Ninguna multa por consumir alcohol en la calle y sí propuestas de sanción por otros incumplimientos, caso del uso de mascarilla. El Concello puso en marcha “un refuerzo policial”, en palabras de la portavoz del gobierno local, Anabel Gulías, que no evitó que continuase el botellón durante el fin de semana en algunos puntos del centro histórico, muy especialmente la calle Naranjo y sus inmediaciones.

Anabel Gulías reconoció que “se detecta un desajuste” por acumulación de personas en ese punto del casco viejo. “La pandemia”, afirmó, “continúa limitando el aforo, un factor al que se suma el económico y que consumir en la hostelería “tienen un coste que no todos pueden asumir”. En este escenario, añadió la portavoz del gobierno local, la Lei de Saúde Pública “que prohíbe de forma genérica sin garantía el consumo de alcohol en las vías públicas, genera desajustes, en la medida que impide a las personas reunirse en el recinto ferial”.

Gulías aludía al “botellódromo” habilitado hace más de una década en A Xunqueira. La nueva normativa lo inhabilita de facto y, en opinión de Anabel Gulías, con ello “en un problema que estaba resuelto fue la Xunta la que introdujo un nuevo desajuste”.

Aseguró que el Concello estudia en estos momentos “en detalle todas las posibilidades” para volver a un escenario que haga compatible el ocio juvenil con el descanso de los vecinos y la actividad de la hostelería.

“La Xunta debería haber estudiado las consecuencias”, lamentó la concejala, que se preguntó por el futuro de eventos como San Froilán o la Fiesta del Albariño, antes de acusar a la administración gallega de “legislar a golpe y porrazo”, sin evaluar al detalle las repercusiones.

La edil recordó que “no hay excepciones” en la ley gallega, aprobada el pasado mes de febrero y que prohíbe “el consumo en grupo de bebidas alcohólicas en la vía pública, parques y plazas públicas y otros lugares de tránsito público”, es decir, el botellón.