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Estas son las seis firmas que estrenarán el parque comercial de O Vao

Infografía que muestra el Grupo Nogar en su página web del futuro parque comercial, con carteles de algunas firmas ya confirmadas. FdV

El nuevo parque comercial de O Vao podría ser una realidad antes en 2023 y arrancará, en principio, con al menos seis grandes marcas: Decathlon, dedicada al material deportivo, Leroy Merlin, fusionada ahora con AKI y dedicada al bricolaje, JYSK del sector del hogar y muebles, el supermercado Vegalsa-Eroski, Norauto, centrado en neumáticos y automóvil y el comercio para mascotas Tiendanimal. Todas ellas tramitan ya ante el Concello las respectivas licencias para instalarse en el futuro complejo comercial proyectado desde hace dos décadas junto a la carretera de Vilagarcía, en Campañó, frente al otro polígono empresarial, también privado, allí existente.

La zona, entre la PO-531 y la AP-9 ya ha sido desbrozada. | // G. S.

Así lo comunicó ayer el concejal de Urbanismo, Xaquín Moreda, que certifica así el arranque definitivo de un proyecto que ha sufrido innumerables obstáculos, pero cuyo camino quedó despejado el pasado año. De hecho, la empresa promotora, la pontevedresa Inmobiliaria Ponteno, licitó en mayo pasado por 5,6 millones de euros las obras de urbanización de los 36.781 metros cuadrados de este parque comercial. En su página web, esta inmobiliaria, vinculada al Grupo Nogar, destaca que se habilitarán 12.500 metros cuadrados de superficie de ventas, 9.400 de parking subterráneo y 23.000 más de zonas verdes, aparcamiento en superficie y viales. Además, también apunta a la posible implantación de McDonald´s, si bien en su caso no hay trámites municipales y la cadena de restaurantes ya dispone de un local en la avenida de Lugo.

Ponteno ha fijado un plazo de doce meses para ejecutar la urbanización de esos terrenos, si bien ya ha comunicado al Concello su intención de realizar esas obras al mismo tiempo que se levanta la nave comercial, que corre también a su cargo. Este segundo proyecto todavía no dispone de licencia municipal, por lo que el trabajo global podría demorarse algunas semanas.

En todo caso, será el primer parque de este tipo que se ejecuta en el municipio de Pontevedra, ya que el único espacio comercial ahora existente, el de Salcedo, destina la mayor parte de su espacio al hipermercado de Carrefour y el resto de negocios son comercios de pequeño tamaño y no grandes superficies como las previstas en O Vao.

Según se detalla en el proyecto técnico, “en el polígono están planteadas tres parcelas edificables: la mayor, tiene 12.870 metros cuadrados.; otra menor, de 1.078,82 metros, y la tercera, de cesión al Concello (con uso comercial-industrial) que cuenta con una superficie de 1.191,74 metros cuadrados, y que será dedicada por éste al destino que considere oportuno”.

Al ubicarse junto a la AP-9, una localización que también ocasionó problemas y negociaciones con el ministerio, “también hay una franja de 8 metros de ancho, de cesión a Fomento (actual Ministerio de Transportes), colindante con la Autopista, que constituye el vial que se empleará para el acceso de los empleados a la zona de peaje.

El nuevo diseño, que la inmobiliaria publicita en su web, consiste básicamente en una gran nave con dos plantas dividida en tantos espacios como necesiten las empresas que se instalen en ella. El proyecto tiene tres partes: una interior, que se corresponde con las zonas verdes y las plazas de aparcamiento; otra de conexión con la red eléctrica, que supone un refuerzo en el suministro eléctrico a la zona y una tercera que es la conexión viaria con la carretera de Vilagarcía y vial de servicio. La novedad más significativa en este punto es la construcción de una nueva rotonda de acceso, un requisito impuesto por la Axencia Galega de Infraestruturas, que se construirá en el extremo del polígono opuesto al de la actual glorieta de O Vao.

La iniciativa comenzó a tramitarse en 2002, hace 19 años, y ha tenido que lidiar con múltiples obstáculos, desde el Plan de Ordenación do Litoral a las afecciones de la AP-9, pasando por un recurso judicial de una empresa de material de bricolaje ya existente en la zona. Este recurso fue desestimado a finales del pasado año. Además, ha tenido que solicitar numerosos permisos, como la Autorización Comercial Autonómica y la luz verde Augas de Galicia y la Agencia Española de Seguridad Aérea, entre otros, así como todos los trámites urbanísticos municipales.

El desarrollo del polígono está contemplado en el Plan General de Pontevedra desde el año 1989, pero en estas décadas fue atravesado por la autopista y por la carretera de Vilagarcía. Esta situación de distintos colindantes obligó a una tramitación complicada que con este último informe llegó a su fin. En el nuevo polígono se fijan las reservas de unos 14.000 metros cuadrados de superficie edificable de uso comercial, dividida en dos parcelas.

La superficie destinada a espacios libres y zonas verdes es de 4.406,02 metros cuadrados, el viario y estacionamientos (462 plazas) ocupa 6.850,21 metros cuadrados, así como parcela para equipamiento de 688,30 metros cuadrados.

El desbroce del terreno, primer paso de las obras

A la espera de que comiencen las obras de urbanización y de las naves comerciales, los promotores ya han llevado a cabo el desbroce y limpieza de los 37.000 metros cuadrados de este parque, que se localiza entre la carretera de Vilagarcía y la AP-9, a la altura de la playa de peaje, frente a las naves ya existentes al otro lado de la PO-531. Desde esta carretera se establecen los accesos rodados, mientras que una franja de aparcamientos y zonas verdes separa el polígono de la autopista. Una superficie de unos 13.000 metros cuadrados se reserva para edificar las naves de las firmas que se implanten en el recinto.

Habrá tres solares más. El primero, de poco más de mil metros cuadrados, también tendrá uso comercial y las dos siguientes son de cesión municipal y para equipamiento público. En marzo pasado el gobierno local aprobaba de manera definitiva este proyecto de urbanización, lo que daba por finalizada toda la tramitación urbanística y también las trabas judiciales que rondaron al proyecto durante casi dos décadas. A partir de entonces los promotores tenían ya vía libre para solicitar las correspondientes licencias.

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