El Pontevedra CF sigue sin ser capaz de ganar esta temporada en la Segunda RFEF y, lo que es peor, sigue sin aprender de los errores. Esta tarde empató en casa del Bergantiños tras encajar dos goles en apenas 15 minutos, el último en el tiempo de descuento. Este resultado le hace perder puestos en la clasificación, en la que se sitúa cuarto por la cola con solo tres puntos en cuatro partidos. Es muy pronto todavía para encender las alarmas, pero las sensaciones del conjunto granate no están siendo para nada positivas y empieza a haber nervios entre la afición y en el entorno del club.

Ángel Rodríguez modificó su estricto sistema 4-1-4-1 al apostar de inicio por la pareja Rufo-Charles en la punta de ataque por primera vez desde que está en el banquillo del Pontevedra. La conexión entre los dos delanteros se vio desde los primeros compases del encuentro, a pesar de que el conjunto granate no se sintió del todo cómodo, quizá por las condiciones del terreno de juego, de hierba sintética y con mucho caucho. En la primera parte destacaron un disparo demasiado cruzado de Charles que a punto estuvo de cazar Brais Abelenda prácticamente libre de marca, un buen remate de cabeza de Rufo que atajó con dificultad el meta del Bergantiños y un disparo cruzado de Rubio que Santi Canedo envió a córner.

Se llegó al descanso con 0-0 en el marcador y en la reanudación la primera aproximación clara fue de cuadro de Carballo. Sin embargo, en el minuto 55 el árbitro señalaba penalti a favor del Pontevedra en un derribo en el área de Concheiro sobre Yelko Pino, que convertiría un minuto después Charles.

El Bergantiños reajustó su sistema y se fue decidido a por el empate, que casi llega en un remate de cabeza de Lamelas que salió rozando el larguero.

Cuando más balón tenía el conjunto local, llegó el 0-2 para los granates, tras una contra muy rápida que finalizó Brais Abelenda solo ante Santi Canedo (minuto 75).

Una jugada aislada en el minuto 80 acabó con un buen centro desde la banda derecha que Escobar cabeceó prácticamente solo en el segundo palo para recortar distancias. Segundos después acarició el empate el Bergantiños en un disparo lejano de Cano que salió rozando el larguero.

Ante las acometidas del equipo coruñés, Ángel Rodríguez decidió reforzar la defensa, cambiando a Rufo por Pacheco y a Rubio por Miguel Román, dos hombres de ataque por dos de corte defensivo. La acumulación de efectivos en campo propio no le funcionó al Pontevedra, ya que en el descuento, de nuevo Escobar hacía el 2-2 en una jugada muy similar a la del 1-2, pero en banda contraria: el delantero del Bergantiños cabeceó en el segundo palo un centro desde la banda izquierda; la pelota, con algo de parábola, pilló algo adelantado a Álvaro Cortés.