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Faro de Vigo

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Juicio del narcosubmarino: “Yo no sabría qué hacer con 5 paquetes de cocaína, soy albañil”

Uno de los acusados que niega los hechos dice que él actuó con la intención de auxiliar a un amigo “en peligro” y que le pedía ayuda: “Cuando vi que podía ser algo turbio me fui”

Iago Serantes, ayer, durante el intenso interrogatorio. | // RAFA VÁZQUEZ

El juicio por el narcosubmarino hundido con tres mil kilos de cocaína en Aldán entró ayer en una fase clave con las declaraciones de los cuatro acusados que no reconocen los hechos que les imputa el fiscal. Por el momento, el primero en ser interrogado fue Iago Serantes, quien no tuvo inconveniente en responder a las preguntas del Ministerio Público durante casi dos horas y que deberá seguir haciéndolo en la sesión de hoy.

En su interrogatorio, el fiscal trató de buscar las incongruencias en el modo de actuar de Serantes en los días previos a la aparición del submarino. Amigo de la infancia Agustín Álvarez, tripulante del sumergible, reconoció que éste estuvo en contacto con él en los días previos a su llegada con el narcobuque a Aldán, pero Serantes se escudó en su amistad con él y en su interés de prestarle ayuda al encontrarse en peligro para justificar su forma de actuar.

Serantes confirmó la línea de defensa que ya se intuía desde el primer día del juicio. Aseguró que desconocía que su amigo Agustín estuviera inmerso en una operación de narcotráfico a gran escala y que los movimientos que realizó en los días previos y posteriores al hallazgo del semisumergible junto a Yago Rego y los demás implicados fueron para tratar de socorrer a Agustín tras recibir una petición de auxilio del tripulante de la embarcación.

“Soy AGS, necesito ayuda”

Serantes, que se enfrenta a una petición de 13 años y medio de prisión como el resto de los acusados, afirmó que todo este suceso vinculado al narcosubmarino de Aldán se cruzó en su camino el 19 de noviembre de 2019, solo cinco días antes de que fuera descubierto el batiscafo. Asegura que recibió varios mensajes que inicialmente pensó que eran “un timo” ya que procedían de un “número largo” (un teléfono satelital) y desconocido que decían “Soy AGS, necesito ayuda” o “mi vida está en peligro”. Los mensajes se repitieron más tarde, le llegaban a su “móvil de toda la vida” y acabó suponiendo que era Agustín, su mejor amigo, y por el que hacía semanas que estaban preocupados dado que se desconocía su paradero. “Yo soy ignorante de todo eso –dijo refiriéndose al sumergible y al cargamento de droga–, “solo quería ayudar a un amigo”, insistió.

“Yo soy ignorante de todo eso –dijo refiriéndose al sumergible y al cargamento de droga–, “solo quería ayudar a un amigo”, insistió

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Serantes, que vivía en Palma, asegura que tomó un avión a Vigo tras recibir los mensajes pidiendo auxilio del que a día de hoy aún definió como su mejor amigo: Agustín le dijo que necesitaba “una furgoneta” en Vigo y que necesitaba que le ayudase en la “zona en la que veraneaba de niño”, en el entorno de Aldán y Foxos, que reconoce que estuvo inspeccionando el mismo día que llegó a la ciudad olívica. También confirmó que fue al Decathlon a comprar ropa y comida que Agustín le pidió que le llevase para ayudarlo y que necesitaba que fuera para “dos o tres” personas. Incluso reconoció que intentó hacerse con una pequeña embarcación para llevarle “ropa y comida” a Cíes en pleno temporal y a pesar de que no tiene conocimientos marítimos. “Un amigo estaba en peligro”, insistía. Luego acabaron por no hacerlo, dice que recapacitaron y que, en ese punto, tanto él como Iago Rego, quien también viajó desde Lleida para ayudar a Agustín, se dieron cuenta de que “era un disparate” y que “había algo turbio” por lo que deciden dejarlo, marcharse, y él volver a Palma y su amigo a Cataluña.

Reconoció que intentaron hacerse con una pequeña embarcación para llevarle "ropa y comida" a su amigo a la altura de Cíes pero dijo desconocer en qué estaba metido

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El fiscal les preguntó qué había cambiado para que la preocupación por la vida de su amigo hubiera pasado del todo a la nada en cuestión de horas: Él insistió en que entonces ya supusieron que había detrás algo “ilícito”, aunque no sabía el qué. “Nos dimos cuenta que todo era un disparate y nos dijimos, vámonos de aquí”.

