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Ejercicio terapéutico contra el cáncer

La fisioterapeuta Yoana González, ayer, durante la charla organizada por Adicam. Gustavo Santos

Para recuperar el sistema respiratorio y cardíaco, así como mejorar el estado de salud física, pero también emocional de los pacientes, son los principales beneficios del ejercicio terapéutico aplicados a pacientes oncológicos. El salón de plenos del edificio de la Xunta en Benito Corbal acogió ayer una conferencia organizada por Adicam en el marco de la conmemoración del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, que tendrá lugar el próximo 19 de octubre, y que estuvo impartida por la coordinadora de las unidades de fisioterapia dentro de la Universidad de Vigo, la fisioterapeuta Yoana González.

La profesional abordó en su intervención de qué manera el ejercicio terapéutico fomenta que el paciente se mueva y gracias a ello se beneficie de las bondades del ejercicio físico, de manera que contribuye a la curación o recuperación de las secuelas producidas por el cáncer. Yoana González señaló que, dentro de las secuelas, no solo se contemplan las derivadas del propio proceso oncológico, sino también las provocadas por los propios tratamientos, tanto por las cirugías como por la quimioterapia o radioterapia.

Fatiga y cansancio

En este sentido, la fisioterapeuta indicó que “este tipo de procesos les afecta a todos los niveles, tanto cardíaco, respiratorio como músculo-esquelético. Uno de los principales problemas con los que se encuentran es la fatiga, el cansancio extremo derivado del proceso tumoral o incluso por la propia quimioterapia tiene efectos en el sistema cardíaco del paciente, de manera que se ve alterado”.

En otras ocasiones, según apuntó esta profesional, “la radioterapia, si irradia a nivel del pecho, puede afectar al pulmón y entonces esto también produce cierta fatiga. Además, cuando los pacientes han sido sometidos a una cirugía tan fuerte o, por otra parte, tienen problemas de nutrición como es el caso de los procesos oncogénicos asociados al colon, gástrico o de faringe, en los que se acelera el metabolismo y la persona empieza a adelgazar, esto se traduce en una pérdida de peso, de masa muscular e incluso ósea, de manera que se produce una importante fatiga a nivel físico”, destacó González.

Es en este tipo de situación donde la realización de un ejercicio aeróbico moderado contribuye a la recuperación física y emocional de los pacientes. Así, Yoana González afirmó que “lo que solemos hacer es trabajar con estas personas determinados ejercicios en los que controlamos que lleguen a determinadas pulsaciones por minuto, pero sin pasarnos. Y, por otra parte, se trabajan ejercicios de fuerza y resistencia, que lo que hacen es aumentar la capacidad del músculo, con lo que también se previene la aparición de osteoporosis”.

Recuperación emocional

Teniendo en cuenta su experiencia, la coordinadora de las unidades de fisioterapia dentro de la UVigo comentó que este tipo de ejercicios terapéuticos “se pueden hacer a nivel individual, como una sesión de fisioterapia normal, pero luego también solemos trabajar en grupos reducidos con un profesional supervisando el programa de ejercicios”.

De estas sesiones grupales, Yoana González destacó que sirven también para que los pacientes tengan un lugar en el que establecer lazos de amistad con otras personas que están pasando por una situación similar, lo cual redunda en su bienestar mental.

El ejercicio terapéutico no solo es importante para su recuperación física, sino también emocional

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A este respecto, la fisioterapeuta aseguró que “si tienen la misma patología, se preguntan unos a otros, sobre todo si están en un estadio diferente y así entablan relaciones sociales. Además, estas sesiones también contribuyen a su recuperación en el sentido lúdico, puesto que muchos hacen piña y después salen juntos. Podemos ver como el ejercicio terapéutico no solo es importante para su recuperación física, sino también emocional, ya que si el sistema nervioso central recibe mayor circulación se mejoren los procesos cognitivos, se previenen demencias y actúa como antidepresivo, porque su patología al final los limita mucho a la hora de moverse y ven mermada su calidad de vida”.

Yoana González indicó también que a veces a estos pacientes les cuesta dar el paso a la hora de llevar a cabo este tipo de rehabilitaciones. Así, la fisioterapeuta concluyó señalando que “por ejemplo, las pacientes con cáncer de mama pueden ver muy afectado el movimiento del brazo por dolor o porque a veces se lleva a cabo una cirugía radical y extirpan parte de algún músculo, y luego tienen miedo y se mueven menos. Pero es cuestión de atreverse, porque en cuanto empiezan se sienten mejor y luego ya no abandonan”.

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