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Los comedores escolares de la Fanpa pierden dos de cada diez usuarios desde la pandemia

Alrededor de 900 niños hacen uso de los servicios en los 24 colegios colaboradores de Pontevedra y Marín. Además de los menús ordinarios, se ofrecen otros once para menores celíacos, alérgicos y otras singularidades

Una trabajadora sirve a escolares en el CEIP Álvarez Limeses de Pontevedra. Gustavo Santos

Los 24 comedores escolares de los colegios de los municipios de Pontevedra y Marín gestionados por la federación de asociaciones de madres y padres de alumnos (Fanpa) cuentan actualmente con alrededor de 900 usuarios, un millar si a ellos se suma a aquellos que utilizan el Plan Madruga. Son un 80% de los que había antes de la pandemia (1.100), es decir, que este servicio fundamental para la conciliación familiar ha perdido a dos de cada diez pequeños, bien porque sus padres teletrabajan y pueden hacerse cargo de ellos a esas horas cruciales en casa, bien por cuestiones económicas.

Hay 19 centros escolares colaboradores en el concello pontevedrés y cuatro en el marinense. En ambos casos cuentan con ayudas de los gobiernos locales para las familias, algunas de ellas destinadas a las que tienen hijos en riesgo de exclusión social.

En el caso de la Boa Vila tienen comedor de la Fanpa los colegios A Carballeira, Álvarez Limeses, Barcelos, Cabanas, Campolongo, Crespo Rivas, Fina Casalderrey, Froebel, Lérez, Manuel Vidal Portela, Marcón, Marcos da Portela, Parada Campañó, Ponte Sampaio, San Martiño, Vilaverde, Xeve, Xunqueira I y Xunqueira II. El de Pontesampaio es la nueva incorporación de este curso, con lo que deja de ser el único de la capital sin este servicio. Los que más niños tienen en sus mesas son los del casco urbano: Álvarez Limeses, Campolongo, Froebel, Manuel Vidal Portela. También el Vilaverde de Mourente.

Por su parte, en la villa de Marín tienen comedor de la Fanpa los centros de A Laxe, O Grupo, Ardán, Seixo y Sequelo.

La gran mayoría de los niños se quedan a comer a mediodía en sus colegios, pero también los hay que usan el Plan Madruga. Este último puede ser con o sin desayuno, ya que es una fórmula pensada para que las familias puedan dejar a los pequeños en los centros antes de acudir a sus puestos de trabajo.

Un escolar se lava las manos tras ir al aseo durante la comida. // G.S.

Variación y equilibrio

Los menús que se ofrecen, a través de la empresa de restauración Arume, son muy variados y perfectamente diseñados en base a una dieta equilibrada, variada y apropiada para los niños y su crecimiento.

De este modo, varían a lo largo de toda la semana e incorporan carne, pescado, legumbres, verduras, patata, pasta, sopas y caldo, entre otros productos. Por supuesto, no faltan la fruta y el yogur de postre.

El menú de todo el mes se cuelga en la página web de la Fanpa (nontedurmas.org) para que lo consulten los padres o tutores.

“Hay muchas alergias y es por eso que hay tanta variedad para que ningún niño se quede sin el menú adecuado”

Rogelio Carballo - Presidente de la Fanpa de Pontevedra

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Además de los ordinarios, que consumen la mayoría de los pequeños, en los comedores de la Fanpa también hay disponibles otros once menús: celíaco, hipocalórico-colesterolemia, sin cerdo, sin carne, sin fructosa, sin frutos secos, sin huevo, sin proteína de vaca, sin lactosa-proteína de la leche, sin leguminosas y sin pescado.

“Hay muchas alergias y es por eso que hay tanta variedad para que ningún niño se quede sin el menú adecuado”, explica Rogelio Carballo, presidente de la Fanpa de Pontevedra.

Destaca que uno de los colectivos más numerosos es el de los niños celíacos, así como los de diabetes tipo 1. “En este último caso, no llevan dieta, sino que toman el menú ordinario, pero la comida para ellos pasa primero por un estricto pesaje”, subraya.

“Las dietas están funcionando y nunca hubo ningún caso de ningún menor que se contaminase, por eso los padres están tranquilos”, añade Carballo.

Con motivo de la pandemia del COVID, los pequeños siguen comiendo este curso en mesas organizadas en base a los “grupos burbuja”, los mismos que realizan juntos actividades en las aulas.

Y aunque la comida es cosa seria, en los comedores escolares se viven momentos divertidos en los que los monitores animan a los pequeños a comer a ritmo de canciones coreadas en grupo.

Los precios van desde los 1,88 euros sin menú hasta 6,40

Los precios de los servicios de comedor y Madruga en los colegios de Pontevedra y Madruga gestionados por la Fanpa para este curso van desde los 1,88 euros el menú hasta los 6,40.

La variación depende de si se acude con regularidad o de forma esporádica, así como si se consume o no. Por ejemplo, un niño que usa el Plan Madruga sin desayuno paga 1,88 euros por día si lo hace regularmente, mientras que si solo lo utiliza alguna vez el precio sube hasta los 3,20 euros.

Por su parte, el Plan Madruga con desayuno habitual son 2,64 euros por día y esporádicamente, 4,05 euros.

En cualquier caso, donde más usuarios hay es en la comida del mediodía. Para los pequeños que acuden diariamente al comedor el precio es de 4,59 euros el menú. Esta cifra se eleva hasta los 6,40 euros en el caso de comer sin regularidad.

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