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Tres de cada diez afiliados a la Seguridad Social trabajan en el comercio y en el ámbito sanitario

Tramo peatonal de la calle Benito Corbal, la “milla de oro” del comercio local. Gustavo Santos

El municipio de Pontevedra ronda las 30.000 afiliaciones a la Seguridad Social, según el último balance del Instituto Galego de Estatística (IGE), publicado ayer y que recoge los datos hasta el final de septiembre pasado. Se trata de la cifra más alta de la década, ya que supone un 12% más que hace diez años. También mejora los datos de hace un año, con un 2% de incremento y se sitúa asimismo por encima de las altas existentes justo antes del inicio de la pandemia del COVID, en marzo de 2020.

El balance del IGE detalla el número de afiliados en alta laboral que residen en el municipio, no las personas que trabajan en él, vivan donde vivan. En este segundo caso, el Ministerio de la Seguridad Social sitúa esa cifra en el entorno de los 40.000 trabajadores. Además, existen otros regímenes de afiliación de los trabajadores, especialmente en empleos públicos o vinculados a Defensa.

Además de recoger el número de afiliados, el estudio de Estatística también detalla los sectores en los que se producen esas altas. Y en este apartado llama la atención que el comercio, la sanidad y la industria suponen el 40% del total, con cerca de 12.000 afiliados en conjunto.

El sector comercial de la ciudad ocupa a unas 5.400 personas en la ciudad y se erige (con un 18% del total de los afiliados) en el sector con más censo de trabajadores. En segundo lugar aparece lo que el IGE denomina “actividades sanitarias y de servicios sociales”, con algo más de 3.700 afiliados, es decir, el 12% del global. De este modo, tres de cada diez afiliados en el municipio tienen su alta laboral en alguno de estos dos sectores.

La industria ocupa el tercer puesto, con el 8% del conjunto y algo menos de tres mil trabajadores. Ese apartado, según Estatística, incluye actividades como la extracción y fabricación de productos minerales, la industria agroalimentaria, la madera, el papel y los muebles, la metalurgia, productos electrónicos y maquinaria, y la fabricación de material de transportes y grandes reparaciones industriales.

El balance sitúa las actividades relacionadas con la energía, el suministro de agua y la gestión de residuos urbanos como un apartado distinto al de la industria, con algo más de doscientos trabajadores, si bien podría equipararse, con lo que el cómputo global aumentaría.

Con estos cinco capítulos, se supera el 40% de todo el empleo que está dado de alta en la Seguridad Social en el municipio. El resto se completa con la construcción y con el sector servicios en su concepto más amplio, desde la hostelería hasta los trabajadores públicos, pasando por profesiones liberales.

Un apartado que el IGE denomina “administración pública y defensa: seguridad social obligatoria” se convierte en el siguiente nicho de empleo en la ciudad, con unos 2.500 trabajadores, por delante del sector de la hostelería, que supera ligeramente los 2.200 afiliados, lo que supone el 7% del total.

La construcción, tanto en el capítulo de obra pública como privada, la edificación y las rehabilitaciones, da trabajo a algo más de 2.000 personas en la ciudad, medio millar menos que hace una década, mientras que la educación se sitúa ligeramente por debajo de esa barrera de los dos mil puestos de trabajo.

La relación se completa con la agricultura, ganadería y pesca, con unas 550 altas en la Seguridad Social; transporte y almacenamiento (alrededor de 1.200); información y comunicaciones (seiscientos); actividades financieras, de seguros e inmobiliarias (ochocientos); los que realizan trabajos profesionales, científicos y técnicos (1.800); los trabajadores de servicios administrativos y auxiliares (también en torno a los 1.800); el sector artístico, recreativo y de entretenimiento, con más de 1.500 empleados; y lo que el IGE denomina “actividades de los hogares como productores de bienes y servicios para uso propio”, con un millar de afiliados. Hay un centenar más de altas en las que “no consta” el sector.

La tasa de paro frente al desempleo registrado

El IGE publicó ayer la Encuesta de Población Activa (EPA), que sitúa la tasa de paro en la ciudad en el 15,6%, la más alta de las ciudades gallegas y más elevada que tres meses atrás y similar, por ejemplo, a la de finales de 2019. Es una evolución que contrasta con la tendencia a la baja del desempleo registrado desde hace meses. De hecho, el propio IGE aclara en su balance que “los resultados por ciudades deben tomarse con precaución porque pueden estar afectados por elevados errores de muestreo” al basarse en muy pocas encuestas. Por otra parte, los sindicatos advierten de la “fuerte caída del empleo” en sectores como la industria y la construcción en el último año, y ven “imprescindible” la derogación de la reforma laboral para crear puestos de trabajo “dignos y de calidad”. La encuesta de población activa (EPA) del tercer trimestre recoge un aumento de contratos temporales y a tiempo parcial, según denuncia la CIG, por lo que denuncia empleo “peor pagado”.

Menos del 10% tiene menos de treinta años y un tercio supera los cincuenta

El estudio del IGE también analiza las franjas de edad donde se registran más altas, así como el reparto por sexo. En este último caso, las mujeres se sitúan ligeramente por encima de la población masculina, con 15.00 afiliadas frente a 14.400 hombres, aproximadamente. La población entre 45 y 49 años es la más numerosa en las franjas de cinco a cinco años (sobre 2.500 personas), pero comparando horquillas más amplias, un tercio de todos los afiliados en la ciudad tiene más de cincuenta años, mientras que apenas el 10% del total (en torno a tres mil trabajadores) tiene menos de treinta. Esta franja es la única en la que hay más hombres que mujeres afiliados (1.600 frente a 1.400), ya que en la horquilla de más de cincuenta años hay 400 mujeres más que hombres y en el espacio intermedio (de 30 a 49 años) el reparto es más equilibrado, aunque también favorable a la población femenina, con 8.100 afiliadas frente a 7.700 altas masculinas.

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