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Mosquera y el comité de fábrica de Ence descartan la adscripción al Puerto de Marín

Vista de la fábrica de Ence en los terrenos de Lourizán.

“Unha vía fraudulenta”. Así definió ayer el concejal de Ordenación do Territorio, César Mosquera, la alternativa jurídica de adscribir los terrenos de Ence a la Autoridad Portuaria de Marín para garantizar su permanencia en Lourizán. En concreto, Mosquera aseguró que la propuesta planteada por parte de los trabajadores y que la Xunta de Galicia respalda supone trasladar al Gobierno central “outra vez, vías fraudulentas e prevaricadoras” para resolver este conflicto.

El Concello de Pontevedra manifestó su rechazo a esta posibilidad y recordó que, en el año 2005, el Ejecutivo autonómico ya había planteado este escenario, recibiendo varios informes negativos por parte de los técnicos municipales y de un experto en derecho administrativo. Así, Puertos del Estado acabó por archivar aquella posibilidad.

Tras la reunión mantenida el pasado lunes con el vicepresidente segundo de la Xunta, Francisco Conde, los representantes del personal de la fábrica emitieron un comunicado en el que anunciaban que también descartan la última alternativa analizada.

El comité de empresa de la fábrica de Ence en Pontevedra también considera “muy preocupante” que la Xunta “quiera dejar correr el tiempo” y parezca no querer buscar una solución que garantice la continuidad de sus puestos de trabajo.

A proposta que plantexa a Xunta é rescatar unha vía cegada que nestes momentos tería un menor percorrido que en 2005

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Al igual que Mosquera, el comité recordó que la adscripción de los terrenos de Ence al Puerto de Marín fue estudiada “en tiempos pretéritos” y acabó siendo un “fracaso” por su inviabilidad, añadiendo que “siempre hemos defendido que se debe explorar cualquier solución que garantice la continuidad de nuestros puestos de trabajo, pero pedimos que sean soluciones reales que se puedan llevar adelante”, señalaron en un comunicado.

César Mosquera insistió en que los puertos también son espacio marítimo-terrestres de dominio público y por este motivo no pueden desarrollarse actividades que no sean necesarias para el funcionamiento portuario. De hecho, alegó que “ningún porto ten unha celulosa” y defendió que “a proposta que plantexa a Xunta é rescatar unha vía cegada que nestes momentos tería un menor percorrido que en 2005, porque suporía saltarse unha sentenza. É crear expectativas absurdas aos traballadores e marear á xente”, indicó.

Respecto al argumento que se esgrimió desde un primer momento por parte del sindicato CC OO, con el que justificaban esta alternativa jurídica defendiendo la existencia de numerosas empresas en Vigo y Vilaboa que estaban situadas en terrenos que fueron adscritos a la Autoridad Portuaria de Vigo, el concejal nacionalista apuntó que “efectivamente é así, pero eran outros tempos”.

Asimismo, Mosquera pone en duda el contenido del informe que la Xunta encargará al Consello Consultivo de Galicia, señalando que “é previsible que saque calquera ditame esotérico” e insistió que, de todas formas, sería el Gobierno central el que debería opinar sobre la legalidad de adscribir los terrenos que ocupa en la actualidad la pastera al Puerto de Marín.

Por su parte, los portavoces de los trabajadores de la fábrica de la pastera en Lourizán denunciaron que estudiar de nuevo esta posibilidad “nos enredará en consultas legales que ya se podían haber hecho” desperdiciando un tiempo “que, por desgracia, no tenemos”, concluyeron.

Rafa Domínguez

El portavoz del Partido Popular local, Rafa Domínguez, también compareció ayer para mostrar su apoyo a que la planta de Ence en Lourizán pase a formar parte del suelo de la Autoridad Portuaria de Marín, tal y como proponen los trabajadores. Así, Domínguez destacaba hace na semana que “esta postura es lógica al estar en juego el trabajo de 500 familias. Es una propuesta que solventaría las dudas que ahora preocupan tanto a las familias”.

Domínguez concluyó pidiendo “a todo el mundo que rebaje la tensión: todas las manifestaciones son aceptables si se ajustan a la legalidad; pero también quiero llamar la atención a Lores y exigirle respeto a unas familias que ven su futuro peligrar”.

Ante estas palabras, Mosquera replicó que “hai que ter unha jeta como un zapato” e indicó que “parece que confundimos ás vítimas cos violentos”. Asimismo, pidió a Domínguez que utilice “a súa influencia para que dicirlle aos traballadores que se porten”.

La empresa pierde 195 millones hasta junio por provisiones ante el posible cierre de la fábrica

Ence perdió 194,6 millones de euros hasta junio, casi ocho veces más que hace un año, tras el fuerte impacto que ha tenido en su negocio la sentencia emitida el pasado julio por la Audiencia Nacional que anula la prórroga concedida a la fábrica de Pontevedra. Según informó ayer la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) Ence, que retrasó tres meses la presentación de sus resultados semestrales por las implicaciones que la sentencia pudiera tener en sus cuentas, si se excluye el impacto de la decisión de la Audiencia Nacional, la compañía ganó 2 millones entre enero y junio.

Solo en el segundo trimestre la compañía obtuvo un beneficio neto de 11,5 millones, frente a los 13,6 millones que perdió en el mismo período del año anterior. De los 195 millones de pérdidas registradas, 148 corresponden a deterioros de activos vinculados a la fábrica, 42 millones de provisión para hacer frente a los costes estimados por el potencial cierre esta, y los 6 millones restantes a otra provisión respecto a los costes estimados por la potencial cancelación de contratos. Sin embargo, la compañía asegura que, si finalmente se cierra la fábrica, solo tendrá que desembolsar 48 millones, y explica que el coste de un posible Expediente de Regulación de Empleo (ERE) aún no se ha provisionado.

Por otra parte, la empresa informó ayer que ya ha presentado los recursos de casación ante el Tribunal Supremo y prevé agotar todas las vías jurídicas en defensa de la legalidad de la prórroga de la concesión. No obstante, y al margen de esta coyuntura, la compañía logró en el segundo trimestre un beneficio ordinario neto de 12 millones de euros, en contraste con las pérdidas de 13 millones comparables en el mismo periodo del año pasado, gracias a la buena evolución del negocio. Así, el resultado operativo consolidado de Ence antes de coberturas alcanzó los 56 millones de euros entre abril y julio, lo que supone más que duplicar el obtenido en el segundo trimestre de 2020.

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