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Así se ejerce la violencia vicaria: Desde agresiones a amenazas veladas a desatenciones a los menores

Los maltratadores usan múltiples formas para seguir dañando a las víctimas a través de sus hijos, según el CIM - En Pontevedra hay cerca de medio millar de madres víctimas de violencia de género con menores a su cargo

Pancarta desplegada este 25-N en el Concello de Pontevedra que incide en la violencia vicaria. | // G. SANTOS Rafa Vázquez

“Vouche dar onde máis doe”. Este es el lema elegido este año por el Concello de Pontevedra para reivindicar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Sobre la Mujer que se celebra hoy. Un lema que pone su énfasis en la necesidad de actuar contra la conocida como violencia vicaria, que es la ejercida por los maltratadores contra sus hijas e hijos (o cualquier otra persona a la que ama la mujer, como familiares) para causar daño a la víctima. Una violencia de la que, en la mayor parte de las ocasiones, solo se observa la punta del iceberg con los casos más extremos, pero que provoca que en la provincia de Pontevedra miles de mujeres vivan con el temor de que sus hijas e hijos puedan sufrir algún daño a manos de sus parejas o exparejas.

Según los datos del sistema VioGen, a 31 de octubre había en Pontevedra un total de 1.253 casos activos con mujeres víctimas de violencia de género: De todas ellas, en 471 casos se trata de madres con menores a su cargo y hay 18 casos en los que los agentes policiales encargados de evaluar la situación, confirmaron que existe un riesgo medio o alto de que el agresor pueda atentar contra la integridad de los menores. Pero es que, además, hay otros 87 en los que aprecian que los menores están en situación de “vulnerabilidad”, respecto al maltratador.

Datos aparte, desde el CIM de Pontevedra, su directora, Rosa Campos, advierte de que la mayor parte de toda la problemática derivada de la violencia vicaria no se ve, permanece oculta. “A día de hoy, lo cierto es que la práctica totalidad de los maltratadores siguen pudiendo ver y llevarse a sus hijas e hijos”, explica. “Es en esas visitas en las que una parte de los maltratadores encuentran la única forma de continuar ejerciendo la violencia y control sobre las mujeres a través de los menores”, añade. Lo hacen desde los casos más extremos: como el maltrato físico o incluso en los casos de asesinato que han salido a la luz; hasta otras fórmulas más subrepticias, que pueden pasar más o menos ocultas para el resto de la sociedad, salvo para la víctima, que son más habituales y provoca que se viva en un clima de amenaza y temor constante.

“Utilizan múltiples maneras”, explica Rosa Campos que se ha ido encontrando con múltiples ejemplos en el CIM, “desde el maltrato físico o psicológico al niño como desatenciones al menor”. Por ejemplo, una intolerancia alimentaria del menor puede ser usada como arma para seguir haciendo daño a la mujer, además del trastorno físico que se le provoca a los pequeños que “padecen también este daño y tienen que vivir en este clima de violencia”.

"No respetar una intolerancia alimentario puede ser una forma de violencia utilizando a los menores"

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No respetar aposta la dieta o intolerancias de forma que el niño acabe con una gastrointeritis o un ingreso hospitalario es algo que Campos ya ha visto en más de una ocasión. “Pero muchas de las víctimas nos acaban preguntando, y ¿cómo denuncio esto?, “¿Me presento ante el juez o en la Comisaría diciendo que le ha dado de comer pizza?, no me harían ni caso”, explica la directora del CIM.

Las órdenes de protección o alejamiento no impiden que los maltratadores sigan viendo o llevándose a sus hijos

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Las amenazas (a veces directas y otras veces veladas) cada vez que el padre se lleva al menor o menores son otra de las formas de violencia vicaria con la que tienen que lidiar estas madres cada vez que deben dejar ir a sus hijos con sus maltratadores. La realidad, según explica Rosa Campos, es que actualmente es muy excepcional que la orden de alejamiento o protección del maltratador hacia su víctima incluya también a los menores. “Tampoco sucede que se retire la patria potestad”, dice, “yo, al menos no he visto ningún caso”. Así que el maltratador sigue disponiendo de un régimen de visitas o custodia hacia los menores que la madre se ve obligada a cumplir, con el temor a lo que pueda ocurrir.

“Hay víctimas que prefieren no presentar denuncia y aguantar por miedo a que no pueda proteger a sus hijos”

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Esta problemática tiene además un doble filo. No solo afecta a las mujeres que logran denunciar o en el que el caso de maltrato ya salió a la luz, sino que la violencia vicaria atenaza a muchas mujeres maltratadas precisamente porque este es su principal miedo. “Hay víctimas que prefieren no presentar denuncia y seguir aguantando los malos tratos por miedo a que posteriormente no pueda proteger a sus hijos” del maltratador.

Cambios legales

La directora del CIM considera que se está avanzando en esta área, porque los jueces y fiscales tienen cada vez más formación y son capaces de detectar estos casos con mayor frecuencia, “pero aún queda un largo camino por recorrer”. Los últimos cambios con respecto a las visitas de los menores en el Código Penal y el Código Civil van también en esta línea pero hay que esperar a ver como se plasman en una realidad que, actualmente, mantiene a miles de mujeres atemorizadas y a sus hijas e hijos padeciendo la violencia o viviendo en un clima marcado por ella.

“Lo triste es que tenemos que dar a los menores estrategias para lidiar con esto”

Con la violencia vicaria, además de la mujer, los niños y niñas también se convierten en víctimas. Desde el CIM, Rosa Campos explican que muchas veces, cuando se producen estas situaciones, son los propios menores los que se ponen alerta cuando se tienen que ir en régimen de visita o custodia con sus padres. “Saben que se van a producir esas situaciones y por eso no quieren ir”. Sin embargo, las madres y los propios menores se ven obligados a ello. “Lo triste –explica Rosa Campos– es que lo que hacemos es dar al menor claves par lidiar con esa violencia”, algo que para ella es descorazonador, pues resulta que vas a asumir que el niño o niña va a vivir probablemente esa situación de violencia y lo mejor que se puede hacer es prepararlo para afrontarla. En este sentido, insiste en que las últimas reformas legales van precisamente por este camino, no solo para alcanzar el mayor grado de protección de la víctima de violencia de género, sino también de sus hijos, pero falta ver como estos cambios legales se plasman en la realidad actual.

El CIM atendió un 10% más de víctimas

El Centro de Información á Muller del Concello de Pontevedra atendió el año pasado a 253 víctimas de violencia de género, lo que supuso un incremento de un 10% respecto al año anterior. En un año que estuvo marcado por la pandemia, la mayoría de las consultas fueron relativas a atención psicológica, con un total de 894 (una cifra que no es equiparable al número de víctimas atendidas, ya que una misma mujer puede generar varias consultas). También se realizaron 171 consultas relativas a asesoramiento jurídico y otras 64 relativas a la información sobre recursos disponibles para las víctimas de violencia de género.

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