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Faro de Vigo

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Los concellos se resisten a anular ya actos del Carnaval pero admiten que sin comparsas, será “descafeinado”

La cautela preside las previsiones municipales para esas fiestas a la espera de la evolución del COVID y del protocolo autonómico

Última aparición pública de Ravachol, en febrero de 2020. En 2021 se confinó. Gustavo Santos

Incertidumbre total y, sobre todo, mucha cautela. A falta de cuarenta días para que Pontevedra dé el pistoletazo de salida al principal carnaval urbano de Galicia (si finalmente se celebra) la decisión de las comparsas de la comarca de no acudir a los actos y desfiles que se puedan convocar en los concellos, deja a los gobiernos locales en una situación de “espera” sobre el futuro de estas fiestas. Ninguno de los ayuntamientos consultados tiene todavía claro si convocará celebraciones o no, pero también es verdad que ninguno de ellos tiene sobre la mesa, por el momento, una plena cancelación de la programación. Eso sí, todos admiten que sin comparsas, sería un Entroido “descafeinado”.

Lo que está claro es que no se desea repetir la casi total desaparición de estas fiestas como ocurrió el año pasado, en la que el Carnaval fue prácticamente testimonial y solo con concursos telemáticos y nada de desfiles multitudinarios.

La evolución del COVID de aquí a finales de febrero, la disponibilidad de algunos grupos que sí decidan participar y, sobre todo, el protocolo específico que anunció la Xunta para esas fiestas y cuyo contenido aún se desconoce, condicionan por completo las decisiones municipales. Mientras en municipios de la provincia de Ourense ya se han cancelado algunos de los actos más tradicionales, en la comarca de Pontevedra impera la cautela, si bien todos han sido ya informados de la “baja” de las comparsas, principal elemento de animación en las calles.

“Se hará lo que se pueda”

Desde el Concello de Pontevedra se apunta a que se “mantienen conversaciones con otros grupos que habitualmente participan en el entroido pontevedrés” y por el momento tan solo se apunta que “se hará el Carnaval que se pueda hacer, pero por el momento solo queda esperar”.

Por su parte, el Concello de Marín apunta que el gobierno local “está organizando la manera de celebrar esas fechas, pero siempre de acuerdo con las medidas específicas que la Xunta de Galicia establecerá para estas festividades. Hasta que se conozca este protocolo autonómico, no se tomará ninguna decisión en firme”. Además, las concellerías de Festas y Cultura tiene previsto mantener reuniones con las asociaciones que colaboran en la organización del Entroido, para evaluar con ellas esta situación.

No se descarta organizar desfiles adaptados a la situación sanitaria, o un Enterro da Sardiña menos concurrido, pero el protocolo de la Xunta parece la clave para la decisión final.

En Sanxenxo, la respuesta es muy parecida. “No hay nada decidido y se está en contacto con los grupos”, ya que no solo las comparsas participan en los actos. Saben que hay mucha cautela entre estos colectivos, pero se evita avanzar posibles anulaciones, lo mismo que ocurre en Poio. En este caso, desde su gobierno local se apunta que “todo está en el aire”. Su Concellería de Festexos ya mantuvo una reunión con las comparsas, que comunicaron su decisión de no participar en actos multitudinarios. Al carecer, a estas alturas, de sus coloridos disfraces, tampoco parece claro que puedan estar presentes en actos más reducidos.

En el caso de Poio, se celebran a lo largo de esa semana numerosos “entierros” (Galo Fodorico, galo Bruxo, Mexillón...) y no se descarta que se mantenga alguno de ellos. En la edición de 2021, ese municipio celebró el carnaval con concursos telemáticos y casi nada en las calles, como también ocurrió en otros concellos. En todo caso, en aquella época no había vacunas y el COVID estaba a punto de confinar a toda la población en sus casas, un decreto que se prolongó durante tres meses.

Junto a estos carnavales de carácter urbano, la comarca cuenta con entroidos más arraigados en la cultura popular, cuyo máximo exponente es el de las Madamas e Galáns, de Cobres, en Vilaboa, así como su “corrida do galo”.

Más allá del desfile: de Ravachol al concurso de Murgas

Fuentes oficiales del Concello de Pontevedra apelan a que “aún hay tiempo” para decidir qué pasará dentro de cuarenta días, ya que el pregón del Carnaval en la ciudad sería el viernes 25 de febrero, el desfile se celebraría al día siguiente y el entierro de Ravachol se llevaría a cabo el primer fin de semana de marzo. Todos ellos son actos en la calle y multitudinarios, en los que la presencia de las comparsas es clave. Algo parecido ocurre con la noche de parodias.

Aunque las condiciones del COVID permitieron su desarrollo, esas comparsas no disponen a día de hoy de sus trajes ni han ensayado sus coreografías, labores que les ocupan varios meses al año, lo que hace imposible que en apenas cinco semanas puedan tener todo listo. Al menos así lo acordaron muchas de ellas en una reciente reunión. Pero el programa pontevedrés incluye otras actividades, como los concursos de Murgas, la recuperación del Carnaval tradicional de Campañó con la Corrida da Rosca, el baile de disfraces para personas mayores, a recreación de la botica de Don Perfecto Feijoo o el concurso de filloas, así como actividades infantiles donde la presencia de estos grandes grupos disfrazados no son tan necesarios. El pasado año, el Concello elaboró una programación alternativa, con exposiciones y otros actos reducidos, que acabó anulando también, aunque el que no faltó fue Ravachol. Eso sí, su presencia fue fugaz, ya que se confinó nada más regresar a Pontevedra.

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