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Santa Clara, patrimonio de los pontevedreses

El Concello y las Clarisas firman la compra del convento | En los próximos días se adecentará el espacio y están programadas visitas al cenobio | La ciudad suma un edificio de 5.417 metros cuadrados y la huerta de 10.000

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El convento de Santa Clara ya es patrimonio de Pontevedra Gustavo Santos

Siempre estuvo ahí, más de siete siglos casi invisible a sus vecinos, y ahora es nuestro. El convento de Santa Clara ya es patrimonio de los pontevedreses, tras la firma en la mañana de ayer de la compraventa del cenobio, que dio paso a la primera visita al nuevo patrimonio público de la ciudad. Fue una jornada de emociones, tanto de las monjas, que no ocultaron su tristeza por dejar la ciudad, como del alcalde, Miguel Fernández Lores, que tampoco disimuló que “nosotros también lloramos” pero de sentimiento, incapaz “de transmitir la importancia que tiene este hito” que supone el paso al erario colectivo del templo levantado a partir de 1271.

Una imagen para el recuerdo: el alcalde abre la puerta del convento de Santa Clara tras la firma de la compra a las Clarisas. Gustavo Santos

Tras el descubrimiento en los jardines exteriores de una placa en la que puede leerse O 1 de decembro de 2021 o Concello de Pontevedra incorpora ao uso público este convento de Santa Clara, el claustro fue escenario del acto en el que el regidor, acompañado del concejal de Urbanismo e Patrimonio Histórico, Xaquín Moreda, la portavoz del gobierno local, Anabel Gulías, y del concejal de Infraestruturas y vicepresidente de la Diputación, César Mosquera, señaló que Pontevedra ve “cumplido un sueño mayoritario” que se hace ahora realidad.

El de ayer fue “día histórico”, recordó el alcalde, en el que empieza una nueva andadura del monasterio, un camino “que vamos a construir entre todos”, desde las autoridades a la sociedad civil

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Fue un día de lluvia, cuando la tradición secular de Pontevedra era invocar a Santa Clara, a la que se ofrendaban huevos, para garantizar el buen tiempo, por ejemplo en los días de bodas y bautizos. El alcalde preguntó a la abadesa por el significado del mal tiempo “y me dijo que claramente era porque Santa Clara estaba llorando de pena”, explicó, tras 750 años de presencia de la congregación en la ciudad.

Ha sido, recordó “una presencia siempre discreta” desde que en el siglo XIII iniciaron la construcción de su convento en las entonces afueras de la ciudad. Pasaron los años y el convento “vio como se construía la muralla”, también su derribo, el esplendor de la Boa Vila en el siglo XVI y su declive, hasta este “día histórico”, recordó, en el que empieza una nueva historia del cenobio “que vamos a construir entre todos”, desde las autoridades a la sociedad civil.

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El convento de Santa Clara muestra sus tesoros a los pontevedreses Faro de Vigo

Es la mayor operación urbanística de los siglos XX y XXI, “solo comparable”, subrayó el regidor, a la construcción de la Alameda en el XIX, un hito llamado a transformar un espacio urbano especialmente colmatado del centro de la ciudad

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Se trata de la mayor operación urbanística de los siglos XX y XXI, “solo comparable”, subrayó el regidor, a la construcción de la Alameda en el XIX, un hito llamado a transformar un espacio urbano especialmente colmatado del centro de la ciudad, ya que además del edificio suma 10.000 metros cuadrados de espacios verdes, entre la huerta, jardines o viñedos, llamados a ser el nuevo pulmón en el centro.

En los próximos días, el Concello desarrollará una intensa programación para dar a conocer el convento. Se adecentará el espacio, se invitará a la corporación a recorrerlo y están previstas jornadas de puertas abiertas este mismo mes que posibilitarán un primer acercamiento como el que vivieron ayer los informadores convocados a la primera de las visitas al cenobio.

En los próximos días el Concello desarrollará una intensa programación para dar a conocer el convento. Se adecentará el espacio, se invitará a la corporación a recorrerlo y están previstas jornadas de puertas abiertas este mismo mes

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Sin disponer por el momento de planos, la visita a los más de 5.400 metros de superficie edificada fue una sucesión de sorpresas: celdas lúgubres, zonas de trabajo, coro, lavanderías, refectorio... O la espectacular huerta que ya forma parte del rico patrimonio de los pontevedreses.

Sorprende el nuevo aspecto de la iglesia de Santa Clara, de la que la congregación de las Clarisas ha retirado la totalidad de las imágenes. Los retablos permanecen en depósito durante 4 años y la orden decidirá posteriormente si los traslada, siempre con autorización de Patrimonio, o los mantiene en su emplazamiento original.