Las preguntas del fiscal antidroga Pablo Varela siguieron buscando reventar la lógica de este relato. ¿Por qué no avisaron a la Policía o al 112 si creían que tenían a un amigo en el mar en grave peligro? “No sé por qué, pero no lo hicimos”, indicó.

“No sé por qué, pero no lo hicimos”, contestó al fiscal cuando le preguntó la razón por la que no avisaron a la Policía si creían que la vida de su amigo corría peligro

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El fiscal continuó tirando de los Whatsapp que Serantes se intercambió con su padre incluso cuando ya estaba en Mallorca el sábado y “supuestamente ya se había desentendido de todo”. En aquel momento todavía no había aparecido el submarino. Serantes reconoció que siguió manteniendo contacto con Agustín a bordo del sumergible a pesar de que ya había reconocido que pudiera estar metido en algo “ilegal”, pero negó que fuera para prestarle apoyo o para coordinar ninguna operación de desembarco de la droga. De hecho, atribuye los mensajes en los que le habla a su padre de una “descarga” o de quedarse con “cinco paquetes” a una broma ante las suposiciones que ellos mismos se habían hecho de lo que podía estar haciendo Agustín. Negó que pensara en quedarse con parte de la droga: “Es una locura, yo no sabría qué hacer con cinco paquetes de cocaína en Vigo, soy albañil”, respondió.

¿Quién es el “Negro”?

Tampoco supo explicar al fiscal porque su padre le menciona a un tercero denominado como el “negro” que supuestamente le habría suministrado gasolina al narcosubmarino de Agustín y por qué su progenitor, también acusado, hacía referencia a esta persona si el tripulante del narcosubmarino nunca se lo mencionó a él.

Los acusados escuchan la declaración de Iago Serantes desde el banquillo. RAFA VAZQUEZ

Serantes insistió en que si continuó atendiendo a los mensajes de su amigo no para prestarle apoyo logístico, sino como mucho “por apoyo moral”, porque se encontraba “en peligro” y preocupado por él y su estado e insistió en que nunca supo qué era realmente lo que se traía entre manos Agustín, aunque sí barajó la posibilidad de algo “turbio” , entre ellos una posible descarga de droga, de ahí los mensajes de “broma” con su padre.

Según Agustín le indicó, alguien, unos terceros que lo esperaban, le habían “mentido” y lo habían abandonado a su suerte en la embarcación en la que estaba en medio de un temporal y por eso estaba preocupado por él. Algo que parece que no se va a aclarar en este juicio es que, si este fue un “Plan B” como dice la Guardia Civil para salvar la descarga de cocaína, o si fue simplemente un intento frustrado de rescate de un amigo por parte de un grupo de compañeros de toda la vida, como dice este acusado, es qué organización realmente tendría que haber salido al encuentro del narcosubmarino para recoger la droga y no lo hizo, dejando a los tripulantes en el mar a su suerte.

Niega que ofreciese 20.000 euros por la descarga a otro de los acusados

A preguntas del Ministerio Fiscal, Serantes sí reconoció que él le comunicó a su padre que Rodrigo Hermida (quien fue identificado en Foxos instantes antes de aparecer el narcosubmarino) se iba pasase por casa para recoger la ropa y víveres que habían comprado para Agustín y el resto de tripulantes. Dijo conocer este dato porque se lo dijo el propio Agustín, pero negó que él hubiese ordenado a Rodrigo Hermida que fuera a Foxos a llevarle la ropa a los tripulantes de la embarcación. Esto ocurrió ya el sábado, cuando había decidido, supuestamente, olvidarse del asunto por ser algo “turbio”. “Dale la ropa y que se apañen, nosotros no nos dedicamos a esto”, dijo en uno de los mensajes a su padre recuperados por la Guardia Civil. Serantes también calificó de “mentira” la declaración judicial realizada por Rodrigo Hermida en la que señala que fue Iago Serantes quien le ofreció ir a la playa de Foxos para participar en una “descarga” a cambio de “entre 15.000 y 20.000 euros”. Atribuyó estas “mentiras” de Rodrigo Hermida en sede judicial a una posible oferta de rebaja de pena a cambio de colaboración. El fiscal también le atribuye mensajes en los que indica cómo llegar al punto en el arribó el narcosubmarino: “ya le pasé la ubicación, en el camino de Foxos”. Otro mensaje clave para el fiscal es el que le envió a su padre diciendo: “Cuando paguen te hago un giro para que te vayas de viaje”. Él asegura que le estaba diciendo que le devolvería el dinero que su padre le prestó para volver a Palma pues él ya no tenía tras el viaje que realizó a Vigo.

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