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El área sanitaria mantuvo la cifra de 220 nuevas enfermas de cáncer de mama también en el año de la pandemia

Voluntarias de Adicam instalaron una mesa informativa en la Praza de España. Gustavo Santos

El área sanitaria de Pontevedra y OSalnés diagnosticó en 2020 a alrededor de 220 nuevas enfermas de cáncer de mama, una cifra que se mantiene estable en los últimos años y que no se vio alterada por la pandemia del COVID.

A todas ellas hay que sumar los miles de mujeres que continúan en tratamiento de la enfermedad y que, una vez superada, el Complexo Hospitalario de Pontevedra (CHOP) mantiene en seguimiento de por vida.

El de octubre es el mes dedicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la concienciación y visibilización del cáncer de mama, cuyo día internacional se celebra el próximo martes, día 19. En Pontevedra, hace unos días la asociación Adicam salió a la calle para dar a conocer su labor a través de una mesa informativa, mientras que la próxima semana lo hará la AECC.

El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres y el segundo en la población en general después del de colon. “Las consultas están llenas de pacientes de cáncer de mama, y nosotros las seguimos viendo de por vida, haciéndoles mamografía y analítica de revisión cada año; aunque ese es un tema continuo de debate en la sanidad pública, decidimos mantenerlo. Por supuesto, si la paciente descubre algo nuevo, se la cita lo antes posible”, explica Manuel Constenla, jefe del servicio de Oncología del CHOP.

“El año pasado se diagnosticaron 220 nuevas, porque la pandemia en eso no pinta nada: a quien le sale un tumor le va a salir igual, no se va a paralizar por el coronavirus”, recalca.

En caso de recaída

Generalmente, la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia son los pilares en los que se basa el tratamiento del cáncer de mama. Pero desde el año 2000 han surgido nuevos tratamientos, más específicos y para determinadas pacientes.

"La pandemia en eso no pinta nada: a quien le sale un tumor le va a salir igual, no se va a paralizar por el coronavirus"

Manuel Constenla - Jefe de Oncología del CHOP

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En un tipo en concreto de cáncer de mama, el HER2 positivo, que supone un 15% del total de tumores mamarios, se utilizan en la misma molécula quimioterapia y anticuerpos monoclonales. “Los estamos probando en pacientes con recaída y con un resultado muy positivo”, informa Manuel Constenla.

También se utilizan los inhibidores de ciclinas, una vía terapéutica hormonal contra el cáncer de mama metastásico o localmente avanzado, que reduce la progresión de la enfermedad mediante la inhibición del ciclo celular.

Programa del Sergas

Aunque el programa de detección precoz del cáncer de mama del Sergas no incluye a las mujeres hasta que cumplen los 50 años (y hasta los 69), lo cierto es que cada vez hay más enfermas en la franja de los 40 a los 50, e incluso entre los 30 y los 40 años.

En este sentido, el responsable de Oncología del CHOP recuerda que “las de menos edad siempre han estado ahí”. “Por eso que echamos de menos un registro a nivel gallego tanto de cáncer de mama como de otros, para conocer la distribución. El sistema necesita mejorar la recogida de datos”, subraya.

El programa del Sergas ofrece una mamografía cada dos años y recuerda que una de cada 13 mujeres puede desarrollar este tipo de cáncer antes de los 75 años.

“La mamografía es un medio muy importante, porque lo que aporta es que se detecten tumores pequeños, incluso algunos que aún no son malignos. Lo que permite es detectar el cáncer en estadios menos avanzados”, valora el especialista pontevedrés.

El Sergas pone el teléfono 981 14 14 14 a disposición de las gallegas de 50 a 69 años que aún no han sido llamadas para realizarse esta prueba diagnóstica tan definitiva para su salud.

Vanesa González Graña. Orientadora laboral de Adicam

“Hemos tenido casos de trabajadoras que fueron despedidas a la semana de comunicar su diagnóstico”

La Asociación de Diagnosticadas de Cáncer de Mama y Ginecológico, Adicam, con sedes en Pontevedra, Cangas, Moaña y Vigo, cuenta entre sus servicios gratuitos con asesoramiento laboral por las consecuencias que el proceso oncológico pueda tener en los pacientes y sus familiares a este nivel. 

– ¿Por qué es tan importante poner a disposición de los usuarios este servicio de orientación laboral?

– Veíamos muchos casos de personas que tras un primer período estrictamente médico y de tratamiento tenían preocupaciones a nivel laboral, sobre todo pensando en su futuro. Decidimos ofrecer un servicio de orientación, asistencia, apoyo, acompañamiento y asesoramiento para esas situaciones que se encontraban.

– ¿Qué situaciones se dan?

– Hay muchos casos de estigmatización laboral, otros en los que en cuanto comunican que tienen un cáncer de mama automáticamente son despedidas para evitar una baja larga, ya que la media está en casi un año. Hay muchos pequeños empresarios que en cuanto son conocedores del diagnóstico lo primero que hace es despedir a esta empleada. Imagínate, una persona que en ese momento solo debería estar centrada en su salud tiene que afrontar un problema laboral y económico. 

– En todo caso es un despido improcedente...

– Hemos tenido algún caso en el que la paciente fue despedida a la semana de comunicar su enfermedad; le pareció tan injusta la decisión que denunció. Ganó y la indemnizaron. Era un tema de dignidad.

– ¿Qué ocurre con los casos de secuelas?

– Hay trabajadoras para las que su incapacidad temporal se acaba convirtiendo en una incapacidad permanente porque no pueden desarrollar el mismo trabajo: mariscadoras, operarias de fábrica... Si tienen linfedema no pueden hacer la misma función. Ellas quieren seguir trabajando porque se sienten útiles. Las prestaciones no son altas y no llegan casi nunca al salario mínimo interprofesional. En esos casos es importante la orientación laboral para poder reciclarse, volver a empezar.

– ¿Y las autónomas?

– Las trabajadoras por cuenta propia, que no tienen forma de poder sostener el negocio, suelen tener que cogerse el alta antes de tiempo, incluso estando en tratamiento. En estos casos reivindicamos protección, porque aunque nosotros la demos desde la asociación, debe darse desde otros ámbitos en los que se facilite su empleabilidad. Así como existen permisos por maternidad, debería haberlos por la enfermedad porque lo que estamos viendo es que cada vez son más personas más jóvenes y en plena vida laboral, muchas de entre 30 y 40 años. No puede ser que se les acabe ahí su trayectoria.

– Una vez que se retoma la actividad laboral, ¿es aconsejable comunicarlo a la hora de una entrevista laboral? 

– Depende de cada caso. Si se recuperan y pueden hacer vida normal no es necesario, pero si tienen secuelas y una incapacidad, deben decirlo y ser consecuentes con lo que tienen, porque en el nuevo puesto podrían empeorar y crearse un problema mayor. Al final, la necesidad económica lo marcará todo porque están en una situación de vulnerabilidad tremenda. 

– ¿Cómo se puede solicitar una cita con Adicam en asesoramiento laboral?

– La asistencia puede ser presencial, por videoconferencia o telefónica. Siempre intentamos lo más cómodo para ellas.

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