La fuente, muy parecida a la de A Ferrería, sin la imagen de Santa Clara que la coronaba/ Gustavo Santos

Las Clarisas establecieron dos premisas para la venta: que ni el archivo ni las imágenes de Santa Clara seguirían en Pontevedra. Así, se retiró la imagen de la iglesia y también la talla de Santa Clara que coronaba la fuente en el interior del convento, ahora desmochada después de que la orden trasladase la talla de piedra de la santa.

El órgano barroco, que se quedará en depósito en Pontevedra al menos los próximos 4 años GUSTAVO SANTOS

Entre los bienes muebles de las Clarisas que continuarán en Pontevedra figura el órgano barroco ubicado en el coro alto del templo. El instrumento está perfectamente operativo y el Concello ha consultado a especialistas que le recomendaron la puesta a punto del órgano y que “sea tocado a diario” para garantizar su óptimo mantenimiento.

El alcalde saluda a las Clarisas en la firma. A la derecha: la abadesa, Victoriana Jorde. Gustavo Santos

"Estamos tristes, pero queda en buenas manos"

“Desde el hondo pesar que nos asiste a las Hermanas de la Orden de Santa Clara y lamentando de corazón no poder mantener abierto el convento, se ha decidido acordar la venta al Concello de Pontevedra, al que agradecemos que pueda hacerse cargo del mismo y ponerlo a disposición de todos los pontevedreses, evitando así que su falta de uso y destino acabe perjudicando a sus viejos muros, y esperando que el carisma de nuestra fundadora Santa Clara de vivir en fraternidad el espíritu de pobreza y alegría, del que han venido dando testimonio nuestras Hermanas de Pontevedra a lo largo de estos siglos, se mantenga por siempre en el recuerdo de los pontevedreses”.

Las Clarisas agradecen que el convento pueda ser rehabilitado y piden que perdure su recuerdo de fraternidad, pobreza y alegría

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Victoriana Jorde Herrero, la última abadesa de Santa Clara, se despide así en la comunicación de las Clasisas sobre la venta de Santa Clara, un monasterio que perdió su estatus de autonomía en 2015 y, ante la imposibilidad de recuperar su ocupación, fue suprimido en mayo de 2018.

Se pone así fin con la autorización del Vaticano a una andadura que arrancó en el siglo XIII. La venta (una operación de 3,2 millones de euros, a mayores de los bienes en depósito) busca que el cenobio “pueda ser rehabilitado y puesto al servicio de la muy amada ciudad de Pontevedra, y a fin de devolver a la misma el cariño y dedicación que siempre han tenido los pontevedreses a las Hermanas Clarisas”, recuerda la abadesa.

Las monjas retiraron sus últimos bienes hace escasos días. También se llevaron fruta de la huerta oculta durante siglos a las miradas de los vecinos. Al despedirse, la abadesa recuerda que fueron las donaciones de la aristócrata pontevedresa Mayor Pérez las que pusieron en marcha un convento cuya historia “y la de sus moradoras se halla indisolublemente vinculada a la ciudad de Pontevedra, de la que en varias ocasiones tuvieron que irse, regresando en todas ellas”, en alusión a episodios bélicos como la batalla de Rande, la invasión inglesa de la ciudad o la Guerra de Independencia, en los que las monjas se vieron obligadas a refugiarse en otras ciudades.

FARO se adentra en el huerto de Santa Clara S. REGUEIRA / P. PEDRIDO

Durante todos estos siglos, subraya Victoriana Jorde, la orden ha estado tan vinculada a la Boa Vila que cuando había mal tiempo que afectaban a las cosechas “el Ayuntamiento convocaba a la población para sacar en procesión a la patrona”, la Virgen de la O, hasta Santa Clara. También destaca que en el altar de los Desamparados, ahora ya sin imágenes tras la retirada de las tallas, se ofrendaron las banderas donadas por el coronel Morillo tras la batalla de Pontesampaio en 1809.

Las Clarisas piden a los pontevedreses que conserven su espíritu de su fundadora de fraternidad, pobreza y alegría. Al agradecerles la venta, el alcalde reconoció que “están tristes, pero el convento queda en buenas manos”.

También han establecido limitaciones al tipo de actos a celebrar en el templo, mientras el Concello piensa en futuros usos del cenobio, a la cabeza su probable conversión en la nueva sede del Museo, todavía por decidir.

Es un momento agridulce”, reconoció el abogado de las Clarisas, ya que supone cerrar siglos de historia y religiosidad, “pero tienes la satisfacción de que ha sido recibido por la ciudadanía de Pontevedra, y siempre agradeciéndole su íntima relación con Santa Clara”. Ayer, la abadesa decía que “el cielo está llorando porque nos vamos de Pontevedra, pero no por eso dejamos de tener a esta ciudad en el corazón”.

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