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Talento pontevedrés que cruza el Atlántico

Tras aterrizar en Marruecos el pasado mes de julio, Coverwind ultima los detalles para dar el salto a Brasil antes de que acabe el año

Trabajadores de Coverwind con un aspa de un molino eólico. | // FDV

Casi desde su creación, en octubre de 2016, el viento ha soplado a favor de Coverwind. Esta empresa pontevedresa, fundada por los hermanos Pablo e Íñigo Domínguez y Francisco Álvarez, ha experimentado un ascenso meteórico que le ha llevado a dar el salto a Marruecos hace apenas tres meses y a planear cruzar el Atlántico antes de que termine el año, abriendo una nueva sede en Brasil. “A veces parece que somos una multinacional, pero en realidad somos tres chavales de Pontevedra que vamos arriesgando un poco y las cosas van saliendo mejor de lo esperado”, comenta Pablo Domínguez con humildad, y es que, con una facturación que ya ha alcanzado los 10 millones de euros y una plantilla de casi un centenar de trabajadores, se está convirtiendo en una firma de referencia internacional en el sector de las energías renovables.

Una instalación de Coverwind. | // FDV

“Nos apetecía salir de la zona de confort de Europa porque está habiendo bastante expansión, la mano de obra está siendo muy valorada fuera de España y teniendo un cooperador local en Marruecos, nos empezamos a interesar por este mercado porque está en plena expansión. Las energías renovables son muy valoradas en Marruecos, cuentan con el apoyo de la familia real y después del boom de la energía solar que hubo en su momento, porque es un país en el que evidentemente se puede explotar muy bien el tema solar, ahora están derivando recursos al eólico”, explica el socio fundador.

En Coverwind empezaron con el sector eólico “y después nos lanzamos al solar” creando la empresa fotovoltaica Coversun. Ahora la nueva pieza de la compañía es Cover Renowable Morocco, todas ellas bajo el matriz de Cover Global. La compañía tiene capacidad para cubrir todas las necesidades del sector, desde la instalación de aerogeneradores hasta su supervisión y reparación.

No son ajenos, por tanto, a la polémica suscitada en los últimos meses con la instalación de nuevos parques eólicos en la comarca, especialmente en el monte Castrove y en Cotobade, a escasos metros del Observatorio Astronómico. “Somos muy sensibles con el proteccionismo que la gente quiere hacer con sus comunidades de montes, pero también queremos que sean conscientes de que esto es un mercado emergente, no es solo un interés económico de una multinacional, sino que genera muchísimos puestos de trabajo, no solo en mantenimiento, sino también en obra civil; genera riqueza, aporta muchísima recaudación a los ayuntamientos locales y a las comunidades de montes y después permite algún tipo de arrendamiento y explotación a la zona donde se instala”, comenta al respecto Pablo Domínguez.

En este sentido, lamenta que “la teoría dice, aunque en la práctica no es real, que los precios de la energía tienen que bajar, porque si producimos más es evidente que vamos a tener un precio más bajo, y el problema es que por qué si hay más molinos en España, el precio de la electricidad sigue subiendo. Si no va acompañado uno del otro, es normal que a la gente le genere dudas e incertidumbre. Si esto viniera acompañado de un ajuste en los precios sería mucho más sencillo”. Y pone como ejemplos “zonas claramente eólicas, como la de Aragón, y otras solares, como la mayor parte del Sur, que sí están recibiendo una compensación por la utilización de estas energías renovables y hay ayuntamientos que están encantados con esta contrapartida”.

Mejoras en las tarifas

Para este pontevedrés la solución pasa por que el sector “sea honesto, que las cuentas sean claras, que el beneficio sea continuo y el rendimiento sea prolongado en el tiempo y, por otro lado, que las multinacionales también aporten y cumplan con sus pactos y que se vea reflejado en el precio de la energía y de la luz; si somos un país productor de energía eólica y solar, tiene que suponer un beneficio para las casas, para el trabajador medio y para el ciudadano de a pie”.

Pablo Domínguez estima un crecimiento constante en el grupo y cuenta con llegar a los 120 trabajadores (en la actualidad la plantilla la forman técnicos en un 85%). “Galicia tiene una mano de obra muy valorada y la eólica va a generar beneficio para mucho tiempo y para muchas familias”, apunta. De hecho, cree que una de las claves del futuro estará en la eólica marina, que el cofundador de Coverwind como algo que “acabará llegando a Galicia”.

Modernización para minimizar el impacto

Pablo Domínguez tiene claro que las energías renovables “favorecerán que no seamos dependientes de terceros países. Aquí hay buenas zonas en las que se pueden instalar molinos, estos cada vez generan más megavatios y con menos impacto. Si hace unos años tenías que instalar diez molinos para generar entre 5 y 8 megavatios, ahora con dos molinos es suficiente. El impacto es menor y las zonas de viento son más agradecidas”. En este sentido, apunta que “aquí en Galicia tenemos zonas privilegiadas, como la Costa da Morte, la zona de O Candán o de Forcarei”. Con respecto a algunos parques eólicos que ya están instalados en estas zonas, reconoce que “quizá están un poquito obsoletos y, en ocasiones, puede ser interesante hacer un replanteamiento y ver si con menos molinos podemos producir la misma energía y, así, minimizar el impacto”.

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