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Faro de Vigo

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Celestino Viéitez | Periodista

“Barajan rodar una película histórica sobre el buque Santa Isabel”

“No es raro, porque la historia de este hundimiento no se queda a la zaga del Titánic”

Celestino Viéitez ante una maqueta del buque Santa Isabel. | // M.M. F. Martínez

En la madrugada del 2 de enero de 1921, el vapor Santa Isabel se hundía ante la isla de Sálvora, dejando tras de sí 213 vidas, de las 269 personas que viajaban a bordo. El periodista Celestino Viéitez, que ha investigado la historia de este naufragio, ofreció ayer una conferencia en el Centro Cultural Xaime Illa de Poio.

– ¿Un siglo después de su hundimiento, el Santa Isabel sigue proporcionando historias?

– El Santa Isabel es completamente sorpresivo, está lleno de historias. El relato del Santa Isabel no se puede ceñir solo al momento en que se hunde, sino que después de su hundimiento fue noticia durante mucho tiempo. Es decir, no fue un hundimiento cualquiera, fue un suceso que tuvo repercusiones de todo tipo.

– ¿Cuál de esas sorpresas revela en la conferencia de hoy?

– Lo más relevante que pongo hoy en valor, estando en Poio, es que en el hundimiento falleció un vecino de Combarro que trabajaba de palero en el buque. Palero era el que suministraba carbón a las calderas. Este hombre se llamaba Agustín González González. Encontramos esta información en el Juzgado de Paz de Poio, donde está el asentamiento de la defunción. Estaba casado con María Martínez, con 39 años de edad, y dejó varios hijos, como Benita de 18 años, Rosa de 15 años, Dolores de 13, Agustina de 12 y Ciprián de 7 años. En mi libro “Trasatlántico Santa Isabel. El Titánic de las costas españolas” aparece la reseña, una fotografía de este hombre y también se transcribió su hoja de defunción. De la provincia de Pontevedra murieron dos vecinos, uno de Mos y este vecino de Combarro.

– ¿Qué otras historias aporta la investigación sobre el Santa Isabel?

– Muchísimas. La de las heroínas de Sálvora es la más conocida, pero también se cuenta que tuvo que ir a declarar el ministro de Fomento; que una persona que se dedicaba a pedir fondos fraudulentamente para las víctimas disparó contra un juez en Bilbao, que le descubre y que por ello le pegó dos tiros, aunque sin alcanzarlo. Hay también una persona que se hace pasar por fallecida para cobrar las tres mil pesetas que daban como indemnización, que era el seguro del emigrante. Esta persona trataba de cobrar esas tres mil pesetas haciendo trampas y esto motivó un retraso en los pagos de casi 8 años. Hay otro afectado en el barco que aunque se le están muriendo dos hermanas tuvo tiempo para robarle al capitán la cartera y un reloj de oro. O sea, que el Santa Isabel está lleno de sorpresas, por donde menos te lo esperas salta la liebre. Hay cincuenta mil historias relacionadas con su hundimiento.

– El buque se hundió tras chocar con unas rocas. ¿Cree que el siniestro se debió a un error humano? ¿Pudo haberse evitado?

– Era una noche muy difícil, con olas de 5 a 7 metros. No era fácil el manejo, hay que ponerse en la circunstancia y en la época. El desvío que tuvo el buque en la entrada a la ría de Arousa fue escasísimo. Si se hubiera desviado solo unos metros más no tocaría contra la roca, se hubieran salvado todos, pero tuvieron mala suerte. El Santa Isabel era en realidad un barco gafe, un barco que ya en su estreno tuvo problemas, que en la costa de Valencia le fallaron los motores, después una ola barrió la cubierta y desaparecieron tres personas, que murieron ahogadas. Dos años antes estuvo a punto de chocar con una mina a la altura de Lisboa, es decir, el hundimiento fue un drama, pero realmente este barco estaba gafado. Las circunstancias que rodearon al Santa Isabel se salen fuera de lo normal. De hecho, en la actualidad hay un guionista trabajando en una nueva película y un productor está interesado en la historia. Barajan rodar la segunda película sobre el trasatlántico Santa Isabel. Una película histórica, porque la que hizo Paula Cons es una película novelada, mientras que la que se quiere iniciar ahora sería de corte histórico. Y no es raro, porque la historia del Santa Isabel no se queda a la zaga del Titánic. Ya verás que a lo largo de los años seguirá dando sorpresas.

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