos banquitos para el descanso y buscar agentes de movilidad para gente mayor. Esta residencia está muy céntrica y tiene que hacerse muy presente. Mi idea es que los próximos cinco años sean una revolución.

– En su momento todos los residentes, menos una, decidieron vacunarse. ¿Sigue siendo así?

– Sí, solamente una persona por una cuestión de fe, que ha aceptado y asume una serie de restricciones. Come sola, duerme sola y no tiene acceso a las actividades.

– ¿Cómo se hace el control en el conjunto de la residencia?

– Hay pruebas semanales, además de los cribados aleatorios. Asimismo, cualquier persona que tenga alguna duda puede subir a Enfermería y realizarse todas aquellas pruebas que considere necesarias, sin restricción alguna. El objetivo es que si el virus entra la detección sea lo más rápida posible para aminorar el impacto. Es lo más que podemos hacer.

Nosotros tenemos una política de puertas abiertas e información absoluta

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– El centro celebra seis meses sin positivos...

– Juro que cuesta, pero es un tema organizativo y de conciencia del personal. Si ellos no pusieran todo lo que ponen por su parte, no sería posible. No hemos tenido ningún caso de alguien que tuviera un contacto con un positivo y se lo callase. Además, y yo en esto no me tiro flores, el factor suerte está ahí.

– ¿Se siguen organizando grupos burbuja?

– No. Solamente en aquellas situaciones en las que tienen que quitarse la mascarilla, como la comida, cuando comen de dos en dos en las habitaciones. De momento las cosas van funcionando.

– ¿Durante esta sexta ola las familias han manifestado más dudas o miedos?

– Nosotros tenemos una política de puertas abiertas e información absoluta. Para mí las familias tienen que estar absolutamente informadas dentro de las reservas que los propios usuarios nos imponen a veces.

– ¿Siguen saliendo al exterior a hacer sus gestiones con normalidad?

– Sí. Cuando se van nos lo dicen y cuando han vuelto también. Si hay alguna duda les colgamos el localizador. Ahora en estos días se les ve mucho estar al sol. Se trata de darles un ambiente lo más divertido posible. Lo que quieren es un poco de charla y cariño, que al final es lo que todos queremos en la vida: que nos quieran. Lo agradecen tantísimo... En este momento yo no cambiaría este trabajo por nada.

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