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Buenaventura Aparicio | Autor de “Lo que no vimos en los petroglifos galaicos”

“Los petroglifos nos hablan, queda mucho por saber, pero ya nos están hablando”

El antropólogo reclama un nuevo enfoque multidisciplinar para estudiar el arte rupestre

Buenaventura Aparicio con su último libro, ayer, en las Palmeras. | // RAFA VÁZQUEZ

El Espazo Nemonon fue escenario de la presentación de la nueva obra de Buenaventura Aparicio, “Lo que no vimos en los petroglifos galaicos”, un acto en el que el autor estuvo acompañado por el arquitecto Mauro Lomba, el arqueólogo Antonio de la Peña y el antropólogo Rafael Quintía y que fue una oportunidad para aproximarnos a las nuevas investigaciones sobre el arte rupestre atlántico.

–¿Qué propone al lector en este nuevo trabajo?

–El libro rompe una serie de tópicos sobre los petroglifos que muchas veces se dicen sin cuestionar, principios que se repiten una y otra vez pero sin ese cuestionamiento. Y es necesario aplicar, creo yo, aplicar nuevos puntos de vista. Por ejemplo, tradicionalmente, desde el principio, el estudio de los petroglifos galaicos se hizo con un punto de vista exclusivamente arqueológico. Los arqueólogos fueron los que estudiaron estos grabados en las piedras y la arqueología hace un estudio eminentemente descriptivo, pero por ejemplo profundiza muy poco en la interpretación. Creo que si no adoptamos un nuevo enfoque multidisciplinar en el análisis de los petroglifos estamos cayendo en un reduccionismo que puede suponer muchas limitaciones.

–¿Podemos avanzar en la interpretación?

–Se puede, pero es necesario que se incorporen al estudio disciplinas como la antropología, la etnografía y la simbología. Sin ese estudio multidisciplinar, va a ser muy difícil avanzar en la interpretación.

–En la obra incide en la importancia de los petroglifos geométricos…

–Respetando por supuesto todas las opiniones sobre nuevas hipótesis, porque el de los petroglifos no es un mundo de certezas, nosotros cuestionamos un tabú que hay, que es que los petroglifos, concretamente los motivos geométricos, círculos, cazoletas, espirales etc, cuando están situados en un panel, mezclados a modo de entresijo, se ha dicho que eran ininteligibles, que no se puede penetrar en su significado, pero creemos que eso es discutible. Quizás no podamos llegar con el tiempo, porque se avanza poco a poco, a interpretar todos los motivos geométricos, pero a la gran parte de ellos sí.

–¿Cómo podríamos interpretar las obras de una cultura de la que desconocemos su lenguaje simbólico?

–Porque nosotros somos Sapiens, y los que realizaron esos grabados también lo eran como nosotros, es un arte que se hizo hace 4.000 años, que en la evolución de la humanidad es anteayer. Entonces creo que sí, que estamos en condiciones, con tiempo, estudios comparados y ciencia, de penetrar en el significado de la mayoría de esos motivos.

–Se tiende a apuntar a los motivos geométricos como marcas de propiedad, señales etc

–Los petroglifos hay que estudiarlos en su contexto, en el tiempo en el que se realizan. Cuando los estudiamos vemos un doble discurso: por un lado hay escenas naturalistas, de caza, equitación, paneles con representación de armas. Ahí claramente se puede ver un tema propagandístico, legitimador de ciertas elites que ya existían en ese momento. Y por otra parte están los dibujos geométricos en los que hay más dudas. Pero creo que es un simplismo considerar estos motivos geométricos, que aparecen en miles y miles piedras desde Noruega hasta Portugal, simplemente como marcas o señales de propiedad, o señalizadoras de caminos. Para mi tanta insistencia, porque son combinaciones que se repiten, insisto, miles de veces, tiene que tener otro carácter, que yo encuadro en el marco ritual.

–Estos motivos son los predominantes en Galicia…

–Más del 80% de las piedras tienen motivos geométricos. Los otros, motivos de caza, ciervos, armas, etc, son muy llamativos pero muy minoritarios en relación a los otros. Insisto en la necesidad de poner el ojo en los motivos geométricos, si hay tantos en todas las riberas del Atlántico es por algo y hay que insistir en la investigación. Por lo que respecta a las representaciones del ciervo, pasa una cosa curiosa: se limitan a una zona costera entre O Barbanza y el Baixo Miño, con unas penetraciones muy pequeñas al interior, a poco más de 50 kilómetros de la costa a través de los ríos. Y nadie cuestiona que haya diferencias entre la Galicia interior y costera en aspectos botánicos, zoológicos, edafológicos etc que impidiesen que existieran ciervos, igual que en las Islas Británicas no hay representaciones de ciervos, así que tiene que haber algo, una característica de índole cultural o social, que hace que el arte rupestre de la Galicia costera sea diferente en creencias a la del interior. Hay que estudiarlo, a lo mejor no había una unidad entre cultos en esa época en Galicia.

–¿Cómo eran las sociedades que labraron los petroglifos?

–Los petroglifos nos hablan, nos dicen mucho, nos queda mucho por saber, pero ya nos están hablando. Y para ello hay que situarlos en su contexto: cuando se hacen los petroglifos es la época que coincide con la invención y difusión de la metalurgia, que fue un invento con una repercusión enorme. Crea nuevas sociedades porque se desatan los contactos y el comercio. Así que una cuestión fundamental es que por primera vez en la historia Galicia se integra en un espacio con rasgos culturales y creencias compartidas, las riberas del Atlántico desde Noruega a Portugal, por eso encontramos un aire de familia, cierta semejanza en motivos rupestres.

Una nueva tesis: los motivos geométricos representan a la mujer, ausente en las escenas de caza o armas

–Recuerda que en ese momento se produce una gran transformación en estas culturas…

–Estamos hablando entre el año 2.000 y 1.500 antes de Cristo. En ese momento se produce un avance económico muy grande que repercutirá en una nueva articulación social nueva de las comunidades atlánticas. Por una parte se conforman elites con una gran potencia. Lo comunitario, que era la característica del periodo anterior del megalitismo, pierde terreno. Lo vemos en los enterramientos, que pasan a ser individuales y con objetos de plata que indican estatus etc. Y por otra parte, cuando hay riqueza y excedentes aparecen tensiones, enfrentamientos y disputas territoriales. Lo vemos en la importancia que se le da a las armas, que son elementos de prestigio de esas elites.

–¿También cambia su religión?

–Hay un nuevo paradigma religioso. En el periodo megalítico se basaba en el culto a los ancestros, los antepasados, los muertos. Ahora lo que constatamos es una exaltación de los vivos, de las elites, de los linajes. Y todo eso lo vemos en las piedras con reproducciones de actividades de prestigio como la caza o las armas, como elemento propagandístico. Y, en paralelo, también hay una ideología patriarcal mucho más acentuada, y si hay una ideología patriarcal el ojo va a estar puesto, más que en las divinidades telúricas, las celestes, lo solar va a cobrar importancia. Es una época en la que se ve el dominio social del varón, que aparece en las escenas de caza.

–¿Y las mujeres?

–Es una pregunta que no se ha hecho nadie: ¿y la mujer? ¿Dónde está la mujer? ¿Es posible una concepción del mundo sin el elemento femenino? Yo creo que no, así que la mujer tiene que estar representada. Si no la vemos en los motivos naturalistas como la caza o las armas tiene que estar representada por algún elemento geométrico. Yo aporto la tesis, solo tesis porque certezas absolutas no las hay, de que puede estar precisamente por las combinaciones circulares como elemento de regeneración y de vida.

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