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Montecelo, sin ingresos COVID un año después, pero los médicos avisan: “el virus continúa ahí”

La última vez en la que el área no tuvo ingresados fue en agosto de 2020. Los casos activos se mantienen en 60

Una trabajadora en la Unidad de Críticos del Hospital Montecelo. | // FDV

Por primera vez desde mediados de agosto del año 2020, en el que se declaró la pandemia, el área sanitaria de Pontevedra y O Salnés se ha quedado sin hospitalizados por COVID. Son algo más de un año y dos meses durante los cuales siempre ha habido algún ingresado por complicaciones con la enfermedad, aunque solo fuese uno, como ha ocurrido estos últimos diez días de noviembre en el Hospital Montecelo, con un paciente en la Unidad de Cuidados Críticos, la UCI.

Esta última etapa, la más favorable desde que el coronavirus irrumpió en el área sanitaria, ha venido precedida por otros diez días en octubre en los que había solamente dos hospitalizados: uno en planta y otro en críticos.

Sin embargo, y pese a todo, los profesionales médicos del Complexo Hospitalario de Pontevedra (CHOP) siguen pidiendo prudencia y evitan celebraciones porque, y aunque la frase ya la hayamos escuchado hasta la saciedad en el ámbito sanitario, “el virus está ahí”. De hecho, actualmente el área sanitaria está experimentando un ligero ascenso en casos activos y, aunque continúa en una cifra baja, ya ha subido hasta los 60.

“Lo que he podido aprender durante toda la pandemia es que hay que ser muy prudente porque es un virus peligroso”

Marina Varela - Jefa de Anestesiología y Reanimación en el CHOP

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En general hay que destacar que la presión hospitalaria ha sido mucho más benigna en la quinta ola, pese a que tuvo su pico más alto de casos activos el pasado verano: se superaron los 3.000. Pero incluso en esos días de tantos contagios la cifra de ingresados fue de un máximo de 50.

Basta con echar la vista atrás para comprobar que mucho más dura fue la situación en febrero de este año, un mes que comenzó con 162 personas hospitalizadas. Tampoco el número de infectados diagnosticados era bajo entonces: cerca de 2.500.

El primer fallecido por COVID en el área sanitaria se produjo a finales de enero de 2020. A día de hoy son ya 205, la mayoría personas de avanzada edad y “con patologías previas”, tal y como informa el Sergas.

Desde que se declaró la pandemia, se han contagiado con el virus en Pontevedra y O Salnés 21.503 personas, de las cuales se curaron 21.239. El resto es la cifra resultante de los enfermos activos y los fallecidos.

La repercusión de la vacuna

“Nosotros ya llevamos desde agosto sin pacientes COVID”, destaca la doctora Marina Varela, jefa del servicio de Anestesiología y Reanimación, uno de los pilares fundamentales en el tratamiento de pacientes infectados junto con los de Neumología, Medicina Interna y Medicina Preventiva, entre otros.

“En toda Galicia ya solo quedan cuatro pacientes en cuidados intensivos: uno en A Coruña, uno en Ferrol, uno en Santiago y otro en Lugo”, explica.

“Yo no celebraría nada todavía, hay que ser muy prudentes, el virus está ahí, sigue existiendo, lo que pasa es que estamos vacunados y la repercusión del virus es menor”, subraya.

Recuerda que hay que tener mucha precaución y seguir las medidas preventivas: “Galicia está muy bien, en comparación incluso con Europa, pero hay que mantener esta situación, la pandemia no ha terminado todavía”.

Respecto al último repunte en el número de casos activos, matiza que “eso siempre ocurre cuando se relajan las medidas, de uso de mascarilla, aforos...”

“Lo que he podido aprender durante toda la pandemia es que hay que ser muy prudente porque es un virus peligroso”, añade.

En este sentido, indica que esta última ola, así como la anterior, se caracterizó porque los hospitalizados eran de menor edad que durante las primeras. “Esto se debe a que la gente vacunada ya estaba protegida, mientras que la mayoría de los que ingresaron o no lo estaban o solo les había dado tiempo a recibir una dosis, es decir, que no estaban con la pauta completa”, dice.

“En la primera ola los hospitalizados eran mayores, pero en las siguientes, sobre todo a partir de la tercera, la edad media bajó, aunque siguieron ingresando mayores también”.

En cuanto a la sintomatología era similar: fundamentalmente problemas respiratorios.

Pendientes de la gripe

Este otoño marcará la evolución de la pandemia, que coincidirá en el tiempo con la temporada de gripe.

“La gripe siempre nos preocupa porque es una patología característica de los meses de invierno que afecta a un porcentaje de población sobre todo más frágil”, reconoce la doctora Varela.

Meses para aprovechar la recuperación de la actividad quirúrgica no urgente que se paralizó por la pandemia

El Complexo Hospitalario de Pontevedra, CHOP, lleva desde el mes de septiembre en una carrera contrarreloj en lo que a la reactivación quirúrgica se refiere. “Es un momento de muchísimo trabajo”, reconoce la doctora Varela, jefa de Anestesiología y Reanimación. Se están priorizando los casos más urgentes, aunque durante toda la pandemia los prioritarios pasaron igual por quirófano, así como los pacientes oncológicos que así lo necesitaron y de cardiología. En cualquier caso, se respeta la lista de espera. “Ya casi veo la quinta ola del COVID como finalizada, la asocio con el verano, mientras que este nuevo curso ya supone la reactivación de toda la actividad en todos los sentidos, incluso la quirúrgica. Es una vuelta a la normalidad de convivencia con el virus y control para que no haya repuntes”, resume Marina Varela. En los momentos más duros de la pandemia, cuando tuvo lugar el confinamiento más estricto, la actividad quirúrgica se redujo a un tercio de la habitual, estando operativos tan solo dos de los quirófanos de Montecelo en marzo de 2020 para cirugía urgente y no demorable . Desde septiembre hay actividad en los once quirófanos del hospital de referencia pontevedrés, incluso en el específico de la Unidad del Dolor, a la que acuden pacientes crónicos. A mayores, Montecelo cuenta con otro para colocación de marcapasos.

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